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Etiqueta: Estados Unidos (EEUU)
Cómo podemos erradicar el acoso sexual en el trabajo

Desgraciadamente, el acoso sexual en el ámbito laboral sigue de actualidad. La periodista y activista estadounidense Gretchen Carlson relataba en una reciente charla TED experiencias ultrajantes vividas por ella misma como Miss America en 1989 o explicadas por otras mujeres profesionales de muchos ámbitos. Casos como el del productor de Hollywood Harvey Weinstein no hacen sino demostrar que hay mucho trabajo por hacer para terminar con esta lacra.

Martes, 28 Noviembre 2017
Acabemos con el edadismo

“No es el envejecimiento lo que nos provoca el miedo de hacernos mayores, es la discriminación que ello implica.” La escritora y activista Ashton Applewhite reflexionaba en una charla TED realizada recientemente en Vancouver sobre el extendido fenómeno del "edadismo": la discriminación por motivos de edad que congrega una serie de estereotipos negativos y aceptados socialmente sobre el hecho de envejecer, tanto en el ámbito personal como en el laboral.

Lunes, 13 Noviembre 2017
Por qué la igualdad de género es buena para todos, incluso para los hombres

La igualdad de género es el objetivo de muchas luchas que parece que por ahora solo lideran las mujeres. Pero, ¿y si te decimos que la igualdad permite ser más felices también a los hombres y aumenta además la productividad laboral? Michael Kimmel, sociólogo experto en estudios de género y autor del libro Angry White Men, nos comenta en una divertida e interesante conferencia del TEDWomen 2015 cómo, además de ser lo justo y correcto, la igualdad de género es una batalla en la que todos ganan: mujeres, hombres, hijos e incluso empresas.

 

Martes, 15 Diciembre 2015
¿Por qué es hora de olvidar el orden jerárquico en el trabajo?

Para conseguir una mejora de la productividad hay que tener en cuenta las perspectivas de todas las personas que conforman los equipos, pues es trabajando junto a los demás cuando surgen las ideas más frescas e innovadoras. De la importancia de la cohesión social construida en momentos informales, como la pausa del café, nos habla la líder empresarial Margaret Heffernan en una interesante y entretenida conferencia TED.

El pasado mes de mayo tuvo lugar en Monterey (EEUU) el TEDWomen 2015, titulado “Momentum” y que se engloba dentro de una serie de eventos sobre el poder que tienen las mujeres en la creación y generación del cambio. En esta ocasión más de 40 oradores, tanto hombres como mujeres, ofrecieron sus perspectivas y, entre ellos, destacó la escritora y empresaria Margaret Heffernan, que mediante una divertida y amena charla hizo reflexionar acerca de la importancia de la cohesión social.

Heffernan empieza su discurso relatando de manera desenfada un experimento algo peculiar llevado a cabo por el biólogo William Muir: con el objetivo de mejorar la productividad de sus gallinas, Muir las reunió en dos grupos, uno de gallinas corrientes y uno formado por súpergallinas, aquellas que individualmente eran las más productivas. Mientras que pasado un tiempo en el primer grupo todas las gallinas sobrevivieron y la producción global aumentó, en el segundo las más productivas lograron el éxito suprimiendo la productividad del resto, es decir, matándolas. El triste resultado, aunque parezca extremo, nos puede llevar a pensar en el ámbito laboral o en la vida cotidiana: se nos ha dicho muchas veces que competir con los demás es el único modo de avanzar en el camino.

De todas maneras, dicha premisa nunca ha resultado inspiradora para la ponente, a quien no le motivan las jerarquías ni las súperestrellas. Hemos dado por hecho que el éxito se logra seleccionando a las personas más brillantes y dándoles todos los recursos y todo el poder para facilitar su cometido. Sin embargo, para sobresalir no es necesario dejar atrás a los demás sino que podemos servirnos de su ayuda para destacar conjuntamente, algo que puede resultar incluso más motivador y enriquecedor.

Heffernan cita otra investigación llevada a cabo en el MIT sobre qué es lo que hace que algunos grupos sean más productivos y exitosos que otros. Lo que resulta muy interesante de dicho estudio es que los grupos de alto rendimiento no fueron aquellos con personas que poseían cocientes intelectuales altísimos, ni tampoco los que poseían la suma más alta del conjunto de cocientes, sino que fueron aquellos equipos que cumplían tres características: un alto grado de sensibilidad social mutua medida mediante un test de empatía, el hecho de que nadie dominara y que todos los miembros participaran por igual y, por último y no por ello menos significativo, un mayor número de mujeres.

Eso significa que en los grupos que cuentan con una alta sintonía y sensibilidad mutua las ideas fluyen y prosperan, haciendo que las personas crezcan tanto a nivel individual como en relación al resto. Desarrollar eficacia y compromiso son las claves para tener equipos de éxito, aunque muchas empresas tienen todavía la asignatura pendiente de crear un vínculo emocional con el empleado.

El componente social es, pues, influyente en cualquier ámbito ya sea laboral o familiar, ya que el apoyo de nuestros compañeros nos motiva y nos aporta seguridad. Eso ocurre porque nos sentimos respaldados y somos así más propensos a adoptar una actitud positiva. Por ello hay que promover la cultura de la ayuda y de la cooperación porque, como señala Heffernan, la ayuda mutua resulta absolutamente medular para los equipos de éxito, y vemos continuamente como supera a la inteligencia individual. Ayudarse implica que no tenemos que saberlo todo, solo tenemos que trabajar con personas que saben dar y recibir ayuda, lo cual hace que nos sintamos más relajados y predispuestos a la creatividad y a la innovación.

A veces el problema, relata la ponente, es que la gente no se conoce y se concentra tanto en su trabajo individual que desconoce incluso quien se sienta en la mesa de al lado. Según un análisis de la start-up Humanyze, aquellos trabajadores que hablan más en los descansos y que son más sociables son a su vez más productivos. Es necesario invertir tiempo en conocernos unos a otros ya que a la larga resultará beneficioso y permitirá un aumento de la productividad, porque los empleados que se sienten a gusto en su entorno laboral rinden más y se muestran más comprometidos con la empresa.

Todo lo expuesto da lugar a lo que denominamos como capital social, es decir, la dependencia y la interdependencia que genera confianza. El capital social es lo que hace fuertes a las empresas y resistentes ante los momentos difíciles y, como remarca Heffernan, la base de todo es el tiempo, que permite el desarrollo de la confianza necesaria para llegar a la sinceridad y a la apertura. La rivalidad tiene que ser reemplazada por el capital social: es el momento de poner fin a la competición y sustituirla por la colaboración.

Las empresas no tienen ideas, solamente las personas las tienen, así que hay que centrarse en motivarlas pues son el motor de todo. Y lo que las motiva son los lazos, la lealtad y la confianza que desarrollan unas con otras. Hay que redefinir también el liderazgo y formularlo como una actividad en la que se creen las condiciones para que cada uno pueda brindar lo mejor de sí mismo junto al resto. Y son los líderes precisamente quienes han de motivar a que se creen esos vínculos sociales.

Heffernan concluye diciendo que necesitamos contar con todo el mundo, porque solo cuando aceptemos que todos tenemos un valor único será cuando liberaremos la energía, la imaginación y el impulso necesarios para crear las mejores cosas.

 

Acceso a la conferencia de Margaret Heffernan de TEDWomen 2015: https://www.ted.com/talks/margaret_heffernan_why_it_s_time_to_forget_the_pecking_order_at_work?language=es

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Lunes, 07 Septiembre 2015
¿Cómo gestionar la creatividad colectiva?

Liderar la innovación ya nada tiene que ver en crear una visión e inspirar a que otras personas la ejecuten. Ya no existe un líder absoluto creador de ideas, sino que éstas son fruto de la colaboración y del trabajo de todos los miembros de una empresa. Linda Hill, profesora de Harvard, explica en esta interesante conferencia que tuvo lugar recientemente en el TEDxCambridge cuál es el escenario ideal para la innovación y qué hay que hacer para que forme parte efectiva de la estrategia empresarial.TEDxCambridge, fue un evento que tuvo lugar en septiembre de 2014 en esta localidad del noreste de Estados Unidos y que fusionó experiencia y tecnología a través de la riqueza de la innovación, de la creatividad y de la inspiración. Entre los discursos,  destacó el de la coautora de El genio colectivo Linda Hill, que expuso que la innovación nace de la colaboración y de las ideas compartidas y brindó tres claves para construir organizaciones verdaderamente innovadoras.

Linda Hill inicia su conferencia señalando que lo que muchos consideramos un liderazgo eficiente no funciona en términos de innovación. Esta afirmación parte de su propia experiencia, pues se ha pasado casi una década observando de cerca a líderes excepcionales. Tras estudiar 16 hombres y mujeres de 7 países de todo el mundo y de 12 sectores diferentes ha llegado a la conclusión de que si queremos construir organizaciones que ejerzan una innovación continua, debemos desaprender nuestras nociones convencionales de liderazgo.La creencia de que las grandes ideas fluyen de los creativos está obsoleta, ya que el talento innovador reside en todo aquel que esté en contacto con las actividades diarias de la empresa y tenga una propuesta para mejorarlas o reestructurarlas, sin importar el departamento al que pertenezca. Basta con que albergue en su interior una idea factible e innovadora. Construyendo su discurso entorno a la innovación, presenta el caso de la productora de animación Pixar: es la demostración de que la innovación no tiene que ver con un genio solitario, sino con un genio colectivo, pues las  películas  de dicha compañía son producidas por equipos de unas 250 personas. Son producto de un conjunto de mentes que colaboran para sacar adelante un proyecto, no se trata de un “Einstein” aislado, como señala la conferenciante. Es muy importante para ellos fomentar el sentimiento de comunidad en el que compartir talentos y reflexiones.La ponente explica que existe una paradoja: hay que dar rienda suelta a los talentos y las pasiones de las distintas personas que forman una empresa, pero a su vez hay que saber aprovecharlos para que el trabajo sea útil y no en vano. Existen varios métodos para sacar partido de la innovación del talento colectivo, como la intraemprendeduría, un sistema de gestión y planificación que estimula el surgimiento del espíritu emprendedor dentro de las organizaciones.La innovación se debe ver como un viaje, un tipo de resolución de problemas colaborativa en el que participen personas con distintas experiencias y distintos puntos de vista y  que permita desarrollar nuevas oportunidades de negocio. Estamos entrando en la era de lo que podemos denominar  como innovación abierta, que se apoya allá donde se generen buenas ideas, sin importar su origen. Sin embargo, como reconoce Hill, no hay que olvidar nunca que las innovaciones son el resultado de muchos falsos comienzos, tropiezos y errores, y por eso para lograr implementar un modelo de innovación colaborativa es necesario abogar por una cultura empresarial que deje de penalizar el error.Otra tendencia de moda en términos de innovación colaborativa son los hackathons: encuentros organizados hasta no hace mucho por y para hackers cuyo objetivo era el desarrollo colaborativo de software. Obedece a un modelo de colaboración y competencia con tan buenos resultados que su funcionamiento está empezando a ser imitado en otros ámbitos, por ejemplo en el empresarial. Actualmente se están organizando como una experiencia colectiva que persigue fomentar la innovación digital dando importancia a la colaboración y al surgimiento de ideas en un corto periodo de tiempo.La conferenciante relata que, a través de su estancia en distintas empresas y la observación de sus sistemas de trabajo, ha establecido tres capacidades básicas que debe tener toda organización para ser considerada innovadora: abrasión, agilidad y resolución creativas:

- La abrasión creativa hace referencia a poder crear un mercado de ideas mediante el  debate y el discurso, amplificando las diferencias, pues de la diversidad y el conflicto es de donde surge la innovación. - Cuando habla de agilidad creativa se refiere a la búsqueda rápida, a la reflexión y al ajuste. No se trata de planificar, sino de aprender mientras se actúa. Metodologías ágiles como el kanban o el scrum, hasta ahora propios de entornos tecnológicos, se están expandiendo también como prácticas en innovación, abrazando la adaptabilidad y la mejora continua a nivel de personas, procesos y sistemas. - Por último la resolución creativa tiene que ver con tomar una decisión en la que se combinen incluso ideas opuestas, susceptibles de ser reconfiguradas en nuevas combinaciones y producir una solución nueva y útil.

El cumplimiento de las tres capacidades es lo que permite a grandes empresas como Pixar o Google, también citada por Hill, una innovación continuada, pues resuelven problemas de manera colaborativa, aprenden a medida que descubren y saben tomar decisiones integradas.Los líderes son los encargados de preparar el escenario y dar voz a quien tenga algo que aportar, no de actuar en él como protagonistas.

 

Acceso a la conferencia de Linda Hill de TEDxCambridge: https://www.ted.com/talks/linda_hill_how_to_manage_for_collective_creativity?language=es#t-971507

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Miércoles, 15 Abril 2015
Dos perspectivas sobre la globalización

La globalización ha generado enormes posibilidades de negocio, pero a la vez fenómenos como la deslocalización industrial. Dos reportajes recientes nos llevan a la reflexión sobre el tema: por un lado, el documental De(s)troit emitido en TVE con impactantes imágenes de la antigua capital mundial del automóvil convertida ahora en un semidesierto; y por otro, una conversación a partir de la pregunta sobre si estamos demasiado globalizados, entre Fernando Trias de Bes y Francesc Xavier Mena, en el programa Valor Afegit de TV3.Según los historiadores podemos empezar a hablar de globalización con el fin de la Guerra Fría. A partir del final de la década de los ochenta el mundo se ensanchó y se abrieron oportunidades de negocio a escala mundial impensables hasta entonces. La entrada en el mercado global de países como China o India debían suponer un crecimiento exponencial de la economía. Sin embargo, tras tres décadas bajo este nuevo sistema hemos podido ver que implica algo más que crecimiento. Por ejemplo, ¿cómo una hipoteca de un particular en EEUU puede convertirse en un producto de inversión financiera en Japón y tener repercusiones económicas en países situados a miles de kilómetros? O ¿cómo el afán de las empresas por reducir costes ha hecho que muchas industrias se deslocalicen a países con salarios más bajos? Ahora más que nunca las dos caras de la moneda de la globalización económica son bien visibles.

El documental De(s)troit, recientemente emitido en el programa En Portada de RTVE, nos muestra un ejemplo viviente de las consecuencias negativas de la globalización y la crisis: la ciudad de Detroit. Esta gran metrópoli de Michigan ha pasado del esplendor industrial gracias a la industria del automóvil durante buena parte del siglo XX, a una profunda decadencia ocasionada por la deslocalización industrial. Antiguamente, Detroit había sido tierra de granjeros y su economía se basaba principalmente en la agricultura pero, la invención de la cadena de montaje de Henry Ford a partir de 1913, la convirtió en capital del motor y de la acogida de miles de inmigrantes que podían conseguir fácilmente un empleo bien remunerado. En medio de este clima de optimismo y crecimiento, Detroit no fue consciente de que estaba cometiendo un grave error: jugárselo todo a una sola carta y no diversificar su economía.La llegada de la globalización provocó la deslocalización de las grandes industrias del automóvil que buscaban otros sitios que tuvieran menores costes laborales. Al no haber actividad económica alternativa, se perdieron muchos puestos de trabajo y la ciudad empezó a perder población. Tal y como nos muestra De(s)troit, la huida de los habitantes ha dejado paisajes urbanos desiertos y escenarios desoladores y decadentes más propios de regiones en guerra que reflejan la cara menos amable de la globalización. Casas vacías, iglesias destruidas, teatros convertidos en parkings, escuelas y edificios del patrimonio urbano en ruinas conforman ahora una ciudad fantasma que ha pasado de tener 2 millones de habitantes a tener sólo 700.000.

Una reportaje reciente del programa de TV3 Valor Afegit también aborda la cuestión de la globalización. Uno de los participantes en el reportaje, Fernando Trias de Bes, profesor de ESADE y autor del libro El Gran Cambio, afirma que todo crecimiento implica a la fuerza la destrucción de viejas estructuras y que es imposible crecer sin que salga gente temporalmente perjudicada. Y así parece demostrarlo también el caso de Detroit donde, a pesar de la pérdida de puestos de trabajo y la crisis generalizada por la que pasa la ciudad, actualmente General Motors ha recuperado el liderazgo mundial de su sector e incluso vuelve a generar empleo. Las tres grandes de la ciudad, Ford, Chrysler y General Motors, ya tienen más beneficios que antes de la crisis de 2008 pero con muchos menos trabajadores.El otro participante de este programa de Valor Afegit, Francesc Xavier Mena, exconseller de Empresa i Ocupació de la Generalitat y también profesor de ESADE, señala una contradicción interesante: "Por un lado queremos salarios elevados y condiciones de bienestar, pero por el otro lo ligamos con adquirir bienes a precios muy bajos". Siguiendo esta filosofía, por ejemplo, los pequeños comercios no pueden competir con las grandes superficies ante su capacidad para bajar precios.Los dos expertos están de acuerdo con que la globalización es un proceso dinámico y multidireccional. Un ejemplo de dicha dinámica cambiante es la empresa española bq: una firma tecnológica que lleva la lógica del mercado global en su ADN. Desde sus inicios ha distribuido productos chinos aquí y actualmente fabrica producto propio en ese país asiático. A pesar de tener la fabricación de sus productos a caballo entre China y España, ahora están planteándose un proceso de relocalización. El cambio de estrategia viene propiciado por una crisis económica y una devaluación salarial tan fuerte en España que hace que actualmente sea más rentable volver a tener la producción cerca de casa.A pesar del escenario de futuro incierto que dibujan la competencia feroz, los cambios constantes y las deslocalizaciones o relocalizaciones, parece que todavía existen algunos caminos buenos a seguir. Como apuntaban recientemente desde The Economist, y como afirman también los expertos Fernando Trias de Bes y Xavier Mena, el futuro pasa por la formación, la especialización y la búsqueda constante de oportunidades. En ese mismo sentido también se mueve Michigan para salvar Detroit: con la voluntad de volver a hacer crecer la población se quieren conceder 50.000 visados de trabajo para extranjeros cualificados para que vivan en la ciudad durante al menos 5 años. La población de la antigua capital del automóvil por su parte está volviendo a apostar por su actividad económica histórica, la agricultura, con huertos urbanos instalados en algunas de las zonas desiertas de la ciudad.Como dice Trias de Bes, más que ante una crisis económica nos encontramos ante un cambio de era.Puedes ver el reportaje De(s)troit en la página web de TVE: http://www.rtve.es/alacarta/videos/en-portada/portada-destroit/2459508Y la emisión del reportaje Estem massa globalitzats? de Valor Afegit en la página web de TV3 (en catalán): http://www.tv3.cat/videos/4965771/Estem-massa-globalitzats

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Martes, 25 Marzo 2014
Cómo convertir al estrés en tu amigo

El estrés ha sido considerado uno de los grandes enemigos de la sociedad del siglo XXI. Existen numerosas técnicas diseñadas para suavizarlo y muchos médicos lo asocian con enfermedades cardiovasculares. Y así lo hacía también Kelly McGonigal, psicóloga de la salud, hasta que descubrió una investigación que concluía que lo perjudicial para la salud no es el estrés en sí mismo, sino la creencia que el estrés es malo. En una reciente conferencia TED McGonigal nos explica cómo, cambiando nuestra opinión sobre el estrés, lo podemos hacer jugar a nuestro favor.

 

“Tengo una confesión” empieza Kelly McGonigal, Psicóloga de la Salud: durante diez años estuvo diciendo a sus pacientes que el estrés era la razón de sus males y perjudicial para la salud. Tal y como ella misma afirma “había convertido el estrés en el enemigo” y ahora cree que esto puede haber ocasionado más perjuicios que beneficios.Su opinión cambió a partir de las conclusiones de un estudio que conoció sobre los efectos del estrés. Una investigación que duró ocho años y que empezó haciendo dos preguntas a 30.000 adultos de los EE.UU.: primero, cuánto estrés habían experimentado durante los últimos doce meses y, segundo, si creían que el estrés era perjudicial para su salud. Pasados ocho años, a partir de estudiar los registros públicos de fallecidos, se encontraron con unos resultados sorprendentes: los que afirmaron haber sufrido estrés tenían un 43% más de probabilidad de morir, pero esto sólo era cierto entre las personas que también habían contestado afirmativamente a la segunda pregunta, es decir, aquellas que consideraban el estrés como nocivo para su salud. En cambio, las personas que creían que habían sufrido mucho estrés pero no lo veían como una cosa negativa, eran las que menos probabilidad de muerte tenían de todo el estudio, incluso menos que las personas que habían declarado sufrir relativamente poco estrés.Y aquí McGonigal llega a una primera conclusión: lo que es realmente perjudicial para la salud no es el estrés, sino la creencia que el estrés es malo. Así pues, según la psicóloga, cuando cambiamos nuestra opinión sobre el estrés podemos cambiar también la respuesta física. ¿Y si pudiéramos percibir los síntomas del estrés como una señal de que nuestro cuerpo se carga de energía para afrontar un reto? Dicho cambio de mentalidad modificaría los efectos negativos que el estrés puede tener en nuestros vasos sanguíneos y disminuiría el riesgo de enfermedades cardiovasculares. McGonigal nos explica que normalmente los vasos sanguíneos se hacen más estrechos cuando sufrimos estrés pero que, en cambio, si pensamos de forma positiva cuando lo sentimos, los vasos sanguíneos se mantienen relajados creando una reacción parecida a la que tenemos cuando estamos alegres o cuando nos sentimos con valentía para afrontar un reto.Pero todavía hay otro aspecto muy positivo del estrés que según la psicóloga siempre ha sido infravalorado: el estrés nos hace ser más sociales. Cuando estamos en una situación estresante liberamos una neurohormona llamada oxitocina que afina los instintos sociales de nuestro cerebro, nos hace anhelar el contacto social y mejora la empatía. Así pues, cuando se desprende, nos motiva a buscar ayuda,  a decir a alguien aquello que sentimos y nos impulsa a rodearnos de gente que se preocupa por nosotros. A nivel físico eso también tiene efectos positivos, puesto que con la oxitocina los vasos sanguíneos se relajan y las células cardíacas se regeneran. Y todo ello se intensifica todavía más con el contacto social y el apoyo de las otras personas.Así McGonigal llega a la segunda tesis de su discurso: la respuesta al estrés lleva incorporado un mecanismo para recuperarse del propio estrés, y dicho mecanismo es el contacto humano. Otro estudio realizado por la Harvard University y parecido al mencionado antes, determinó que la gente que pasa más tiempo cuidando o ayudando a los demás tiene una mínima probabilidad de muerte por estrés. Es decir, que ayudar los demás crea resiliencia. Kelly McGonigal concluye diciendo que creer que el estrés es útil configura la biología del coraje. Y que cuando lo afrontamos de ese modo estamos afirmando que confiamos en nosotros mismos para gestionar los retos y a la vez recordamos que no tenemos que hacerlo solos.Acceso a la conferencia de Kelly McGonigal en la página web de TED: http://www.ted.com/talks/lang/es/kelly_mcgonigal_how_to_make_stress_your_friend.html{iarelatednews articleid="10701,11003"}

Jueves, 12 Diciembre 2013
¡Cuidado con las neurotonterías!

Los avances en las neurociencias nos han aportado de manera incuestionable nuevos conocimientos sobre procesos tales como la toma de decisiones de las personas. Sin embargo, estos estudios son a menudo objeto de manipulación por parte de medios con intenciones más marketinianas que no científicas. ¿Comer más chocolate o queso nos puede ayudar por ejemplo a tomar mejores decisiones? Molly Crockett, neuróloga y profesora especializada en la materia, nos acerca ésta y otras cuestiones en una curiosa conferencia TED.

Molly Crockett, neuróloga y profesora especializada en el estudio de la toma de decisiones, se llevó una sorpresa cuando se publicaron los resultados de su último estudio. "Un sándwich de queso es todo lo que necesitas para tomar decisiones" o "¡Oficial! El chocolate hace que dejes de estar de mal humor ", decían algunos titulares. La sorpresa venía de que su estudio no tenía nada que ver ni con el queso ni con el chocolate.En este conferencia de TED (Technology, Entreteinment, Design) de 11 minutos de duración, Molly Crockett nos habla del peligro que entrañan las malas interpretaciones de los resultados científicos. En su caso, los resultados reales del estudio eran que si se reducía el componente básico de la serotonina, el aminoácido triptófano, la gente era más susceptible de quererse vengar cuando se la trataba injustamente. ¿Cómo llegaron los periodistas a afirmar que el chocolate y el queso ayudan a tomar mejores decisiones? Pues solamente porque el triptófano es un elemento que también se encuentra en el chocolate y el queso.Crockett nos advierte que el gran problema llega cuando estos tipos de tergiversaciones informativas a partir de estudios científicos, se usan sólo para vender productos. Poco después de que aparecieran los titulares sobre el chocolate y el queso en periódicos, Molly comenzó a recibir llamadas de diferentes marcas que pedían si podía dar el aval científico a alguno de sus productos. Evidentemente, consideró que si se lo hubiese dado habría ido más allá de lo que la ciencia podía afirmar y no accedió.Un ejemplo del fenómeno del marketing invasor de la neurociencia se puede encontrar en las neurobebidas. Crockett encontró un día en una tienda unas bebidas que según informaba la etiqueta ayudaban a reducir el estrés y a mejorar el estado de ánimo y la concentración. Enseguida sintió curiosidad por saber cuál era el estudio que apoyaba dichas afirmaciones, pero la página web del fabricante no hablaba de ninguno.El mensaje de Molly Crockett es claro: a pesar de que la neurociencia ha avanzado muchísimo en los últimos años, también ha llevado a que de ella se beneficien terceras personas con afirmaciones exageradas y sin fundamento. De todos modos, no toda la comunidad científica le ve tantos peligros. En el capítulo del programa de televisión Redes, “Sabemos que no sabemos lo que decidimos”, al cual ya dedicamos una entrada en este mismo blog, Eduard Punset considera que las decisiones que tomamos inconscientemente en aspectos como el consumo no son necesariamente irracionales, y que la intuición puede ser un recurso muy fiable.

Crockett nos recuerda otro caso de manipulación que fue especialmente célebre. The New York Times publicó un artículo que decía “Quieres a tu iPhone. Literalmente”; el titular era muy atractivo y fue el contenido más leído del diario durante días. Sin embargo, una vez más, las conclusiones que se sacaron del estudio que justificaba el título de la noticia eran dudosas. El experimento que explicaba consistió en monitorizar la actividad cerebral de 16 personas y mostrarles sus móviles sonando. Según los resultados, a los sujetos se les activaba una parte del cerebro llamada ínsula, una región que está conectada a los sentimientos de amor y de compasión. Y de ahí dedujeron que los sujetos estaban "enamorados" de sus iPhones. Pero resulta que la ínsula está ligada a muchos más aspectos como la memoria, el lenguaje, el dolor y el disgusto. Así pues, los medios eligieron sólo aquella explicación que más les interesaba, la que pensaron que atraería a un mayor número de lectores.Según Crockett, la neurociencia es un campo de investigación emocionante que ha hecho progresos incuestionables en los últimos años, pero nos invita a mantener los pies en la tierra: un encefalograma no nos puede decir si estamos enamorados y, de momento, no podemos afirmar que el chocolate y el queso nos ayudan a tomar decisiones más acertadas.La investigadora también nos anima a potenciar nuestro autocontrol en el consumo. Nos aconseja ser desconfiados, hacer preguntas difíciles de responder, ya que si no, las neurotonterías pueden ganarle un pulso a la ciencia, aunque esta última lleve una carrera mucho más larga.

Acceso a la conferencia en la página web de TED (con subtítulos en castellano): http://www.ted.com/talks/lang/es/molly_crockett_beware_neuro_bunk.html

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Martes, 29 Enero 2013
El efecto Streisand

En la era de Internet, querer ocultar una información perjudicial que ha aparecido publicada en un sitio web suele significar que esta se propague por muchas otras fuentes. Es lo que se denomina el efecto Streisand, en honor a la diva norteamericana Barbra Streisand, y afecta a famosos, gobiernos e instituciones, pero también a empresas.

La cantante Barbra Streisand demandó en 2003 a un fotógrafo estadounidense por publicar una imagen de su casa de Los Angeles en un reportaje gráfico sobre la destrucción de la costa californiana. No solo perdió el caso, sino que además consiguió que el público identificara su casa entre las más de doce mil que aparecían en el reportaje, como explica The Guardian. Así se dio nombre al efecto Streisand, que se da cuando se intenta ocultar cierta información y solo se consigue que esta se propague más. Con la proliferación de Internet, las redes sociales y el fenómeno de Wikileaks, es casi inevitable que se multipliquen las crisis de comunicación externa. El efecto Streisand puede afectar a políticos (como la famosa foto retirada de las hijas de Zapatero en la Casa Blanca) o medios de comunicación (la polémica acerca de las caricaturas de Mahoma en un periódico danés o el secuestro de la controvertida portada de El Jueves aludiendo a los Príncipes de Asturias), pero también a las organizaciones.

La pasada primavera, alguien publicó en el portal de noticias Diggs.com un código para suprimir las barreras electrónicas en DVDs de alta definición y poder así copiar contenidos con más facilidad. Un grupo de empresas (Disney, Microsoft, IBM y otras) que han invertido en este formato, intentaron silenciar la información con una orden de cese, según la revista Forbes. Los administradores del portal obedecieron, pero los usuarios no y, desde entonces, han publicado el código en varias páginas, han creado camisetas estampadas e incluso han compuesto una canción. Es un ejemplo de mala gestión del efecto Streisand por parte de las compañías afectadas.

Pero también existen organizaciones que sí han sabido afrontar con éxito una situación de crisis comunicativa. Un ejemplo es el la Cruz Roja Americana, tal como explica el Huffington Post. Una trabajadora contó en Twitter que un compañero había encontrado dos packs de cervezas de una conocida marca y que "cuando bebían hacían el bien". Este comentario podría haber sido un golpe muy bajo a la credibilidad de la ONG. Pero a este tweet le siguieron otros en un tono bromista asegurando que la Cruz Roja estaba sobria, y lograron que el episodio quedara como una anécdota que prácticamente pasó desapercibida. Y, además, consiguieron iniciar una campaña de donaciones junto con la compañía cervecera mencionada en el primer tweet. En definitiva, una buena gestión de una potencial bomba de relojería que podría haber perjudicado gravemente la reputación de la organización.

Quizás es mejor no intentar ponerle puertas al campo y afrontar las crisis con naturalidad.

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Lunes, 10 Octubre 2011
Recomendamos 'The company men'

Hace unos días fui a ver esta película de John Wells, The company men, a pesar de que el actor principal, Ben Affleck, no me gusta mucho. El resto de protagonistas compensa (Tommy Lee Jones, Chris Cooper...) y él sale bastante bien, igual que un sorprendente Kevin Costner. Affleck interpreta a un ejecutivo que lo tiene todo y todo lo perderá al quedarse en paro y sin status, este veneno cuya falta tanto afecta a la autoconfianza. En este vídeo podéis ver el tráiler oficial de la película:

 

 

The company men es una acertada reflexión sobre qué supone perder el trabajo y, sobre todo, el “poder”; las angustias, los miedos y la “bajada a los infiernos,” el replanteamiento de aquello que has construido a lo largo de la vida, la importancia de una buena red primaria de relaciones que te pueda ayudar a superar este mal trago... toda una reflexión sobre la importancia de priorizar y relativizar aspectos de la trayectoria vital.La visión del mundo empresarial americano es bastante estremecedora; la crítica acerca de determinadas actuaciones, bastante acertada.Algún fallo de guión por su previsibilidad se perdona por las ganas de reflexionar que aporta, que es una de las mejores cosas que nos da el cine.

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Lunes, 02 Mayo 2011

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