Las carreras tecnológicas han dejado de ser tan atractivas para los jóvenes como lo eran en otros tiempos. Ello ha supuesto un considerable descenso en las matriculaciones de carreras de informática, telecomunicaciones y electrónica.

Y, por tanto, un desajuste en el mercado laboral entre la oferta y la demanda de estos profesionales.

Según los datos que se recogen en el mongrafíco publicado por Educaweb.com, la Asociación de Empresas de Tecnologías de la Información y Comunicaciones de España (AETIC), estimaba en 2008 un déficit de 10.000 trabajadores de alta cualificación y 15.000 con perfiles medios y bajos.

En el caso de Cataluña, el estudio Situació laboral, oportunitats i perspectives dels professionals TIC a Catalunya, realizado por la Fundació Observatori per a la Societat de la Informació (FOBSIC) con la colaboración de Cercle Tecnològic de Catalunya (CTecno) y DEP Instituto, detecta un desajuste entre la demanda y la oferta de profesionales TIC, concretamente, el año pasado quedaron sin cubrir un total de 9.000 plazas. Es sorprendente que en los tiempos que corren y teniendo en cuenta la elevada tasa de paro, haya empleos sin cubrir por falta de profesionales cualificados.

¿Qué está pasando?

En el Barómetro del sector tecnológico en Catalunya, llevado a cabo por CTecno y DEP Instituto, los mismos profesionales TIC destacan la falta de vocación como una debilidad de su sector. Pero... ¿cuáles son las causas de esta caída de vocaciones?

Tal y como explica Lluís Jofre, Director Programa EnginyCat, la disminución de matriculaciones en carreras tecnológicas responde a "una combinación de factores". Uno de ellos es que la ciencia y tecnología no cuentan con la misma presencia en los medios de comunicación como pueden tener otros ámbitos profesionales tales como el de la salud o la comunicación.

Otra causa, según el director de EnginyCat, es el nivel de esfuerzo y conocimiento asociados a estos estudios, ya que están considerados como "altos o muy altos lo que puede actuar como factor disuasorio".

Ante esta situación, Jofre cree que los esfuerzos que se puedan hacer para generar entre los jóvenes, desde edades tempranas, un interés por los temas científicos y tecnológicos son muy importantes. "La ciencia y la ingeniería deben ser abordadas y vividas en el día a día académico como aspectos que contribuyen positivamente a nuestro desarrollo personal y social, como la cultura o la economía".

Las retribuciones económicas poco acordes con las funciones desempeñadas y el escaso reconocimiento profesional son otros aspectos percibidos como negativos por los jóvenes a la hora de decantarse por los estudios de tecnología.

Francisco Mellado, Decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación (COIT), añade que "el joven actual es bastante más cortoplacista de lo que pudieron ser generaciones anteriores, y que sopesa el esfuerzo que le va a suponer la realización de unos determinados estudios y analiza la compensación al finalizarlos". Asimismo explica que la "juventud preuniversitaria no encuentra equilibrio en la balanza esfuerzo realizado / compensación obtenida...". Mellado ve en la innovación la respuesta a parte de los interrogantes planteados, ya que considera que su escasez provoca que "muchas de las tareas habituales puedan ser realizadas por personal con formación inferior dando lugar a una disminución en la demanda de ingenieros o a una empleabilidad en puestos no acordes con la formación recibida".

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