Procesar el alud informativo que hoy en día recibe el directivo exige instrumental potente y adecuado. Más del 75% de los directivos españoles están insatisfechos con los datos que utilizan para tomar decisiones.

 

Cada vez es mayor la información que se posee sobre la organización y su actividad, lo que, en teoría, facilita la toma de decisiones por parte de la dirección. Sin embargo, el exceso de información le crea un problema nuevo, ya que, paralelamente, el mercado le exige más rapidez en la toma, lo que le obliga a tener un sistema de procesamiento de datos que se adapte a las necesidades de velocidad, flexibilidad y concreción que precisa el directivo.

Ciertamente, la actual coyuntura económica ha influido negativamente en la ejecución y actualización de las infraestructuras TI (tecnologías de la información) de la mayoría de las empresas. No obstante, el ritmo de incremento de los datos en las compañías sigue siendo imparable. ¿Cómo se resuelve esta contradicción?

Un reciente estudio sobre la toma de decisiones, realizado por NetApp, líder mundial en innovación de sistemas de almacenamiento de datos, destaca al respecto que un 40% de directivos españoles asegura que ha perdido dinero y clientes como consecuencia de una toma de decisión tardía. A lo que se suma que para el 34% y el 31% de los ejecutivos esta situación los ha llevado a estar “fuera de juego” o ceder terreno frente a la competencia, respectivamente. La conclusión es evidente: las decisiones estratégicas no se están realizando al instante. Según el estudio, sólo un 11% las ejecuta inmediatamente, mientras que un 39% de empresas españolas tarda más de un día. Esto pone en evidencia que muchas compañías españolas no disponen en la actualidad de un tratamiento de la información adecuado.

Lo preocupante es que “la velocidad de los negocios continuará acelerándose y las empresas que no puedan seguir el ritmo saldrán perdiendo. Sin la agilidad y la facilidad al acceso de los datos, los líderes empresariales corren el riesgo de hacer mal sus cálculos, ya que estarán basados en datos irrelevantes o simplemente demasiado lentos para tomar decisiones efectivas”, comenta María José Miranda, directora general de NetApp Iberia.

La presión a que están sometidos los ejecutivos queda demostrada al comprobar que el 90% de los directivos españoles son conscientes de que las decisiones deben ser tomadas inmediatamente como resultado de los rápidos avances tecnológicos. Sin embargo, siempre según el estudio, “no es la única causa por la que ven necesaria esta celeridad. También son relevantes para agilizar los procesos hechos como el aumento de la agresiva competencia y el clima actual de incertidumbre económica por la que atraviesa el país, con un 64% y 53%, respectivamente”.

Por ello, los datos tienen un valor crítico en el entorno empresarial. Y el acceso y posterior tratamiento de los mismos no está resuelto en muchas organizaciones. Así, según NetApp, sólo el 26% de los ejecutivos tiene acceso directo a los datos, mientras que el 74% restante tiene personal encargado de su recopilación y análisis. Como resultado –¡ojo al dato!–, el estudio afirma que “más de tres cuartas partes de los directivos españoles están insatisfechos con los datos que utilizan para tomar decisiones, ya que carecen de detalle (39%), la mayoría de la información es inexacta (29%) y se entregan demasiado tarde (20%). A ello se suma que sólo el 3% de las empresas actualiza al instante los datos a los que accede, lo que significa que el 97% restante está utilizando información ‘obsoleta’ en la toma de decisiones estratégicas”.

A la vista de todo ello la conclusión del estudio no resulta sorprendente: “El problema más acuciante para el 76% de los ejecutivos españoles en la toma de decisiones está en las infraestructuras TI de que dispone, las cuales están fallando a la hora de apoyar las necesidades de la empresa. Así, para el 46% de los encuestados la complejidad de los datos que están almacenados en sus infraestructuras TI es una barrera para la toma de decisiones, seguido del gran volumen de datos que contienen, para un 42%”.

Ante este panorama, hay que decir que las organizaciones españolas reconocen la necesidad de adoptar nuevas tecnologías e infraestructuras con el fin de ayudarles en el proceso de toma de decisiones más rápidamente.

Uno de los obstáculos aparentes a la inversión puede ser la rápida obsolescencia de los instrumentos, a lo que Miranda argumenta que, efectivamente, “la tecnología evoluciona a pasos agigantados, aunque en el segmento empresarial no es tan rápida como en los aparatos de consumo, como por ejemplo sucede en los móviles”. Concretamente, dice que “cada cuatro años cambia el mensaje tecnológico. Desde hace un año el dominante es el big data, mientras que el anterior fue el cloud computing”.

 


Al margen de la información

A pesar de reconocer unánimemente la importancia de la información estadística e histórica en el proceso de la toma de decisiones, lo cierto es que solamente el 25% de las organizaciones encuestadas asegura que jamás han tomado una decisión sin haber previamente consultado el soporte de unos datos. Pero si la cifra ya es sorprendente, más lo es todavía que el 52% de las compañías siempre –o sólo algunas pocas veces– tomen las decisiones al margen de lo que les aporten los datos. El riesgo en que incurren es obvio y ahorra palabras adicionales. Es evidente que aquí aparece una gran contradicción. Si los datos son valiosos para la decisión, ¿por qué tan a menudo se ignoran?



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