A la par que el desempleo aumenta, los españoles adultos estudian más. Entre los que tienen de 25 a 65 años –y superan por tanto la edad universitaria–, más de un tercio realizaron alguna actividad de aprendizaje a lo largo del 2011.


Cuatro años atrás, ese porcentaje era varios puntos inferior, tanto en conjunto como en cada uno de los cuatro tramos de edad diferenciados dentro del mismo periodo de los 25 a los 65. Los datos pertenecen a sendas encuestas del Instituto Nacional de Estadística (INE), que publicó la correspondiente al año pasado. Cuando también se tiene en cuenta el 70,1% de jóvenes de 18 a 25 años que estudiaron, el resultado global es que, en el 2011, cuatro de cada diez adultos (exactamente el 41,1%) hincaron los codos en España: ya fuera en disciplinas relacionadas con su actividad como en otras, y tanto en cursos reconocidos con un título como en otros sin más premio que el del conocimiento o “no formales”.

La cifra más apreciable, y también de evolución positiva entre el 2007 y el 2011, corresponde al índice de mayores de 25 que invirtieron algún tiempo en las aulas sólo para formarse, es decir, sin derecho a diploma, créditos o similar. Si hace cinco años este índice ascendía ya al 30% entre los adultos de entre 25 y 65 años, en los últimos 12 meses estudiados subió hasta un 33%.

Sólo el 34,6% que se involucraron en alguna actividad de formación lo hizo por motivos relacionados con el trabajo, bien porque les era necesario para ejercer su labor o porque lo consideraron útil para encontrar un empleo.

Además de las categorías de estudios formales y no formales –con o sin derecho a título pero en todo caso organizados y dirigidos–, el informe del INE se refiere a la del aprendizaje “informal” o autodidacta: una modalidad por la que optan 5,5 millones de adultos en España (el 18,7%). Las materias más estudiadas bajo esta fórmula son –por este orden– los idiomas, la informática, las artes y humanidades, y las ciencias sociales, comerciales o relacionadas con el derecho.

El sondeo incluye un capítulo sobre utilización de nuevas tecnologías, con resultados llamativos: según la encuesta, un 22% de los mayores de 18 años “nunca usa el ordenador ni internet”. La tasa de analfabetos informáticos se dispara hasta el 51,8% en el tramo de edad comprendido entre los 55 y los 65 años, y llega al 28,5% en el de 45 a 54 años, mientras que en el caso de los jóvenes de entre 18 y 24 se limita al 3,8%.

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