Volveremos al despacho, pero nada será igual. La pandemia ha dado un empujón a un cambio cultural en el trabajo delante de una pantalla. ¿Cuánto se quedará del teletrabajo a largo plazo? Expertos, empresas y trabajadores debaten sobre los pros y contras, mientras las fórmulas híbridas van ganando terreno y los espacios de oficina mutan. 

El trabajo híbrido flexible se impone en los planes de las principales compañías, que no terminan de perfilar del todo cómo será el regreso a sus centros por la pandemia y la Ley del teletrabajo.

Si las previsiones se cumplen, este septiembre continuará la 'Gran Renuncia', un fenómeno de desbandada laboral sin fronteras que involucra a millones de profesionales que quieren cambiar de trabajo, empresa, sector o profesión. Unos, azuzados por los cambios que provoca la pandemia; otros por un ansia de reinvención profesional... Es un momento clave de transformación en un nuevo mercado.

En los inicios de la pandemia de Covid-19 el teletrabajo permitió a muchas organizaciones seguir funcionando pero ahora son muchas las que se están planteando la vuelta a las oficinas. Pero ¿cuál es el modelo de trabajo por el que van a optar? Según un estudio de Adecco, la mitad de los empleados cree conveniente que las empresas empleen una fórmula híbrida y aseguran que así son más productivos. 

La necesidad de algunas personas de contestar a los mensajes en el momento, inmediatamente después de recibirlos, se conoce como prontomanía. Este problema, que hace que mires compulsivamente si han llegado nuevos emails, impacta directamente en los individuos y en las tareas que desarrollan, ya que interrumpe la verdadera actividad productiva. 

Cada vez son más los países que se plantean la idea de adoptar la semana laboral de cuatro días. Tal y como explica The Washington Post, Japón apoyará a las organizaciones que opten por dicha posibilidad. Y también es el caso de España, donde se han empezado a mover en la misma dirección con la puesta en marcha de un experimento voluntario. 

Muchas empresas ya están preparadas para volver a la presencialidad, pero muchos trabajadores aún no. Parece que la desconexión entre empresa y empleado es cada vez más profunda, lo cual puede conducir a una disminución del sentimiento de pertenencia y, en consecuencia, a una importante pérdida de talento. McKinsey Quarterly sugiere algunas formas de evitarlo.

El gigante tecnológico Google, que fue una de las primeras compañías en pedir a sus empleados que teletrabajaran, vuelve a retrasar la vuelta presencial al trabajo hasta enero de 2022, como también lo han hecho otras grandes empresas como Amazon y Lyft. 

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