Presidente del primer grupo catalán en transporte y movilidad, Moventia, Miquel Martí, accede a la presidencia del lobby Femcat. Muy activos en campos como la educación, el partenariado o la emprendeduría, FemCat ganó en notoriedad con el impulso a la Barcelona Graduate School of Economics (BGSE).

 

“Creo que los empresarios deberíamos ser autocríticos con lo que ha ocurrido en los últimos días”, dice Miquel Martí. Acaba de estrenarse como presidente de FemCat. Y lo ha hecho en un momento de especial agitación empresarial en Barcelona como consecuencia del menguante acto convocado por Foment del Treball para el 14 de febrero, que ha aflorado divergencias entre los empresarios de la ciudad. “En unos momentos tan delicados, sociedad civil y empresarios deberíamos estar alineados en la misma posición. Al final se traslada a la sociedad una imagen que no fortalece ni al país ni a su tejido empresarial”, añade.


Presidente del primer grupo catalán en transporte y movilidad, Moventia, y uno de los fundadores de FemCat hace ahora ocho años, Martí es el cuarto presidente de este lobby, en el que sucede a Joaquim Boixareu, Josep Mateu y Carles Sumarroca. Muy activos en campos como la educación, el partenariado o la emprendeduría, FemCat ganó en notoriedad con el impulso a la Barcelona Graduate School of Economics (BGSE) y su participación en la fallida operación de reflotamiento de la aerolínea Spanair.

“En FemCat nunca nos hemos visto como una patronal. Desde que nacimos siempre buscamos ser complementarios a lo que ya existía, ya fuera la Cambra de Comerç, el Foment del Treball o el Cercle d’Economia. No tiene sentido crear duplicidades”, afirma, aun cuando alguno de los miembros del lobby, Joaquim Boixareu, se presentara a las últimas elecciones de Foment del Treball en competencia con Juan Rosell.

Más centrados en la proyección exterior de la economía que en ganar influencia en Madrid, FemCat siempre ha sido vista como la más catalanista de las organizaciones empresariales. “Nuestro objetivo sigue siendo el de los inicios. Queremos un país competitivo, internacionalizado y socialmente cohesionado. En este sentido, es obvio que Catalunya no puede seguir como hasta ahora. Su drenaje fiscal es permanente e insostenible. Hay que encontrar la manera de que los recursos que se generan aquí se inviertan aquí de manera eficiente”.

Acostumbrado, por la naturaleza de su negocio, a tratar con la administración, Martí comenta la actual coyuntura. “Estamos en un momento muy difícil. Hemos entrado en un proceso complejo ante el que los empresarios debemos ser respetuosos con lo que diga la sociedad y el Parlament”. Pero eso no quita, añade, que ese proceso deba aprovecharse para emprender reformas. “Hace falta una reforma profunda de las administraciones, Este es un país que tiene la empresa en su ADN. Con menos regulación la economía iría a más”, señala. Y menciona a Jordi Galí, economista y presidente del CREI, partidario de aprovechar el proceso actual para refundar las bases de la economía catalana.

Martí matiza también algunas de las políticas del actual Ejecutivo catalán. “Empresas y empresarios haremos el esfuerzo adicional que se nos pide a la hora de pagar impuestos en Catalunya. Pero ese esfuerzo debería ser temporal y alguien debería dejarlo claro y explícito –dice–. Lo que es seguro es que una situación como la actual, con cuatro o cinco puntos de diferencial en el impuesto de la renta sobre nuestro entorno, no es muy sostenible. Nos puede hacer perder talento ejecutivo, y claro, también empresas”.

Martí es preciso sobre la marcha del proceso: “Creo que el liderazgo está asegurado, pero debe hacerse el máximo esfuerzo para explorar alianzas y complicidades, y en el ámbito del partenariado público-privado. El reciente caso de Nissan constata que si las cosas se hacen en sintonía entre todos, acaban por salir bien”. El presidente de FemCat extiende esa reflexión hacia instituciones como la Fira de Barcelona. “Lo de la Fira se ha hecho muy bien. En una coyuntura como la actual, de fuerte crisis, ha aguantado muy bien. Es un modelo a repetir en otros ámbitos”.

FemCat agrupa a casi un centenar de empresarios que están al frente de empresas cuya facturación equivale al 12% del PIB catalán. Miquel Martí cree que su mandato de dos años debe servir para consolidar proyectos ya iniciados e insistir en su demanda de infraestructuras. Pese a lo de Spanair. “Volveríamos a intentarlo. Nuestra visión es que la administración estatal no ha hecho las inversiones en la dirección que requiere la economía catalana. Especialmente en materia de infraestructuras. Para forzar eso estaba Spanair, para conseguir un aeropuerto que garantizara nuestra conectividad internacional. No salió bien. Y hay que decir que el momento no nos ayudó, desde luego. Pero seguiremos trabajando en esa dirección”.

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