La población activa en España sufre un grado muy elevado de polarización entre una franja con estudios bajos y otra con una preparación universitaria. Según Pimec, las compañías necesitan un 16% más de perfiles intermedios. Y este desajuste del sistema formativo provoca un exceso de un 13% de universitarios, que acaban trabajando en puestos que requieren menos cualificación.

 

Antes de la crisis, uno de los problemas más importantes que tenían las empresas era el la escasez de trabajadores para cubrir empleos de técnicos con formación profesional (FP). En el 2016, las empresas vuelven a sufrir una sequía de perfiles con una cualificación intermedia. El inicio de la recuperación ha vuelto a aflorar un problema estructural del mercado de trabajo de Catalunya y España, que la patronal Pimec cuantifica en un desajuste del 16% entre la oferta y la demanda de empleados con FP.

La población activa en España sufre un grado muy elevado de polarización entre una franja con estudios bajos y otra con una preparación universitaria. En el medio, como un sándwich, se encuentran unos pocos titulados en grados profesionales que resultan insuficientes para atender lo que necesitan las empresas.

En Catalunya, el 36,4% de los puestos de trabajo de las compañías se encuentran en la franja media correspondiente a técnicos con FP. En cambio, en el mercado laboral catalán solo hay disponible un 20,4% de los activos con una formación adecuada para esos puestos intermedios. Es decir, que las empresas necesitan un 16% más de técnicos con formación media que tienen que cubrir, en muchos casos, con titulados universitarios que acaban trabajando en puestos que requieren menos cualificación.

Sobrecualificación

El problema de la sobrecualificación de los empleados se cuantifica en un 13,6% de exceso de empleados universitarios en relación con lo que necesitan las empresas. Esa desajuste lleva a muchos licenciados a trabajar en empleos de un perfil medio o incluso bajo para huir del paro.

La comparación de Catalunya y España con otros países europeos retrata todavía con más crudeza esos desajustes entre el sistema formativo y el mercado laboral. En Alemania, lo más abundante son los empleados con un perfil profesional medio, con un 59,8%, para cubrir un 49,6% de empleos que requieren esa cualificación. Por tanto, las empresas alemanas viven una situación a la inversa de la que sufren las compañías españolas al disponer de candidatos suficientes para poder cubrir sus ofertas y poder llevar a cabo una selección de candidatos. En cambio, el exceso de titulados universitarios es mucho más moderado, de un 5%.

La comparación que hace Pimec con ocho países de una dimensión similar a la de Catalunya (como Bélgica, Noruega, Suiza y Austria) también deja a Catalunya en mala posición. En esos países, el 44% de la población activa tiene FP, una cifra mucho más próxima a la del 38,8% de empleos que exigen esa preparación.

Pero Catalunya tiene una peculiaridad que también pesa como una losa sobre el mercado laboral y el sistema educativo. Un 40% de los empleos de la comunidad requieren una formación baja, una proporción muy similar a la de empleados disponibles (42,6%). Se trata de unos porcentajes muy por encima de la media de la muestra de ocho países utilizada por Pimec y de la realidad de Alemania. El responsable de estudios de Pimec, Modest Guinjoan, atribuye el peso elevado de empleo poco cualificado "a la importancia que tienen los sectores del turismo y del comercio".

Mejora lenta

La evolución de la curva de alumnos de FP permite a Guinjoan asegurar que "parece que se está corrigiendo algo la escasez de estudiantes que había anteriormente, pero a un ritmo muy lento, por lo que sigue habiendo problemas de sobrecualificación y de subempleo".

La patronal reconoce que dar la vuelta al sistema formativo no es fácil, aunque reclama medidas para acelerar el cambio. Entre ellas plantea que el departamento de Presidència de la Generalitat asuma directamente la gestión de la FP conjuntamente con los agentes sociales y desarrollar plenamente la ley de FP aprobada el año pasado.

Pero la patronal advierte de que la receta de la FP dual, en la que los alumnos llevan a cabo prácticas remuneradas en empresas, no puede ser la única medida. "En la FP dual, una parte de la formación se desarrolla en la empresa. Pero la capacidad del país de implantar ese sistema es muy limitada. Plantear la FP dual como única solución es una barbaridad", ha advertido Antoni Cañete, secretario general de Pimec.


Ciclos formativos como entrada a la universidad

Las estadísticas de titulados en ciclos formativos de grado medio y superior no siempre responden a candidatos potenciales para ocupar puestos con esa cualificación en las empresas. Los titulados en grados medios y superiores aumentaron un 61% y un 82% en el curso 2013-2014 en relación con el del 2001-2002, hasta llegar a 15.201 y 18.590, respectivamente. Sin embargo, un 75% de los titulados en grados superiores entran luego a la universidad como continuación de sus estudios, según destaca el informe de Pimec citando datos de la fundación Bofill. "Una buena parte de los titulados en FP no se dirigen directamente al mercado laboral", indica la patronal. Ese factor, junto al abandono, explican una inserción laboral muy baja. Algunos profesores implicados en la FP denuncian las ventajas que tienen todavía los alumnos de bachillerato en relación con los que han hecho el ciclo formativo de grado medio.

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