Libros

Nuestro catálogo te permitirá identificar novedades editoriales y, mediante nuestro buscador, todos aquellos recursos bibliográficos que te puedan interesar sobre cualquier asunto de RH

Disrupción: mi desventura en la burbuja de las startupsDan Lyons, periodista experto en Silicon Valley y la explosión tecnológica, se quedó sin trabajo y trató de reinventarse y comenzar una nueva carrera a los cincuenta años. Lo hizo en HubSpot, una start-up de Boston, dónde el trato hacia los trabajadores mayores era en general hostil. Lo cuenta en el libro Disrupción. Mi desventura en la burbuja de las 'startups', en el cual habla de cómo ha cambiado el trabajo en sí y de cómo algunas compañías que afirman estar haciendo del mundo un lugar mejor están haciendo justo lo contrario.  

Entrevista al autor: "En las ‘start-ups’ en lugar de pensiones dan chuches y cerveza", en "La Contra" de La Vanguardia del 07/03/2022.


Dan Lyons, periodista, experto en Silicon Valley y la explosión tecnológica; publica "Disrupción: Mi desventura en la burbuja de las startups".

Tengo 61 años. Nací y vivo en Massachusetts. Casado, tengo dos hijos. Creo que la democracia peligra en El hipercapitalismo que surgió en Silicon Valley es un modelo empresarial que hiperexplota a sus trabajadores y que se está extendiendo. Soy ateo: resultado inevitable de criarse en el catolicismo.

Sabe usted más que nadie de la explosión tecnológica.

Llevaba 25 años escribiendo sobre ello. Diez años en Forbes, cuatro en Newsweek..., pero a los 50 me echaron junto con muchos otros compañeros para contratar a jóvenes muy baratos recién salidos de la universidad.

Optó por trabajar en una start-up.

Sí, un puesto de marketing en HubSpot, una de las start-ups tecnológicas más conocidas de la Costa Este de EE.UU.

¿Jóvenes emprendedores heroicos?

Eso es lo que quieren los inversores que creamos, que las usan para mover dinero. Hacer una start-up es como hacer una película, consigues a dos tipos que se parezcan un poco a Mark Zuckerberg, a uno lo conviertes en el técnico y al otro en el comunicador.

Copian un modelo de éxito.

Los promocionas hasta el día del estreno, es decir: la oferta pública inicial; y después: coge el dinero y corre.

Pues algunos se han forrado.

La mayoría son un montón de charlatanes que se dedican a las ventas y el marketing y que se inventaron una buena historia sobre una mágica tecnología transformadora y se hicieron ricos vendiendo acciones de una empresa que aún no ha producido ni un solo centavo en beneficios.

¿Es el caso de HubSpot?

Sí. Suelen ser sociópatas: para sacar adelante una start-up tecnológica de éxito tienes que estar dispuesto a machacar a tus empleados, basta ver el caso de Amazon o Tesla.

¿Cómo eran sus días en HubSpot?

Un trabajo infernal en un espacio ridículo, derrochador y surrealista. Les doblaba la edad a mis compañeros y jefes. Mi silla era una gran pelota de goma, que con gran vergüenza tuve que pedir que me la cambiaran.

Es comprensible.

Para atraer el talento joven centran su atractivo en la diversión. Era una mezcla de fraternidad universitaria con toques de cienciología y una guardería Montessori. Fue Google quien inició esta moda que se ha propagado por toda la industria tecnológica.

Edificios de colorines.

Sí, con cerveza de barril gratis y una pared llena de dispensadores de chuches, mesas de ping-pong, en la sala de reuniones pufs en lugar de sillas, y duchas que usaban para tener relaciones sexuales. Todos tenían apodos: el superjefe, Cráneo; el subdirector, Compinche, y la jefa de ventas, Centrifugadora .

¿Cuál era el suyo?

Abuelo Ruido. A mediodía algunos se reunían en el hall para hacer flexiones, otros hacían guerras de pistolas Nerf, el último grito, entre las mesas; y muchas reuniones se hacían caminando por la oficina. Mi jefe enviaba correos electrónicos crípticos sobre empleados que se habían “graduado”.

¿Graduado?

Despedido. Siempre hay una nueva hornada de universitarios dispuestos a hacer el mismo trabajo por menos dinero. Este nuevo acuerdo entre trabajadores y empleadores fue inventado por las compañías de Silicon Valley.

...Y los espacios diáfanos.

Cierto, todos muy juntitos como costureras bangladesíes en fábricas de camisas. Pero no se ría, saben jugar a este juego y sacar tajada. Uno de los fundadores de HubSpot acaba de convertirse oficialmente en multimillonario a pesar de que la empresa, que ya tiene 15 años, no ha dado ni un centavo de beneficios. Ese tipo iba a las reuniones con un osito de peluche, Molly.

¡...!

Representaba al cliente, y a todo el mundo le parecía una idea genial, yo era el único que me reía, pero ahora él es multimillonario y yo no. Se consideraba un intelectual de los negocios. Escribió artículos muy serios sobre el osito y nos pidió que los difundiéramos por las redes alabándolos.

¿Solo a usted le pareció una chorrada?

La lealtad a la compañía es absoluta, todos llevaban prendas de ropa del color corporativo que les venden, y crearon palabras como hubspótico, “¡esto es tope hubspótico!”.

Qué tiernos.

Y maltratados. Es una cultura empresarial perversa. En su presentación Netflix lo dijo clarito: “No esperes trabajar aquí mucho tiempo, pero no te sientas mal, has conseguido entrar en el equipo olímpico”.

¿Y así pasan de una a otra start-up con contratos paupérrimos?

Sí. Un día tuve un ataque de sinceridad y les dije que les estaban engañando, que en lugar de pensiones les daban chuches, y alguien dijo: “Es que nos gustan las chuches”.

¿Hay peligro de una burbuja en el sector?

Eso creo, porque las tasaciones están por las nubes. La combinación de ideas fantasiosas, dinero fácil, inversores codiciosos y emprendedores sin ética es la receta perfecta del desastre. Son industrias que de tecnológicas ya tienen poco, el mercado te paga por crecer mucho y rápido, no hace falta ser rentable.


Un sano espíritu crítico

Periodista de raza y escritor, se especializó en la explosión tecnológica y las hazañas de Silicon Valley, ha publicado en los medios más importantes y su popular blog The secret diary of Steve Jobs es una parodia desternillante. La loca crisis de la prensa que intentaron solventar cambiando a los periodistas veteranos por becarios le dejó en la calle con 50 años. Fue así como se introdujo en una joven y exitosa start-up. Nos cuenta su funcionamiento y cultura en un libro divertidísimo: Disrupción. Mi desventura en la burbuja de las ‘startups’ (Capitán Swing), donde los nuevos y jóvenes consejeros delegados usan el dinero de los inversores para, por ejemplo, hacerse una réplica del despacho oval. “Ahora hay más dinero que fundadores de empresas y en Silicon Valley la gente se da de tortas por invertir en esas empresas disfuncionales y explotadoras”.

 

Lyons, Dan. "Disrupción: Mi desventura en la burbuja de las startups". Capitán Swing, 2021. ISBN 978-84-12390-31-5

Libro en castellano

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.