El número de funcionarios directamente dependientes de la Generalitat es de 131.000 personas, una cifra que sitúa a Catalunya como la comunidad con menor número de funcionarios autonómicos por cada 1.000 habitantes con 19,54 empleados públicos.

El número de funcionarios directamente dependientes de la Generalitat es de 131.000 personas, una cifra que sitúa a Catalunya como la comunidad con menor número de funcionarios autonómicos -sólo por detrás de Ceuta y Melilla- por cada 1.000 habitantes con 19,54 empleados públicos. Esta cifra contrasta con las de otras autonomías, como Extremadura, donde hay 40 funcionarios autonómicos por cada 1.000 habitantes, según los datos del Ministerio de Administraciones Públicas.

La cifra, según esta clasificación, no incluye las personas dependientes de empresas públicas, así como la sanidad y la educación concertadas. En Catalunya, según los últimos datos, estos empleados suponen alcanzar aproximadamente los 85.000. Con ello, el conjunto se sitúa en unas 216.000 personas.

Al inicio de esta legislatura, el conseller Joan Carretero se comprometió en el Parlament a aprobar el nuevo estatuto del empleado público de Catalunya. Sin embargo, su primera tarea ha consistido en averiguar con qué efectivos contaba la Administración en Catalunya y qué hacían estos trabajadores.

Según reconoce el propio conseller, cuando el nuevo Govern ocupó los despachos de su departamento ni tan siquiera halló un organigrama completo de la estructura de la Generalitat. El problema no estaba dentro de los departamentos, sino en el universo de consorcios y entidades -se estima que son unas dos mil- en los que participan.

¿Es insólita esta situación? No del todo. En 1994, la supuestamente modélica, pero también enorme, Administración francesa se propuso responder a la misma pregunta que ahora se hace la Generalitat. Tardaron cinco años en obtener una conclusión clara.

Pero aun admitiendo que no es fácil que una Administración tenga al día sus contingentes, el conseller Carretero asegura que "el anterior Govern creció verticalmente, cada conselleria hacía la guerra por su cuenta". Para Carretero, romper esta dinámica será uno de los objetivos del libro blanco en el que han empezado a trabajar. "Nosotros creemos que la política laboral ha de ser más transversal en todos los sentidos". de ahí la elaboración del libro blanco que ha de permitir buscar otras alternativas al actual funcionamiento del sistema público. Carretero señala que, en estos momentos, el número de trabajadores temporales de la Generalitat rebasa con mucho el 5% pactado con los sindicatos. "Hemos de ver si esto ha de ser necesariamente así o si hemos de buscar otras alternativas". Carretero pone otro ejemplo. "Hemos de averiguar hasta qué punto la política de ascensos dentro del sector público no se ha guiado excesivamente por el currículum y ha prescindido de algo muy importante en toda empresa: la capacidad de liderazgo".

El libro blanco ha de ser la base para la elaboración del estatuto de los trabajadores públicos en Catalunya. Una norma que no sólo afectará al contingente de empleados de la Generalitat, sino también a todos los trabajadores de la Administración local, que suman un total de 85.000 empleados.

A pesar de las abultadas cifras de personal público, Catalunya está a la cola de la lista de comunidades autónomas ordenadas por el número de empleados que dependen del presupuestos público. Constituyen, según estas cifras, un 8%de la población activa catalana.

En lo alto de la lista de población que depende de la Administración figuran Extremadura, con el 19%, Andalucía o las dos Castillas, que ocupan alrededor del 15% de su población activa con dinero público. Tras estas cifras que sitúan a Catalunya como líder del Estado mínimo, el conseller cree que está "el déficit fiscal catalán. A nosotros nos cuesta más emplear a trabajadores que a otras comunidades".

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