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Etiqueta: sostenibilidad
La crisis del liderazgo y un nuevo camino hacia el futuro

“Necesitamos líderes valientes y humildes, guiados por una brújula moral y que tengan un propósito social y unos principios”, reflexiona la ex candidata presidencial islandesa y CEO de “The B Team” Halla Tómasdóttir. Lo explica en una entrevista dentro de un reciente evento TED. Tómasdóttir plantea cómo deberían ser los líderes modernos y recuerda que muchos de ellos necesitan cambiar su forma de actuar a riesgo de convertirse en irrelevantes.

Martes, 25 Junio 2019
La formación, pieza clave para la sostenibilidad empresarial

Resulta curioso observar como la formación, un tema “clásico” en la gestión empresarial, requiere ser reivindicada periódicamente. La tecnificación de nuestro día-día logra mover la forma de hacer las cosas, pero muchas veces nos sigue dejando anclados en la misma cultura organizativa de fondo. Esto ha supuesto que, en las épocas de escasez, la formación desaparece de las prioridades y en las épocas de bonanza vuelve a resurgir.

Martes, 17 Octubre 2017
Valor Total: Otra manera de entender el éxito empresarial

Algunas de las preguntas más importantes que ha de responder una empresa es la que se refiere a su propósito de existencia: ¿Para qué ha sido creada? ¿Cuál es su sentido? ¿Qué le confiere identidad? Es una cuestión que interesa a accionistas, a directivos y, también, al conjunto de actores económicos con los que se relaciona y a la sociedad en su conjunto.

Martes, 13 Junio 2017
Las personas, agentes de cambio para la generación de organizaciones innovadoras y sostenibles

Las empresas con propósito quieren generar un impacto en el exterior a medio y largo plazo, quieren dejar su huella. Por ese motivo muy a menudo han incorporado la sostenibilidad al modelo de negocio. Para generar impacto estas organizaciones apuestan por la innovación promoviendo de manera natural la colaboración en toda la cadena de valor: es la generación de valor compartido.

Miércoles, 10 Mayo 2017
Los retos de la economía colaborativa

Uber, BlaBlaCar y Airbnb son ejemplos conocidos de una nueva forma de negocio que está teniendo cada vez más repercusiones sobre el tejido empresarial internacional y que representa un cambio social progresivo y profundo. Se trata de la economía colaborativa. Albert Cañigueral, considerado como uno de los gurús del ámbito, nos habla en el TEDxBarcelonaSalon, que tuvo lugar recientemente, de un nuevo modelo sustentado en valores como la confianza y la transparencia.

En el marco de los eventos TEDx nace el TEDxBarcelonaSalon, que combina las ponencias en vivo de proyectos relacionados con la ciudad de Barcelona con la proyección de otras charlas TED. La premisa de estos eventos es fomentar el debate y compartir inquietudes, ideas o propuestas. Precisamente en eso se basó la última edición del mes de abril: compartir, y no sólo ideas, sino también objetos, recursos o servicios. Albert Cañigueral, responsable en España y Latinoamérica de Ouishare y autor del libro Vivir mejor con menos esboza en esta charla hacia dónde se dirigen las nuevas formas de economía centradas en la eficiencia y en lo colectivo.

El ponente nos remonta a 2011, cuando se empezó a popularizar la idea de economía colaborativa vinculada al terreno digital y en el que decidió crear el blog Consumo Colaborativo, cuyo lema es “compartir reinventando la tecnología.” En aquel momento eran pocos los que creían en este tipo de iniciativas, pero cuatro años más tarde se ha demostrado que las plataformas digitales que propician el intercambio de bienes y servicios se están comiendo el mundo.

Las organizaciones de la economía abierta y colaborativa son capaces de hacer cosas de una forma más transparente y más eficiente que el resto,  pues su motor de funcionamiento no es únicamente la persecución de rendimiento económico. Eso es lo que Christian Felber denomina Economía del Bien Común, bajo la cual las empresas en vez de regirse únicamente por sus resultados, lo hacen por criterios de utilidad social. Y es que si conseguimos sustituir el afán de lucro y la competencia por la contribución y la cooperación, las organizaciones de cualquier tipo aprenderán a entender el éxito de otra forma.

La colaboración implica a todos los ámbitos de la sociedad y a la globalidad de las actividades económicas. Incluso, señala Cañigueral, se habla de un “nuevo poder digital” que hace referencia a la coordinación entre iguales y a la participación masiva para crear el cambio. Las formas de fabricación y consumo se están transformando gracias a esta nueva manera de relacionarnos como comunidad en lo económico, que desde hace ya algún tiempo está derivando en estructuras descentralizadas y en la obsolescencia del status quo. Según el ponente, la jerarquía tradicional, con empleadores y empleados, queda atrás y comienza a ganar terreno un nuevo concepto de externalización, que permite una relación más flexible entre empresa y trabajadores a la búsqueda de mayor eficiencia. De todos modos, el fenómeno del outsourcing despierta desde hace muchos años sentimientos encontrados. El portal de intermediación laboral Amazon Mechanical Turk podría ser un ejemplo de la nueva acepción de externalización: facilita a las compañías la subcontratación de tareas digitales que resultan difíciles para los ordenadores pero que los humanos pueden hacer, aunque ello pueda suponer también, como afirman algunos de sus colaboradores, un trato impersonal y precario y un peor reconocimiento del trabajo realizado.

La economía colaborativa pretende ayudar a dejar atrás la crisis creada por el viejo sistema económico dedicado a gestionar la escasez, para enfrentarse a un nuevo reto: gestionar la abundancia. Como explica el ponente, durante años hemos producido en exceso; por eso, necesitamos fabricar menos y dedicarnos más a los servicios. Ello tendrá consecuencias a nivel de reconfiguración del entorno laboral. De hecho están surgiendo nuevas modalidades de empleo bajo demanda que, a pesar de tacharse de precarias, pueden generar nuevas oportunidades, otras fórmulas de retribución, de valoración y compensación alejadas del presentismo. Se trata del auge del trabajo independiente, freelance, multitarea o temporal producido por una “uberización” del empleo.

Cañigueral se pregunta si estamos ante un “cooperativismo 2.0”, en el que los propios trabajadores se organizan para buscar vías en las que compartir el valor que generan estas nuevas plataformas, lo que se traduce en iniciativas como las de coworking, que permiten que distintos profesionales independientes compartan un mismo espacio donde pueden establecer sinergias innovadoras.

La visión inspiradora de la sociedad colaborativa nos plantea un panorama inexorable y sugerente a partes iguales, pero lleno de incógnitas. Estamos en un momento de cambio, vislumbrando un nuevo horizonte de colaboración pero a la vez coexistiendo con el sistema capitalista tradicional. El ponente concluye que no sabemos hacia dónde vamos, pero lo que sí sabemos es que  “la mejor forma de predecir el futuro es creándolo.”

 

Acceso a la conferencia de Albert Cañigueral de TEDxBarcelonaSalon: https://www.youtube.com/watch?v=PPdvLTe0wjA

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Martes, 12 Mayo 2015
Personas, creación de valor compartido y empresas sostenibles (sobre un discurso de Cèsar Molins, el ingeniero humanista)

Escuchar las palabras de agradecimiento del Director General de AMES, empresa ganadora del VI Premio Factor Humà Mercè Sala 2014, al recibir el galardón, era como sentir una bocanada de aire fresco, después de una tanda de declaraciones grandilocuentes de tantos y tantos directivos de organizaciones vendiendo sus realizaciones de última generación, a medios de comunicación, conferencias y altavoces de difusión de todo tipo.

(Vídeo en catalán)

Me atrevo a decir que Cèsar Molins es lo que podríamos definir como ingeniero humanista y que la particularidad de su discurso reside en que gran parte de sus afirmaciones eran absolutamente extrapolables a la vida de la mayoría de nosotros. Vean, si no.

Cèsar Molins nos habló de cordura, de tratar bien a las personas, porque se lo merecen y, además, bien tratados todos somos más positivos y generosos y por lo tanto colaboramos con lo mejor de nosotros para el éxito de proyectos comunes: en este caso la empresa.

Defendió la innovación incremental, es decir, del día a día, de aquello que sabemos que no funciona y a pesar de esto dejamos de banda tan a menudo, porque nos parece una nimiedad enfrentada al reto de la vida entera, en mayúsculas. Y, aun así, tendríamos que saber que si somos capaces de resolver estos fallos cotidianos, al cabo del tiempo nuestra vida será mejor (y la de la empresa).

Hay que mirar a largo plazo. Mirar más allá, ser capaces de avanzarnos a lo que vendrá. El Director General de AMES nos hablaba de empresa, pero su discurso era fácilmente replicable al modelo de vivir, era de escala humana -y se le entendía todo-.

Y, más allá de su discurso, un repaso a los valores de su empresa nos dice que han entendido perfectamente aquello que los que trabajamos en el ámbito de la responsabilidad social y la sostenibilidad nos cansamos de predicar: la fuerza de la construcción compartida, del valor compartido de los proyectos.

¡Ah! y no olvidemos el sentido común. Tan raro como una piedra preciosa y al cual el señor Molins apelaba para la construcción de nuestras empresas y para no perdernos en la velocidad, a veces turbulenta, de los tiempos actuales.

Aunque Cèsar Molins acabó sus palabras lamentando que hablaba para un foro de “convencidos”, que compartían ya de entrada muchas de sus ideas y realizaciones, no tengo ningún tipo de duda de que, entre las personas que lo escuchábamos en aquel auditorio, no fui la única que pensé: ¿este señor no podría explicar su visión y hacer seguidor de la misma a un número relevante de empresarios de este país “invencible” que, según sus palabras, podríamos llegar ser?

Acabamos: para los que no estuvisteis, y por si encontráis un momento, aquí tenéis el link: https://www.youtube.com/watch?v=N6kkirdoAy8

 

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Miércoles, 21 Enero 2015
La Economía del Bien Común

El rompedor concepto de la Economía del Bien Común, desarrollado por Christian Felber, propone sustituir los valores negativos que nos rigen y se desprenden del orden económico actual por los valores éticos que ya promueven las constituciones de cualquier país democrático. De este modo se quiere acabar con la supuesta incompatibilidad de las empresas para ser a la vez rentables y éticas. Tal y como explicó Felber en una conferencia en TEDxMurcia, el cambio también pasa necesariamente por la presión política a partir de la organización de asambleas democráticas de ciudadanos a nivel municipal.

 

 

Las sociedades de los países democráticos actualmente convivimos con una gran contradicción, afirma Christian Felber, Profesor de Economía en la Universidad de Viena y autor del libro La Economia del Bien Común. Vemos que los valores que inspiran las constituciones de los países democráticos se contradicen absolutamente con los valores que se desprenden del orden económico actual. Pese a que las leyes fundamentales de los países promueven el Bien Común como objetivo de toda actividad económica, la economía real se basa en el afán de lucro y en la competencia.

Ante dicha incoherencia, Felber propone la Economía del Bien Común como nuevo método de funcionamiento y de concepción. Bajo esta nueva economía, las empresas, en vez de regirse únicamente por sus resultados, lo hacen por criterios de utilidad social. Tan importante es que produzcan beneficios, como que respeten el medio ambiente, remuneren igual a hombres y mujeres, no exploten a sus trabajadores, creen empleo...

Según el conferenciante, si conseguimos sustituir el afán de lucro y la competencia por la contribución y la cooperación, las organizaciones de cualquier tipo aprenderán a entender su propio éxito de otra forma.Pero para llegar a hacerlo, antes hay que cambiar el sistema de recompensas e incentivos. Actualmente, comportarse de modo poco ético puede llevar al éxito económico y, en cambio, una gestión con responsabilidad hacia las personas y el medio ambiente puede resultar cara. Para resolver el problema, Felber ha creado una sencilla escala comprensible para todos los públicos que va de los 0 a los 1.000 puntos y que calcula el nivel de cumplimiento de los valores éticos constitucionales, del compromiso y de la implicación de las empresas con su entorno. Este instrumento empresarial es el 'balance del bien común', con el que se evalúan los factores antes mencionados y otros de la economía a nivel micro. A partir del resultado alcanzado con esta escala se deberían establecer recompensas para las empresas más responsables, como no pagar IVA ni aranceles, obtener créditos a interés 0 o ser favorecidas en la contratación pública, de manera que cumplir con un sistema de valores fuese más rentable económicamente que dejar de hacerlo.

Lo mismo ocurre con los países y la economía a nivel macro: el indicador del producto interior bruto (PIB) es sustituido por el 'producto del bien común', un indicador que mide la calidad de la democracia, de la política medioambiental, del justo reparto de los beneficios generados, de la igualdad, etc.Sin embargo, la estrategia que el movimiento quiere llevar a cabo para proliferar no tiene en cuenta de entrada ni los Gobiernos ni los Parlamentos: "No creemos que hoy estén al servicio de los ciudadanos," afirma. Sería necesario que emergiese una nueva figura democrática más local: asambleas democráticas de ciudadanos a nivel municipal. Éstas deberían ser las que debatieran democráticamente sobre los puntos de un nuevo orden económico más justo."Si miles de municipios de todas partes lo hacen, crearemos la presión política necesaria para que se pueda repetir a un nivel más general en muchos países y, quizás incluso, a nivel europeo."Concluye Felber invitando a todas las personas, empresas y municipios a unirse a un movimiento muy participativo gestado en 2008 en Austria y que de momento ya cuenta con más de 1.000 empresas y muchos municipios y universidades adheridas.

 

Acceso a la conferencia de Christian Felber en TEDxMurcia: https://www.youtube.com/watch?v=Wz2OUD3ILzk

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Jueves, 17 Octubre 2013
La ética y la responsabilidad económica en un juego de mesa

¿Qué pasa con el dinero una vez está en el banco? ¿Qué efectos sociales y medioambientales tendrán en el mundo entero las inversiones que se deriven del mismo? Ethica es un curioso e impactante juego de mesa que pretende dar respuesta a estas preguntas y, mediante una representación esquemática de los circuitos mundiales de flujos de dinero, quiere concienciarnos sobre la responsabilidad que tenemos en este proceso y sus consecuencias.

 

 

Un banquero informa a un cliente de que si hace una inversión en Estados Unidos le darán un 4%, pero si la hace en Argentina, sólo un 2%. Aún así podría ser que la inversión en los Estados Unidos no respetara las medidas medioambientales mínimas. ¿Qué tendría que decidir el cliente? ¿Invertir en los Estados Unidos sin tener en cuenta las repercusiones o aceptar solamente una ganancia del 2% e invertir en Argentina?

Puede parecer que este tipo de decisiones no las tendremos que tomar nunca, primero porque no nos sentimos responsables del dinero que tenemos depositados en una entidad financiera, y después porque lo más probable es que tampoco sepamos en qué se invierten. Esta mentalidad acomodada y conformista es la que quiere cambiar Ethica, el primer juego de mesa que plantea dilemas sobre los efectos globales que producen los negocios. Ethica nace con el objetivo de concienciarnos del impacto social y medioambiental que tienen las decisiones de organizaciones financieras y empresariales pero también de particulares en el mundo entero.

Ethica, desarrollado por la empresa social Barcelonya, pone a sus jugadores en el rol de las entidades financieras y de las familias que quieren ingresar su dinero.

Para entender a grandes rasgos el funcionamiento del juego, puedes ver esta noticia de La Sexta: http://www.lasexta.com/noticias/economia/ethica-juego-que-pone-mesa-mundo-financiero-actividad-empresarial_2012102000088.html

Ethica ha suscitado un gran interés por parte de profesores de secundaria  y de universidad y varias ONG con orientación hacia las finanzas éticas. La gran diferencia respecto a otras muchas iniciativas recreativas, además de ser pionera en la temática de la sostenibilidad económica, ambiental y social, es que tiene un objetivo pedagógico y de concienciación. Los jugadores  pueden ver una representación de los flujos de dinero mundiales a pequeña escala sin necesidad de más soporte que el propio juego. Y más allá del factor de responsabilidad, el juego exige poner en práctica incluso estrategias de geopolítica y economía. La gran variedad de usos y posibilidades que tiene ha llevado a Barcelonya a organizar jornadas de formación para que los interesados puedan sacarle el máximo provecho.

El nivel de madurez que exige y la complejidad de sus opciones hacen que la edad mínima recomendada para jugar sea de 15 años. La partida se puede jugar con un mínimo de 6 y un máximo de 27 jugadores, cosa que por ejemplo lo hace ideal para una clase de secundaria.

Ejemplos como el de Ethica llevan a Robert Ballester, Gerente de la Fundación Etnor, a afirmar que: “Las empresas funcionan si generan confianza, si transmiten ética y una buena gestión”. Una tendencia a la Responsabilidad Social hacia la cual ya hace tiempo que se están apuntando muchas organizaciones.

Esta iniciativa nos lleva a hacer una reflexión crítica sobre la responsabilidad ciudadana a informarse sobre qué pasa con el dinero una vez está en el banco. Y, según parece, averiguarlo no dejará a nadie indiferente.

La ética no es un juego, y Ethica nos lo demuestra.

 

Lunes, 17 Diciembre 2012

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