Nuevos espacios permiten a los empleados ir a trabajar con sus pequeños en caso de urgencia. En Barcelona, la nueva sede de la aseguradora ARAG incluye zona infantil y el Valkiria Hub Space de 'coworking' ofrece ahora servicio 'cobaby'.

 

La conciliación entre vida familiar y laboral se convierte a menudo en una quimera. Lo saben bien muchos padres y, sobre todo, madres trabajadoras. En un país donde la baja por maternidad sólo dura 16 semanas, acceder a una plaza en una guardería pública es una lotería -con pocas opciones de premio, sobre todo en grandes ciudades- y los calendarios de vacaciones escolares difieren significativamente de los calendarios laborales. En este contexto empiezan a surgir alternativas imaginativas, de momento muy aisladas pero que aspiran a sentar precedente: por ejemplo, llevarse a los niños al trabajo. Una opción que de momento parece reservada a ciertos profesionales pero cuyas posibilidades están empezando a explotar ya algunas empresas.

Hace unos años, la imagen de la eurodiputada italiana Licia Ronzulli acudiendo a su puesto de trabajo en el Parlamento Europeo con un bebé de apenas unos días en su regazo dio la vuelta al mundo. Quería que su gesto se convirtiese en un símbolo de las dificultades de muchas otras profesionales para conciliar su empleo con el cuidado de sus hijos. No fue la primera en hacerlo: la eurodiputada danesa Hanne Dahl ya había causado sensación en el 2009 al acudir a la Eurocámara con su hija y darle el pecho durante la sesión.

En un trabajo convencional no estaría tan bien visto aparecer en la oficina con un bebé en brazos, pero empiezan a surgir espacios que lo hagan compatible. En Alemania, la aseguradora ARAG cuenta con una sala llamada Miki (abreviatura de MitKindBüro, literalmente "niño en la oficina") para casos de emergencia en la que los padres, por un problema puntual, no pueden llevar a sus hijos a la escuela o guardería. El modelo se acaba de replicar en la nueva sede de la compañía en Barcelona. Desde la dirección de ARAG se solicitó a un grupo de empleados que elaborasen un proyecto para decidir a qué dedicar un espacio libre de la última planta: los trabajadores propusieron un espacio para niños que ayudase a conciliar la vida familiar y laboral. A diferencia de las típicas guarderías de empresa, la sala está pensada para casos puntuales, para que el adulto pueda trabajar mientras el niño está en un espacio donde poder jugar, por lo que hay material adecuado para niños de distintas edades pero no hay cuidadoras. "Los trabajadores podrán venir por horas o bien todo el día -explica Silvia Cruz, directora de planificación y recursos humanos de la compañía-. No intenta ser un sustituto de una guardería, sino una ayuda más ante los imprevistos que pueden surgir en el día a día de los padres con hijos", por ejemplo cuando la guardería o colegio cierra por un día de libre disposición. "Hasta ahora, muchas veces los trabajadores debían cogerse un día de vacaciones no planificado, pero los días de vacaciones son limitados: son situaciones en los que la compañía puede ayudar para que la persona tenga en sus manos más alternativas para solucionar un problema puntual", destaca.

En el caso de los profesionales autónomos el teletrabajo es una opción socorrida de conciliación, pero la situación se complica cuando el profesional debe acudir a reuniones o entrevistas con clientes. En Barcelona, el Valkiria Hub Space ofrece en Poblenou desde hace unos meses un espacio de coworking donde conviven actualmente miniempresas que alquilan oficina propia y profesionales autónomos que acuden a sus instalaciones a trabajar de manera esporádica o a diario. Ahora el espacio acaba de inaugurar un servicio de cobaby: un espacio donde los profesionales pueden dejar durante unas horas a sus hijos con cuidadoras, mientras trabajan o celebran reuniones en las salas contiguas. "En España no hay precedentes, pero en el norte de Europa funciona muy bien y queremos transportarlo aquí", explica Almudena Pedraza, responsable de eventos del Valkiria Hub Space. Pedraza cree que el servicio gozará de gran aceptación, ya que "las principales usuarias del espacio de coworking son madres con niños pequeños que no pueden trabajar a jornada completa". Las tarifas del servicio varían desde 10 euros por una hora suelta hasta 90 euros la tarifa plana que incluye 10 horas de uso del espacio de coworking y el servicio de cobaby. Las cuidadoras destacan la ventaja de que, frente a la guardería tradicional, en este espacio "la madre estará trabajando al lado y si hay algún problema podrá acudir rápidamente".

 


Irene Serrabassa, empresaria y madre de dos hijos
"A los clientes les hace gracia"

Irene Serrabassa dirige junto a su pareja Aurea Productiva, una consultoría de operaciones industriales, formación y selección de personal. Conciliar su trabajo con el cuidado de sus hijos -un niño de 5años y una recién nacida- le obliga a innovar. Los abuelos trabajan, así que cuando el niño tiene vacaciones en la escuela acude a la oficina de sus padres. “Allí tiene su espacio para jugar y hacer manualidades: se entretiene muy bien solo y a él le gusta venir porque en el fondo es como estar en casa, sólo que los padres estamos trabajando”, explica Serrabassa. Los clientes no ocultan su sorpresa: “Les hace gracia ver el pequeño por allí: a veces asoma la cabeza en medio de una reunión para pedir algo, pero lo vivimos de una manera muy familiar y cercana”, asegura. Serrabassa acaba de tener su segunda hija, que ya cuenta con su propia cuna y zona de lactancia en la oficina. “Dirigir un negocio propio hace difícil delegar -lamenta–: tengo muy claro que quiero disfrutar de mi hija pero el trabajo no se esperará, así que desde pequeña tendrá que venir al despacho conmigo”. Cuando salga a reuniones la dejará con su marido o una canguro: “Ejercer de madre ahora mismo es mi prioridad número uno, pero también disfruto trabajando y creo que se puede conseguir todo”.

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