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Etiqueta: estrés
Personas, salud psicológica y efectos en la actividad laboral

La Neurociencia y la Psicología demuestran la reacción que manifestamos las personas ante situaciones que están fuera de nuestras expectativas, que rompen la sensación de seguridad en la que vivimos y nos producen daño y pérdidas.

Martes, 26 Noviembre 2019
Un nuevo curso

La vuelta a la rutina después de las vacaciones puede producir una situación de estrés o desánimo en algunas personas. En estos casos, Joan Clotet, humanista digital, recomienda enfocarlo como una oportunidad de empezar de nuevo y hacerlo bien. Para conseguirlo invita a hacer una reflexión sobre nuestras motivaciones intrínsecas y la perspectiva de rumbo profesional.

Lunes, 09 Septiembre 2019
En la mente de un maestro procrastinador

“No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.” De esta conocida premisa huye todo buen procrastinador, movido por el objetivo de aplazar el cumplimiento de una obligación lo máximo posible. ¿Crees que eres el único que deja para más tarde tareas que podría estar realizando en este mismo momento? Pues no estás solo. El blogger Tim Urban, un procrastinador experto, nos invita en esta divertida y perspicaz charla dentro de un TED celebrado recientemente a preguntarnos qué es lo que estamos aplazando, antes de que se nos acabe el tiempo.

Miércoles, 27 Abril 2016
Andrés Martín-Asuero: "Mindfulness: la habilidad de estar presente para poder innovar"

Entre las intervenciones del 3er Espacio Factor Humà que tuvo lugar el pasado mes de octubre bajo el lema “Innovación coherente”, hubo la del maestro en mindfulness y meditación Andrés Martín-Asuero, con práctica de meditación incluida. La atención plena se vincula con la innovación porque permite ser más conscientes y más efectivos a la hora de realizar tareas que a menudo hacemos con el piloto automático, abriendo la ventana de infinitas posibilidades.

Miércoles, 13 Abril 2016
Entre el ruido y el silencio digital

El proceso de digitalización de las empresas ha contribuido a repensar las prácticas cotidianas de trabajo que, sin ningún tipo de duda, se han visto transformadas. Además de los cambios en los procesos de trabajo, o incluso en la reformulación de las estrategias de negocio, el mundo digital afecta al bienestar de los trabajadores, tanto desde el punto de vista de su rendimiento laboral como de su estado emocional.

 

Cada vez más, las relaciones de las personas entre ellas (ya sea con compañeros dentro de la misma empresa, clientes, proveedores, colaboradores...) y con el contenido están mediadas por el uso de las tecnologías. Sabemos que las emociones y la afectividad no son ajenas a cómo nos relacionamos con este mundo tan digitalizado, de hecho, la experiencia de los usuarios con las tecnologías determinan las prácticas personales en el entorno digital.Para conseguir un entorno de trabajo con hábitos y comportamientos digitales útiles y sanos tenemos que conseguir que la vivencia digital de los usuarios sea positiva y que, a la vez, haya un beneficio para la organización. Para conseguirlo hace falta que nos preguntemos una serie de cuestiones que, a menudo por evidentes, obviamos. Algunas de esas preguntas son:¿Qué elementos entran en juego cuando nos relacionamos con nuestro entorno digital? ¿Somos eficientes en nuestras relaciones con este entorno? ¿Entendemos bien esta relación? ¿Nos provoca efectos negativos? ¿Los hábitos digitales de los trabajadores están alineados con la cultura y estrategia corporativas? ¿Los hábitos digitales individuales aportan valor y conocimiento al conjunto? ¿Qué pasa cuando sufrimos estrés provocado por una mala gestión de nuestras prácticas digitales?De manera muy sencilla, los elementos básicos que entran en juego cuando nos relacionamos con el entorno digital son cuatro: las tecnologías, la información, la comunicación y los espacios virtuales. Con todo, las experiencias que tenemos pueden ser positivas o negativas.Los discursos sobre las aportaciones positivas de la digitalización y del acceso a la información son suficientemente conocidas, incluso, a veces, mitificadas. Simplificando bastante, podemos decir que el mundo digital nos permite acceder a infinidad de recursos de información, a datos, a intercambiar conocimiento con otros, a sociabilizarnos, a detectar oportunidades de negocio, a difundir nuestra marca y nuestro negocio, a monitorizar la competencia o a agilizar procesos de trabajo, entre otros.¿Pero a qué tenemos que prestar atención para que todo ello no se nos gire en contra? Se ha demostrado que la inmersión en el espacio digital puede tener, también, ciertas connotaciones negativas. Es lo que se ha venido a denominar como Intoxicación Digital. Para entender algo mejor este concepto partiremos de una visión socio-técnica, bastante clásica, pero que nos ayuda a hacernos una idea bastante completa de este fenómeno. De acuerdo con esta perspectiva, la intoxicación digital está originada por la conjunción de tres tipos de saturaciones: la tecnológica, la informacional y la comunicativa.

Sobre la saturación tecnológica o tecno-estrés habló por primera vez Craig Brod en 1984 quien lo definió como “una enfermedad de adaptación” causada por la incapacidad de utilizar las tecnologías de una manera saludable. La complejidad de la tecnología puede hacer que un trabajador se sienta incompetente, los cambios de herramientas y softwares o las innovaciones tecnológicas a veces generan sentimientos de angustia y una cierta inseguridad. La saturación tecnológica tiene lugar cuando las funcionalidades de una tecnología o el conjunto de las tecnologías para realizar determinadas tareas se vuelven demasiado complejas para obtener beneficios o no dan un apoyo real a las necesidades individuales.La saturación informacional tiene lugar cuando una persona dispone de más información que su tiempo disponible o su capacidad cognitiva para procesarla. El término Intoxicación Informacional se atribuye al futurólogo Alvin Toffler en 1967. El investigador Ackoff, en 1967, ya apuntaba que la presencia de información relevante era uno de los problemas de los directivos y de las empresas. Aún así otras investigaciones apuntan que la sensación de incertidumbre por el hecho de no disponer de una información que se necesita, el sentimiento de frustración cuando los resultados de una búsqueda de información no son los esperados o la angustia de no tener información suficiente validada para tomar una decisión, provocan una serie de emociones que pueden tener efectos negativos en el desarrollo de una tarea.La saturación comunicativa generalmente se origina a causa de una tercera parte.Tiene lugar cuando una tercera parte solicita la atención o conocimiento de un individuo y éste no tiene la capacidad de responder en el tiempo y los plazos que harían falta. Meier, en 1963, previó una saturación en el flujo de comunicaciones a lo largo del siglo XX. En el contexto de las redes sociales en Internet, la voluntad de pertenecer a un grupo, de formar parte o el compromiso de participar, hacen que este flujo comunicativo se incremente.Cuando estos elementos se interrelacionan en un espacio común (lo que denominamos un espacio virtual) además hay que añadir la existencia de unas normas, unos códigos, unos procesos, una cultura y unas prácticas determinadas que pueden reducir o incrementar tanto los efectos negativos como los positivos del entorno digital.Todo ello obliga a que los profesionales de la información y de la comunicación digital de las empresas (responsables de la arquitectura de información de la intranet, de la estrategia de posicionamiento web, o de la función de inteligencia competitiva) junto con los tecnólogos, diseñen estos espacios, servicios y políticas para que los usuarios se sientan a “gusto”, no se vean desbordados o “intoxicados” y que sus hábitos digitales contribuyan y aporten valor a los objetivos de la organización.

 

Eva Ortoll, profesora e investigadora del grupo KIMO. Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación (Universitat Oberta de Catalunya)

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Miércoles, 27 Mayo 2015
Conectados también en Navidad

La Fundació Factor Humà ha colaborado con La Vanguardia en un artículo sobre la dificultad de desconectar del trabajo incluso en periodo vacacional y sobre los efectos negativos que esto puede generar en los empleados. El artículo se ha basado en un estudio de Randstad y las declaraciones de la Coach ejecutiva Maite Piera, el Director de Relaciones Internacionales de Randstad, Luis Pérez, y de la Directora de la Fundació, Anna Fornés.

Domingo, 29 Diciembre 2013
Cómo convertir al estrés en tu amigo

El estrés ha sido considerado uno de los grandes enemigos de la sociedad del siglo XXI. Existen numerosas técnicas diseñadas para suavizarlo y muchos médicos lo asocian con enfermedades cardiovasculares. Y así lo hacía también Kelly McGonigal, psicóloga de la salud, hasta que descubrió una investigación que concluía que lo perjudicial para la salud no es el estrés en sí mismo, sino la creencia que el estrés es malo. En una reciente conferencia TED McGonigal nos explica cómo, cambiando nuestra opinión sobre el estrés, lo podemos hacer jugar a nuestro favor.

 

“Tengo una confesión” empieza Kelly McGonigal, Psicóloga de la Salud: durante diez años estuvo diciendo a sus pacientes que el estrés era la razón de sus males y perjudicial para la salud. Tal y como ella misma afirma “había convertido el estrés en el enemigo” y ahora cree que esto puede haber ocasionado más perjuicios que beneficios.Su opinión cambió a partir de las conclusiones de un estudio que conoció sobre los efectos del estrés. Una investigación que duró ocho años y que empezó haciendo dos preguntas a 30.000 adultos de los EE.UU.: primero, cuánto estrés habían experimentado durante los últimos doce meses y, segundo, si creían que el estrés era perjudicial para su salud. Pasados ocho años, a partir de estudiar los registros públicos de fallecidos, se encontraron con unos resultados sorprendentes: los que afirmaron haber sufrido estrés tenían un 43% más de probabilidad de morir, pero esto sólo era cierto entre las personas que también habían contestado afirmativamente a la segunda pregunta, es decir, aquellas que consideraban el estrés como nocivo para su salud. En cambio, las personas que creían que habían sufrido mucho estrés pero no lo veían como una cosa negativa, eran las que menos probabilidad de muerte tenían de todo el estudio, incluso menos que las personas que habían declarado sufrir relativamente poco estrés.Y aquí McGonigal llega a una primera conclusión: lo que es realmente perjudicial para la salud no es el estrés, sino la creencia que el estrés es malo. Así pues, según la psicóloga, cuando cambiamos nuestra opinión sobre el estrés podemos cambiar también la respuesta física. ¿Y si pudiéramos percibir los síntomas del estrés como una señal de que nuestro cuerpo se carga de energía para afrontar un reto? Dicho cambio de mentalidad modificaría los efectos negativos que el estrés puede tener en nuestros vasos sanguíneos y disminuiría el riesgo de enfermedades cardiovasculares. McGonigal nos explica que normalmente los vasos sanguíneos se hacen más estrechos cuando sufrimos estrés pero que, en cambio, si pensamos de forma positiva cuando lo sentimos, los vasos sanguíneos se mantienen relajados creando una reacción parecida a la que tenemos cuando estamos alegres o cuando nos sentimos con valentía para afrontar un reto.Pero todavía hay otro aspecto muy positivo del estrés que según la psicóloga siempre ha sido infravalorado: el estrés nos hace ser más sociales. Cuando estamos en una situación estresante liberamos una neurohormona llamada oxitocina que afina los instintos sociales de nuestro cerebro, nos hace anhelar el contacto social y mejora la empatía. Así pues, cuando se desprende, nos motiva a buscar ayuda,  a decir a alguien aquello que sentimos y nos impulsa a rodearnos de gente que se preocupa por nosotros. A nivel físico eso también tiene efectos positivos, puesto que con la oxitocina los vasos sanguíneos se relajan y las células cardíacas se regeneran. Y todo ello se intensifica todavía más con el contacto social y el apoyo de las otras personas.Así McGonigal llega a la segunda tesis de su discurso: la respuesta al estrés lleva incorporado un mecanismo para recuperarse del propio estrés, y dicho mecanismo es el contacto humano. Otro estudio realizado por la Harvard University y parecido al mencionado antes, determinó que la gente que pasa más tiempo cuidando o ayudando a los demás tiene una mínima probabilidad de muerte por estrés. Es decir, que ayudar los demás crea resiliencia. Kelly McGonigal concluye diciendo que creer que el estrés es útil configura la biología del coraje. Y que cuando lo afrontamos de ese modo estamos afirmando que confiamos en nosotros mismos para gestionar los retos y a la vez recordamos que no tenemos que hacerlo solos.Acceso a la conferencia de Kelly McGonigal en la página web de TED: http://www.ted.com/talks/lang/es/kelly_mcgonigal_how_to_make_stress_your_friend.html{iarelatednews articleid="10701,11003"}

Jueves, 12 Diciembre 2013
La salud, destino colateral de la crisis

La Fundació Factor Humà colabora con La Vanguardia en un artículo sobre la importancia de la salud laboral en las organizaciones y la prevención de riesgos psicosociales. En un diálogo donde también participan Pere Plana (Reckitt Benckiser) y Josep Ginesta (UOC), se explica lo común que resulta actualmente ver a plantillas sobrecargadas de trabajo y a empresas que no tienen entre sus prioridades la inversión en el bienestar físico y psíquico de los equipos.

Domingo, 29 Enero 2012
Menos productivos en navidades

La Fundació Factor Humà colabora de nuevo con La Vanguardia en un artículo sobre cómo la época navideña puede alterar el rendimiento de los trabajadores antes y después de las vacaciones. Concentrarse en el trabajo resulta especialmente complicado cuando la jornada laboral se alterna con fiestas y comidas navideñas.

Viernes, 07 Enero 2011
Las ocho horas más aburridas del día
La Fundació Factor Humà ha colaborado con La Vanguardia en este artículo sobre 'boreout ': un nuevo concepto que se aplica a aquellos empleados agobiados porque no tienen nada que hacer. Según sus creadores, un concepto opuesto al síndrome del 'burnout '.
Miércoles, 14 Abril 2010

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