El menor número de mujeres en puestos comerciales y directivos en la industria del gran consumo que de hombres no es únicamente una nota característica del sector español. Al igual que en España en otros países europeos el número de mujeres en puestos directivos y comerciales es muy inferior al de hombres.

 

Tradicionalmente ha sido el hombre el que ha cogido la maleta y ha salido de casa a vender. La mujer se quedaba en casa al frente del hogar y los niños. La incorporación de las mujeres al trabajo ha cambiado esa imagen, pero no tanto.

En el congreso Aecoc celebrado en Barcelona entre el miércoles y el jueves, del cerca de millar de representantes de la industria de gran consumo menos de 100 eran mujeres. "Tenías que haber venido otros años, no había ninguna", comentan. "Entiende que para vender", dice el directivo de una compañía de alimentación que prefiere no ser identificado, "tienes que estar muy pegado al cliente, ser agresivo, estar dispuesto a salir y tal..., estar fuera de casa...".

En opinión de María Aguilera, directora de marketing y ventas de supermercados Covirán, las labores comerciales las puede hacer sin distinción un hombre como una mujer. "Conozco mujeres comerciales que son de armas tomar", dice. "Se ha avanzado mucho en este sentido, pero aún queda por hacer; tradicionalmente la labor comercial es verdad que la ha hecho el hombre, pero un comercial y una comercial no son distintos, no vende de forma distinta un hombre que una mujer: el secreto no está en la fuerza, está en la cabeza", explica, y apunta que también es responsabilidad de las compañías integrar mujeres en puestos directivos. "En Covirán desde luego se hace", subraya.

El menor número de mujeres en puestos comerciales y directivos en la industria del gran consumo que de hombres no es únicamente una nota característica del sector español. Al igual que en España en otros países europeos el número de mujeres en puestos directivos y comerciales es muy inferior al de hombres.

Silvia Muñoz, gerente de cuentas nacionales de Heineken, apunta que en Holanda solo hay tres mujeres que ocupen su mismo cargo en empresas del sector (en Heineken, Pepsi y Heinz). "Cuando empecé en mi departamento solo estaba yo; ahora la mitad de la oficina de cuentas en España son mujeres", indica. "He estado en varias ferias en Alemania y el número de mujeres presentes era incluso menor que aquí", comenta Teresa Herrero, directora de compras del grupo Mercadona.

Según datos de la Comisión Europea, la presencia de mujeres en puestos directivos en las principales empresas europeas es del 13,7%. La CE está discutiendo ahora la norma elaborada por la vicepresidenta y responsable de Justicia, Viviane Reding, para imponer una cuota femenina del 40% en los puestos no ejecutivos de los consejos de administración de las grandes empresas. Nueve Estados miembros: Reino Unido, Holanda, Bulgaria, Letonia, Estonia, Lituania, República Checa, Hungría y Malta ya han escrito a Bruselas comunicando su rechazo a la medida. La propuesta de Reding contempla imponer una cuota del 40% del sexo infrarrepresentado en los puestos no ejecutivos de los consejos de administración de las grandes empresas de aquí a 2020.

Entre los cerca de mil asistentes al congreso de Aecoc se encontraban ayer María Escamilla, Silvia Rivas y Silvia Mas, de entre 23 y 26 años, empleadas del grupo Winche, especializado en redes comerciales. "La verdad es que lo hemos comentado, las pocas mujeres que hay", dicen. "El ser mujeres y jóvenes no nos ha perjudicado hasta ahora en nuestra labor, cuando vamos a vender; más bien al contrario, parecen más dispuestos a escucharnos y ayudarnos", señalan.

María José Rebollo, del grupo Alcampo, considera que el menor número de mujeres que hombres en la industria obedece a "una herencia cultural, pero está cambiando". En su opinión, es algo que las compañías, como Alcampo, están modificando implantando planes de igualdad. Con todo, apunta una ventaja a la hora de asistir a congresos y ferias del sector: "No se forman colas en los servicios de mujeres".

 



Belén Frau: "Vendemos sueños"

Belén Frau, directora general de Ikea Ibérica, ofreció una conferencia en el congreso de Aecoc que trató la necesidad que tienen las marcas de ganar relevancia y conectar con el consumidor. Las empresas "tienen que escuchar y dialogar con un cliente mucho más impaciente que quiere conseguir lo que desea en cualquier momento y lugar", dijo.

Frau contó que en Ikea "vendemos sueños, no muebles, creamos un vínculo emocional con nuestros clientes adaptándonos a sus etapas de vida". Un niño ve "en un mueble de Ikea un barco pirata", añadió.

Advirtió que la sociedad está sufriendo una gran transformación y que la información llega al consumidor de una forma mucho más rápida. Las nuevas tecnologías "están cambiando nuestros hábitos y nuestra vida en el hogar".

Belén Frau, que tras trabajar en Deloitte se hizo cargo de la tienda de Ikea en Baracaldo antes de convertirse en directora general del grupo en España, aseguró que la visión de su compañía es la de "crear un mejor día a día a las personas con una amplia gama de productos funcionales, de diseño y con una relación calidad precio muy asequible".

Marcos de Quinto, presidente de Coca-Cola Iberia, fue el encargado de presentar a Frau. "Ikea ha conseguido que en lugar de hablar ya del rey de la casa hablemos de la república independiente de nuestra casa", afirmó. "No sé como habrá sentado eso en Zarzuela", _bromeó.

 

 

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