El currículum tradicional impreso puede tener los días contados por el auge de las redes sociales. El 40% de los parados españoles sólo usa el currículum impreso, según una encuesta.

 

Imprimir una montaña de currículum, meterlos en sobres, pegarles un sello y echarlos al buzón. Este gesto, tan habitual hace tan sólo unos años, se ha convertido hoy en un anacronismo. Las páginas web, portales de empleo y redes sociales hacen cada vez menos frecuente el uso del tradicional currículum en papel que, para algunos, podría tener los días contados. Aun así, según una encuesta de Manpower, el 40% de los desempleados españoles usa sólo currículum en papel al buscar trabajo. Un 13% sólo los utiliza en versión digital y el 47% restante emplea ambas opciones.

El uso de un formato u otro depende mucho del tipo de puesto al que se dirige el candidato. Para trabajar en pequeños negocios como tiendas o talleres, y para los puestos menos cualificados, el papel es habitual. “En nuestras oficinas se reciben aún muchos impresos, aunque siempre sugerimos al candidato que introduzca sus datos en la web porque eso nos ayuda en el proceso de búsqueda”, explica María José Martín, directora de atracción y gestión de talento de ManpowerGroup. Martín recuerda que “las empresas buscan candidatos, y la fuente por la que lleguen les resulta indiferente”.

Paradójicamente, los más jóvenes son quienes más utilizan el currículum en papel: un 46% de los desempleados de entre 16 y 24 años dice emplear únicamente este formato. Uno de los escenarios donde más se utiliza todavía es la entrevista personal. Salud Mudarra, consultora de Adecco Professional, destaca que los entrevistadores suelen usar el currículum vitae impreso “para repasar la trayectoria del candidato y tomar las anotaciones pertinentes”, por lo que muchos candidatos acuden al encuentro con el documento impreso y, en muchas ocasiones, “con un USB que contiene su currículum por si el consultor necesita hacer uso del mismo”. Aun así, Mudarra reconoce que el formato en línea es una herramienta rápida que facilita la selección “aportando al candidato un reporte inmediato sobre el estado de su candidatura”.

Entre los perfiles más cualificados, el currículum impreso es aún menos habitual, aunque en época de crisis algunos candidatos recurren a él “porque piensan que así su perfil llamará más la atención, aunque esta idea es totalmente equivocada”, advierte Josep Ollonarte, director de Randstad Professionals en Barcelona. Ollonarte cree que, tras la crisis, el currículum impreso desaparecerá definitivamente ante las redes sociales, “que permiten hacer una búsqueda más focalizada de candidatos avanzando en tiempo y calidad de la información para el seleccionador”.

Una tendencia a la que ya ha sucumbido el ámbito de la selección de directivos, donde el currículum en papel es directamente inexistente. “Se ha convertido en una rareza: si en el año 2000 llegábamos a recibir unas 300 cartas por oferta de empleo publicada, ahora no llegamos a 3 al año –explica Víctor Carulla, managing partner de Headway Executive Search–. Los pocos currículum que solemos recibir en papel suelen ser de perfiles de edad avanzada, que hace años o en algunos casos décadas que no buscan trabajo, y no han tenido la oportunidad de ser asesorados correctamente para utilizar los métodos modernos y efectivos”.



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Para Elena García Pont, de EGP consultoría de relaciones humanas, la paulatina desaparición del currículum en formato papel “es simplemente una cuestión de pragmatismo ante la irrupción de nuevas vías que provocan una mayor agilización en el proceso de selección”. García destaca que hoy en día los seleccionadores desean ver un currículum dirigido para la posición concreta: “Lo ideal es personalizar y no generalizar el envío del currículum, y el perfil on line nos permite realizar esas modificaciones rápidamente y facilita también los cambios constantes que se producen cada vez más en los perfiles”. Además, dice esta experta, los seleccionadores pueden acceder a las redes sociales en las que el candidato tenga presencia, “aportando una mayor y más amplia información del candidato”. Factores que, en su opinión, conducen no sólo a la desaparición del currículum en papel sino incluso del currículum como tal, en cualquier formato.

Además de las redes sociales profesionales como LinkedIn, incluso Facebook podría llegar a convertirse en un sustituto del currículum tradicional. Según un estudio de la firma española Jobandtalent sobre qué datos contienen los perfiles de más de 5 millones de usuarios de Facebook, cerca de 3,5 millones incluían información académica o profesional, como por ejemplo los nombres de las empresas y cargos que han ocupado durante su carrera o dónde estudiaron.

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