Independent work: Choice, necessity, and the gig economy [Trabajo autónomo: elección, necesidad y la economía colaborativa]Un 30% de la población en edad de trabajar en Europa y Estados Unidos desarrolla algún tipo de trabajo autónomo. El McKinsey Global Institute ha analizado todas las formas en que las personas obtienen ingresos, así como los retos que el trabajo independiente presenta. Según dicha institución, el creciente predominio del trabajo freelance puede ofrecer beneficios económicos tangibles, tales como elevar la tasa de actividad laboral, proporcionar oportunidades para los desempleados o incluso aumentar la productividad.

El trabajo clásico de  nueve de la mañana a cinco de la tarde para un único empleador guarda muy poco parecido con el modo en que una parte sustancial de la fuerza de trabajo se gana la vida actualmente. Millones de personas compaginan varias fuentes de ingresos y trabajan independientemente en vez de tener empleos articulados a partir de nóminas. Este no es un fenómeno nuevo, pero nunca se ha medido bien en las estadísticas oficiales, y la resultante falta de datos impide una visión clara sobre un gran porcentaje de actividad del mercado laboral.

Para comprender mejor la fuerza de trabajo autónomo y qué motiva a la gente a participar en ella, el McKinsey Global Institute ha encuestado a unas 8.000 personas de Europa y Estados Unidos. Les preguntamos por sus ingresos durante los últimos 12 meses –incluyendo el trabajo primario, así como cualquier otra actividad generadora de ingresos- y por su satisfacción profesional y sus aspiraciones laborales en el futuro.

El informe resultante, Independent work: Choice, necessity, and the gig economy (“Trabajo autónomo: elección, necesidad y la economía colaborativa”), indica que hasta 162 millones de personas en Europa y Estados Unidos –o, lo que es lo mismo, entre el 20 y el 30% de la población en edad de trabajar- participa en algún tipo de trabajo autónomo. Aunque son demográficamente diversos, los trabajadores independientes se encajan en gran medida dentro de cuatro segmentos (gráfico): Agentes libres, que eligen activamente el trabajo autónomo y del cual derivan sus ingresos principales; Autónomos ocasionales, quienes usan el trabajo independiente para obtener ingresos suplementarios y lo hacen por elección; Reacios, cuyo sustento principal proviene del trabajo autónomo pero que preferirían tener empleos tradicionales; y los Financieramente obligados quienes llevan a cabo trabajos independientes suplementarios por necesidad.

Trabajo autónomo: elección, necesidad y la economía colaborativa

Aquellos que trabajan independientemente por elección (agentes libres y autónomos ocasionales) reportan una mayor satisfacción con su vida laboral que aquellos que lo hacen por necesidad (los reacios y los financieramente obligados). Dicho dato se mantiene a lo largo de los países, edades, categorías de ingresos y niveles educativos. Los agentes libres reportan mayores niveles de satisfacción en múltiples dimensiones de su vida laboral que aquellos que desempeñan trabajos tradicionales por elección, lo que indica que mucha gente valora los aspectos no monetarios del hecho de trabajar por cuenta propia.

El trabajo autónomo está evolucionando rápidamente a medida que las plataformas digitales crean mercados de trabajo eficientes y a gran escala que facilitan conexiones directas e incluso en tiempo real entre clientes que necesitan un servicio y trabajadores dispuestos a ofrecerlo. Actualmente, sólo el 15% de los trabajadores independientes encuestados ha usado una plataforma digital para encontrar trabajo, pero la denominada como “economía bajo demanda” está creciendo rápidamente.

Mientras se desarrollan esas transformaciones digitales, muchas otras fuerzas impulsan el crecimiento de la fuerza de trabajo independiente: las aspiraciones declaradas de trabajadores tradicionales que desean convertirse en autónomos, grandes segmentos de población desempleada e inactiva que quiere trabajar, y la mayor demanda de servicios independientes tanto por parte de consumidores como de organizaciones.

El creciente predominio del trabajo autónomo podría tener beneficios económicos tangibles, tales como elevar la tasa de actividad laboral, proporcionar oportunidades para los desempleados o incluso aumentar la productividad. Los consumidores y las empresas podrían beneficiarse de una mayor disponibilidad de servicios y de una mejor adaptación para  satisfacer sus necesidades. Las plataformas digitales pueden amplificar todos esos beneficios a través de su amplía escala, rápidas adaptaciones, coordinación constante y unas mejores indicaciones informativas, lo que a su vez permite generar confianza.

Sin embargo, aún deben afrontarse algunos desafíos clave para dicho cambio y hacerlo así viable y satisfactorio para los trabajadores. Asuntos como la compensación y los beneficios, las medidas de seguridad en relación a los ingresos y la formación y titulaciones ofrecen espacio para la acción de los responsables de elaborar la normativa, así como a los innovadores y nuevos intermediarios para proporcionar soluciones. Tanto los trabajadores autónomos como los asalariados tradicionales tendrán que hacerse más proactivos en la gestión de sus carreras a medida que las tecnologías siguen remodelando el mundo del trabajo.


* Manyika, James; Lund, Susan, et al. “Independent work: Choice, necessity, and the gig economy”. McKinsey Global Institute, 10/2016 (Artículo consultado on line el 25/10/2016).

Acceso a la noticia: http://www.mckinsey.com/global-themes/employment-and-growth/independent-work-choice-necessity-and-the-gig-economy

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