El gran avance en igualdad entre mujeres y hombres en España corre peligro, según la OCDE, el club de los 34 países más desarrollados. En el informe publicado este lunes alerta de que, tras haber registrado “el mayor descenso en la brecha de género en el empleo”, este progreso peligra ahora por medidas derivadas de los recortes por la crisis.


“Las medidas de austeridad, aún centradas en preservar el acceso a los servicios públicos durante la consolidación fiscal, pueden resultar desiguales en términos de impacto de género”, advierte el informe Desigualdades entre hombres y mujeres. Es momento de actuar. Puntualiza que “los recortes en los presupuestos” se han traducido en la congelación del empleo y la reducción temporal de sueldos en el sector público, fuertemente feminizado. “Asimismo se han producido recortes en las prestaciones familiares para quien cuida de un familiar dependiente y los cuidadores tienden a ser mujeres”, detalla. Cada día, las españolas tienden a emplear “100 minutos más” que los hombres al trabajo no remunerado —doméstico y de cuidados a niños y mayores—, añade. Ahora “una reducción de las ayudas para el cuidado formal y la falta de oportunidades en el empleo pueden aumentar el trabajo no remunerado de las mujeres a no ser que los hombres aumenten su parte”, advierte.

El informe detalla el gran salto educativo de las españolas —el mayor de la OCDE tras las portuguesas— en el último medio siglo y su traducción en mayor tasa de empleo. Aunque está por encima de la media de la OCDE en presencia femenina en el poder empresarial, solo “uno de cada diez miembros del consejo de administración de empresas cotizadas” es consejera. La proporción queda “muy por debajo” de los objetivos establecidos en la Ley de Igualdad de 2007. La OCDE también destaca las autónomas españolas ganan de media el 36% menos que los hombres en esa situación. En la media de la OCDE, las mujeres cobran un 16% menos que los hombres en empleos similares. La brecha crece hasta el 21% en los niveles más altos.

La OCDE parte de la constatación de que mientras en 1980 la brecha en la participación laboral entre hombres y mujeres en España era de 50 puntos porcentuales, en 2010 se había pasado a 20 puntos, el mayor recorte en términos relativos de los países miembros, en parte porque se partía de una situación especialmente desigual.

La equiparación se aceleró durante los primeros años de la crisis (13,5 puntos de diferencia en 2011) porque aumentaba la presencia femenina en el mercado laboral mientras caía a plomo el empleo de los hombres, especialmente por su fuerte presencia en el sector de la construcción, el más tocado en el inicio de la tormenta económica. En términos de tasa de empleo, la masculina se hundió del 74,6% en 2008 al 64,1% en 2011, mientras la femenina retrocedió pero de forma menos drástica: del 55,7% al 52,8%, señala el informe.

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