Las altas tasas de paro no son el único desajuste grave del mercado laboral. España encabeza, junto a Grecia y Portugal, el preocupante ranking de asalariados a tiempo parcial que querrían tener una jornada más amplia. Según los expertos, la fórmula indeseada de trabajo por horas tiene que ver con un marco normativo que limita la creación de empleo y con la opción de los empresarios por minimizar los costes a través de contratos a tiempo parcial, más baratos y más "flexibles" con las condiciones de trabajo.


Esta tasa de empleo involuntario por horas duplica con holgura la media de la Unión Europea –22,4%– y sólo es equiparable a los registros de los griegos –el 71,8% de los trabajadores a tiempo parcial– y los portugueses –el 46,4%–. En toda Europa, el número de subempleados supera los 10 millones de personas.

“El subempleo está vinculado a la precariedad y delata desequilibrios en el mercado de trabajo español”, resume Manuel A. Hidalgo, profesor de Economía Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. “Esta fórmula de trabajo por horas indeseado tiene que ver con un marco normativo que limita la creación de empleo”, señala, y con la opción de los empresarios por minimizar los costes a través de contratos a tiempo parcial, “más baratos y más ‘flexibles’ con las condiciones de trabajo”. Para Elisa Chuliá, investigadora de Funcas y profesora de la UNED, “el trabajo a tiempo parcial supone una opción insatisfactoria para un número muy elevado de trabajadores y, con toda probabilidad, una parte de estos contratos enmascaran en la práctica horarios mucho más extensos”.

En España, la insatisfacción de los trabajadores por horas con su jornada laboral tiene poco que ver con la de otros países donde los contratos a tiempo parcial están muy implantados. Sobre datos tomados de la EPA española y encuestas similares del resto de la UE, la oficina estadística europea refleja que en Dinamarca y Holanda sólo al 9,5% y el 13,4% respectivamente de este tipo de empleados les gustaría trabajar más horas. En el caso de Dinamarca los empleos a tiempo completo no suponen ni la mitad del total (49,3%), mientras que un grupo importante de países como Bélgica, Holanda, Suecia, el Reino Unido ronda el 75%. En España, representa casi el 85%.

En cambio, hay una variación mucho más limitada entre los países europeos, cuando se analiza quién padece en mayor medida el subempleo. De media en la UE, dos de cada tres asalariados forzosos a tiempo parcial son mujeres, condicionadas en buena parte por las responsabilidades familiares. Prácticamente la misma proporción se da en España. En Dinamarca, son el 64%; en Alemania llega al 72%...

Por otro lado, el informe de Eurostat señala que alrededor de 1,1 millones de personas en España –más de 11 millones en toda la UE–estarían dispuestas a reincorporarse al mercado laboral. Esta potencial fuerza de trabajo adicional se basa en un dos colectivos en este momento inactivos: casi 950.000 personas que aseguran estar disponibles para trabajar pero que en estos momentos no están buscando empleo y otras 220.000 que están buscando una ocupación aunque no pueden incorporarse de manera inmediata (por ejemplo, estudiantes que esperan a acabar el curso o a graduarse). En ese abultado grupo formado por los que no están en busca de empleo figuran, señala Eurostat, los que trabajadores desanimados que en su día abandonaron por falta de expectativas. Y se repite la pauta: el 65% de estos inactivos con cierta probabilidad de entrar en el mercado laboral son mujeres.

“En Europa, hay una preocupación por la reducción de la población activa debido sobre todo al envejecimiento”, apunta Chuliá. “De ahí, el interés por delimitar qué población de reserva puede ser activable, reincorporarse o entrar por primera vez en el mercado de trabajo; aunque más allá de la voluntad de los implicados, también hay que tener en cuenta si se podrían adaptar a las demandas laborales”.

Los bajos salarios y las pensiones

El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, manifestó ayer que para garantizar elfuturo de las pensiones es necesario que el pacto de Toledo acuerde diversificar sus fuentes de financiación, ya que cree difícil mantener saneada la Seguridad Social con el bajo nivel salarial actual.

En declaraciones a los medios tras participar en una jornada sobre los profesionales y directivos en la Europa digital, Álvarez propuso una mejora de los salarios y que el Estado se haga cargo de una parte de los costes que no son directamente imputables a las pensiones para mantener estas prestaciones. Álvarez destacó que el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que sugiere que el salario mínimo interprofesional (SMI) debería subir en España un 10 % en los próximos tres años para reducir la pobreza del país, “ratifica la posición que mantienen las organizaciones sindicales”.

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