Ahora eres el jefe. Tus compañeros, hasta ayer, se han convertido en tus subordinados y no todos lo aceptarán de buen grado. Tienes ante ti un reto en el que no puedes ser demasiado autoritario, ni excesivamente blando. Has de saber ganarte tus nuevos galones.


Anadie le suena rara esta imagen: un compañero es ascendido y se convierte, de la noche a la mañana, en aquel que toma la mayor parte de las decisiones que afectan directamente al equipo con el que antes compartía confidencias y tareas.

Evitar convertirse en el malo de la película o en un hombre de paja es complicado. Un ejercicio en el que es esencial prestar especial énfasis a su relación con sus pares de antaño y con los nuevos colegas, sin dejarse influir ni por unos ni por otros. Por eso, debe tener presente que si ha llegado a ocupar ese cargo de responsabilidad es porque es mejor profesional que sus competidores y sabe venderse. Mariví García-Valdecasas, gerente de consultoría de capital humano de Mercer, recuerda que "estamos viviendo una época de talentismo y ya no de capitalismo.

Por lo tanto, tener una serie de capacidades que destaquen es crucial". Sin embargo, este talento no puede desorientar al recién ascendido. José Manuel Casado, socio fundador de 2C Consulting, aconseja “ser humilde y explicar al equipo los motivos del ascenso”. Hay que evitar el principio de Peter, es decir, aquel que postula que todo empleado tiende a ascender hasta alcanzar su nivel de incompetencia. "Para ello, debe reconocer el éxito de todo el equipo y no dejar nunca de prepararse", recomienda Casado.

Errores de principiante


Es importante no creerse el ombligo del mundo. "No hay que exigir demasiadas contraprestaciones al día siguiente de ser nombrado", aconseja el fundador de 2C Consulting. Tampoco es recomendable cambiar radicalmente las costumbres, lo mejor es ir adaptándose a la nueva situación progresivamente. Si, por ejemplo, el nuevo jefe solía comer con sus compañeros, ¿por qué dejar de hacerlo? Es importante mantener las relaciones con los pares de antaño para que la toma de decisiones no choque con la negativa de los antiguos compañeros. Es imprescindible tener en cuenta que los primeros meses en el nuevo cargo serán difíciles y tendrá que bascular para encontrar el punto de equilibrio.

Por su parte, Noelia de Lucas, directora comercial de Hays, asegura que cuando se logra una promoción "hay que comportarse como un referente dentro de la empresa. Ya no eres sólo responsable de tu propio trabajo, te has convertido en una figura relevante en la compañía y debes adoptar ese rol". Eso implica no mostrarse desmotivado y tratar siempre con respeto a los que ahora serán sus colaboradores. "Es importante no confundir la promoción con una carta blanca para ofender a los que ahora están por debajo. Hay que intentar que no se suba el cargo a la cabeza", indica Casado.

Tan malo es considerarse una figura como achicarse ante su antiguo equipo y pecar de complaciente. Por eso las reglas del juego deben quedar claras. Cuando se tomen decisiones hay que acompañarlas con una buena explicación, intentando distinguir bien el aspecto emocional del profesional. En muchas ocasiones, ésta es una prueba de fuego para el recién ascendido. Casado aconseja que se utilice una de las principales herramientas de dirección: la pregunta. "Este mecanismo ayuda a dirigir el pensamiento. Es decir, cuando un jefe ordena algo o plantea alguna situación, hay colaboradores que pueden malinterpretar sus palabras. Sin embargo, si el responsable pregunta a su equipo qué haría en determinada situación, sus empleados estarán obligados a reconocer las consecuencias".

Anunciar el ascenso

Otro de los momentos clave llega cuando el recién ascendido tiene que comunicar a sus antiguos compañeros su nueva posición. Una situación nada agradable si no se cuenta con la pericia para tratarlo de la manera más natural posible, con humildad y aclarando que, en gran parte, ha conseguido ese cargo gracias a todo el equipo.

García-Valdecasas sugiere que sea el superior jerárquico quien "realice un tipo de comunicación más formal, anunciando al resto de compañeros la promoción. Puede hacerse de forma escrita, por correo electrónico o en persona. Acompañando a este anuncio más institucional, el que asciende puede celebrarlo informalmente con sus compañeros". Es esencial cuidar este aspecto.

Sea como fuera, lo mejor cuando se llega a un puesto de responsabilidad es actuar con prudencia. Casado recomienda observar y ser consciente de la influencia ganada gracias al ascenso, antes de actuar. "Si se es capaz de hacer una interpretación adecuada de cada situación, no se presentarán demasiados problemas", afirma.

Habilidades idóneas para una promoción

Cuando se toma la decisión de nombrar a alguien jefe es normal que se consideren aspectos como la experiencia, los conocimientos del sector y la formación. Pero, llegar a ser el responsable de un equipo no depende solamente de esto. Cada vez más, se tienen en cuenta las habilidades en la gestión de personas y la capacidad de liderazgo. El mejor candidato al puesto siempre será aquel que sepa soportar la presión, sea capaz de reinventarse y demuestre estar orientado a los resultados.

No sólo eso. Quien aspira a optar a un ascenso debe tener claro qué espera la empresa de un trabajador. "La clave descansa en realizar un buen trabajo siguiendo el camino que la compañía desea que siga, siempre por mérito propio", explica Noelia de Lucas, directora comercial de Hays. También es esencial que disponga de visión estratégica, efectividad y disciplina en la gestión.

Como, por norma general, las organizaciones cuentan con sistemas de evaluación, el candidato debe intentar adaptarse a sus requisitos, además de cumplir con los valores y las costumbres de la cultura corporativa de su empresa. Trabajar las relaciones entre sus iguales y, sobre todo, con los superiores es un punto a favor para aquel que aspire a un ascenso.

Así es el líder del futuro

  1. Piensa globalmente y actúa a nivel local.
  2. Prevé oportunidades en mercados emergentes.
  3. Crea una visión compartida y positiva.
  4. Desarrolla y respeta a las personas.
  5. Aprecia la diversidad cultural y generacional.
  6. Es un incitador de la colaboración.
  7. Provoca el cambio.
  8. Está familiarizado con la tecnología ‘3.0’.
  9. Alienta el reto estimulante.
  10. Garantiza la satisfacción del cliente.
  11. Logra ventaja competitiva en el mercado.
  12. Demuestra maestría personal.
  13. Comparte un liderazgo cuando se precisa.
  14. Vive de acuerdo a los valores.


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