Los cazatalentos se dedican a identificar y contactar con candidatos de alto nivel que suelen tener ya empleo y no buscan un cambio. Para atraer la atención de los ‘headhunters’ no basta con ser bueno: hay que ser visible.

La mayoría de mortales tiene que enviar decenas de currículum para conseguir una entrevista de trabajo. Pero entre los profesionales con cargos de responsabilidad o altamente especializados, son otros quienes les buscan a ellos. Los llamados headhunters o cazatalentos se dedican a identificar y contactar discretamente con candidatos de alto nivel –que por lo general ya tienen empleo y no buscan un cambio– para ofrecerles una nueva oportunidad profesional. Pese a la crisis, muchos ejecutivos reciben llamadas de headhunters casi cada semana. Otros, sin embargo, se preguntan por qué nadie ha intentado aún cazarlos. Los expertos revelan algunas directrices para ser más visible ante ellos.

Para llamar la atención de un cazatalentos, el candidato debe ocupar un puesto relevante en su empresa y, por supuesto, hacer bien su trabajo. Pero no basta. “Si eres un genio, pero trabajas de sol a sol y en todo el día no te relacionas con gente, es difícil que te conozcan”, explica Maite Piera, que ofrece varios consejos sobre este tema en su libro Buscar trabajo para Dummies. En su blog, Coaching Virtual, es una de las consultas más comunes: “¿Por qué a mí nunca me llama un headhunter?”.

Las redes sociales son una herramienta básica para situarse al alcance de los cazatalentos: “Hay que estar en ellas, como mínimo en LinkedIn, y reflejar allí todos los cambios que vamos fomentando en nuestra carrera, por ejemplo un cambio de proyecto o de responsabilidad”, destaca Piera. Practicar el networking, dentro y fuera de las redes, es imprescindible para que nuestro nombre pueda llegar algún día a un cazatalentos. “Eso implica mantener una buena relación con clientes, proveedores e incluso antiguos jefes, pero también tener una mente abierta y hablar de nuestro trabajo incluso con los padres que te encuentras en el colegio de tu hijo”, advierte la autora de Buscar trabajo para Dummies. Nunca se sabe quién puede acabar ofreciendo referencias sobre nosotros.

Víctor Carulla, managing partner de Headway Executive Search, recomienda combinar la presencia en LinkedIn –“se ha convertido en una base de datos de candidatos de ámbito mundial– con una actitud proactiva. “Es muy positivo enviar directamente el currículum a todos los headhunters que se conozca, porque antes de buscar candidatos fuera ellos siempre llamarán antes a los que tienen en su propia agenda de contactos”, apunta Carulla.

Ignacio Bao, presidente de Signium Internacional y considerado uno de los headhunters más influyentes del mundo, según la revista norteamericana Business Week, recuerda que los mejores cazatalentos están especializados por sectores y, por tanto, debe contactarse con aquel más afín a nuestra área. “Cuando tengo que fichar a un directivo, mi obligación como headhunter es identificar a todos los ejecutivos de ese sector”, apunta Bao. Para ello acude no sólo a las redes sociales y comunidades sectoriales on line: también a los directorios del sector –por lo que es básico figurar en ellos–, a las escuelas de negocios –los servicios de carreras profesionales de estos centros son un buen enlace– o incluso a las referencias de auditores y consultores. “Si, por ejemplo, busco un buen vendedor, preguntaré a un jefe de compras por comerciales que le generen confianza”, revela Bao. En este sentido, Maite Piera destaca que es muy importante tener contactos entre profesionales que ocupen nuestra misma posición en otras empresas del sector, ya que es posible que si alguien les contacta puedan ofrecer nuestro nombre.

Si, a pesar de todo esto, los headhunters no marcan nuestro teléfono, hay que ser realista: no todas las posiciones y sectores generan el mismo interés. “En el ámbito comercial hay mucha rotación y se generan más vacantes que, por ejemplo, para directivos de finanzas o recursos humanos”, recuerda Víctor Carulla.


5 consejos para dejarse ver

  1. Tener un perfil en las redes sociales profesionales, especialmente en LinkedIn, y actualizar periódicamente nuestras novedades profesionales, por ejemplo un cambio de proyecto.
  2. Intentar tener presencia en los directorios y bases de datos especializadas del sector y acudir a eventos y seminarios de nuestro ámbito profesional, a ser posible como ponente.
  3. Mantener una relación fluida con clientes, proveedores, antiguos compañeros y exjefes: cualquiera de ellos puede llegar a ser una valiosa fuente de contactos y referencias.
  4. Relacionarse con los profesionales que ocupan nuestro mismo puesto en las firmas de la competencia: si les contactan a ellos, pueden dar nuestro nombre a un ‘headhunter’.
  5. Si no se descarta plantearse un cambio, ser proactivo y enviar el currículum directamente a ‘headhunters’, intentando contactar con los más especializados en nuestro sector.

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