Los síntomas del Síndrome de Asperger son frecuentes en muchos programadores informáticos, mientras que muchos emprendedores de éxito tienden al Trastorno de Déficit de Atención o a la dislexia, según este curioso artículo de The Economist.

En 1956 William Whyte exponía en su bestseller, The Organisation Man [“El Hombre-Organización”], que las compañías estaban tan enamoradas de los ejecutivos “con la cabeza en su sitio” y en cambio protagonizaban una “lucha contra los genios.” Hoy muchos sufren del prejuicio opuesto. Las empresas de software engullen a los geeks anti-sociales [‘geek’ es un término equivalente a lo que en español denominaríamos ‘friki’: personas muy interesadas en un campo concreto de conocimiento]. Los fondos de inversión buscan a matemáticos excéntricos. Hollywood hace todo lo que puede por satisfacer los caprichos de los creativos. Y los legisladores confían en que los emprendedores rompedores crearán empleo. A diferencia del patio del colegio, en el mercado se trata bien a los inadaptados.

Los responsables de selección han detectado que las cualidades mentales que hacen que un programador sea bueno se parecen a las que tiene alguien diagnosticado de síndrome de Asperger: interés obsesivo por unos pocos temas; pasión por los números, estructuras y máquinas; adicción a las tareas repetitivas; y falta de sensibilidad hacia los aspectos sociales. Algunos bromean con que Internet fue inventado por y para personas que están “en el espectro autista,” como dicen en Silicon Valley. En la Red, uno puede comunicarse sin el suplicio de conocer a gente.

La revista Wired una vez lo denominó el “Síndrome Geek”. Hablando de empresas de Internet fundadas durante la década pasada, Peter Thiel, uno de los primeros inversores de Facebook, declaró en el New Yorker: “Las personas que las dirigen son como autistas.” Yishan Wong, exempleado de Facebook, escribió que Mark Zuckerberg, su fundador, tiene “un toque de Asperger”, ya que “no te da mucho feedback activo ni confirmación de que te está escuchando.” Craig Newmark, el fundador de Craigslist, afirma que encuentra que los síntomas del Asperger le resultan “incómodamente familiares”.

Algunos rasgos parecidos son comunes en los niveles altos de las finanzas. Los matemáticos se han llevado por delante a los “niños bien”. El héroe del libro de Michael Lewis The Big Short, Michael Burry, un manager de fondos de inversión, es un solitario que escribía un blog sobre la bolsa por hobby mientras estudiaba para ser médico. Atrajo tanto la atención de los responsables financieros que dejó la Medicina para fundar su propio fondo de inversión, Scion Capital. Tras darse cuenta de que había algo que no iba nada bien en el mercado hipotecario, apostó rotundamente por su caída. “El único tío en quien podía confiar en medio de la crisis,” declaró Lewis en la radio pública, “era este tipo con Asperger y un ojo de cristal.”

Los emprendedores también presentan una gama sorprendente de rarezas mentales. Julie Login de la Cass Business School encuestó a un grupo de emprendedores y encontró que el 35% afirmaba haber sufrido dislexia, mientras que el porcentaje era del 10% entre el resto de la población y de un 1% entre los managers profesionales. Entre los disléxicos más destacados se encuentran los fundadores de Ford, General Electric, IBM e IKEA, por no hablar de éxitos más recientes como el de Charles Schwab (fundador de una empresa de corredores de bolsa), Richard Branson (Virgin Group), John Chambers (Cisco) y Steve Jobs (Apple). Hay muchas posibles explicaciones para ello. Los disléxicos aprenden a delegar tareas pronto (por ejemplo haciendo que otros hagan sus deberes en la escuela). Se sienten atraídos hacia actividades que requieren menos cualificaciones formales y escribir y leer menos.

El Trastorno de Déficit de Atención (TDA) es otra afección común entre los emprendedores: las personas que no pueden centrarse en una única cosa durante un tiempo pueden ser terribles empleados pero también fuentes de nuevas ideas. Algunos estudios indican que las personas con TDA tienen seis veces más posibilidades que la media de acabar dirigiendo su propio negocio. David Neeleman, Fundador de JetBlue, una aerolínea de bajo coste, afirma: “Mi cerebro TDA por tendencia natural busca formas mejores de hacer las cosas. Con la desorganización, el dejar las cosas para más tarde, la incapacidad de centrarse y todas las cosas malas que implica el TDA, también llega la creatividad y la capacidad de asumir riesgos.” Paul Orfalea, el Fundador de Kinko’s y de muchas empresas desde entonces, tenía TDA y también dislexia. “Me aburro con facilidad; eso es un gran motivador,” dijo una vez. “Creo que todo el mundo debería tener dislexia y TDA.”

¿Y dónde queda el hombre-organización de toda la vida en todo esto? Le irá bien. Cuantas más compañías contraten a brillantes inconformistas, más necesitarán a managers sensatos para mantener a la empresa con los pies en el suelo. Alguien se tiene que asegurar de que las tareas aburridas aunque necesarias se hacen. Alguien tiene que encandilar a los clientes (y quizás legisladores). Esta tarea la hace mejor alguien que no da la impresión de creer que la gente normal es tonta. (Sheryl Sandberg, la adjunta de Mark Zuckerberg, lo hace bastante bien en Facebook.) Muchas start-ups se salvan del desastre sólo sustituyendo a los fundadores por managers profesionales. Estos, por supuesto, deben aprender a trabajar con geeks.

Geekismo en los genes
La concentración de personas con mentes poco corrientes está causando nuevos problemas. Las personas que trabajan para empresas inteligentes suelen casarse con otras personas inteligentes. Simon Baron-Cohen de la Universidad de Cambridge afirma que cuando dos hiper-sistematizadores se encuentran y se emparejan, tienen más probabilidades de tener hijos con Asperger u otra variante más grave de autismo. Baron-Cohen ha demostrado que los niños de Eindhoven, un hub tecnológico en los Países Bajos, tienen entre dos y cuatro veces más probabilidades de padecer autismo que los de otras dos poblaciones holandesas de tamaño similar. También ha probado que los alumnos de Cambridge que estudian Matemáticas, Física e Ingeniería tienen más probabilidades de tener parientes autistas que los que hacen Literatura Inglesa. La mayoría de empleadores se muestran reacios a contratar a personas con un autismo grave, pero no todos. Specialist People, una empresa danesa, relaciona los trabajadores autistas con empleos que requieren buena memoria o una gran tolerancia a la repetición.

En términos más generales, la sustitución del hombre-organización por el hombre-desorganización está cambiando el equilibrio de poder. Esos peces fuera del agua pueden pasarlo mal en la escuela. Puede que los deportistas del instituto se burlen de ellos y puede que los ignoren en las fiestas. Pero hoy en día ninguna organización seria puede prosperar sin ellos. Como dice Kiran Malhotra, una especialista en networking de Silicon Valley: “En verdad es guay ser un geek.”


* “In praise of misfits”. The Economist, 02/06/2012 (Artículo consultado on line el 27/06/2012).

Acceso a la noticia: http://www.economist.com/node/21556230

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