Los jóvenes estudiantes compiten este año con parados y amas de casa en busca de un puesto estival. Por otro lado, las empresas esperan al último momento para ajustar la contratación estival al volumen de trabajo.

Como cada verano, miles de jóvenes estudiantes empiezan estos días a enviar currículums en busca de un trabajo estival con el que pagarse las vacaciones o los pequeños gastos del resto del año. No suelen tener problemas en encontrarlo porque tampoco son muy selectivos: según un estudio de Randstad, el 61% tiene el sueldo como principal criterio para escoger un empleo de verano, y sólo un 39% lo hace en función del tipo de trabajo que tengan que desarrollar.

Este año, sin embargo, las cosas son distintas: hay menos ofertas y, sobre todo, hay muchos más candidatos en lista. Y es que los jóvenes tendrán que competir no sólo con otros miles de estudiantes en su misma situación, sino también con 3,6 millones de parados interesados en encontrar cuanto antes un empleo, aunque su duración no vaya más allá del verano.

"La competencia será muy diversa - explica Nuria Rius, directora de servicio de Adecco en Catalunya-:desde personas a las que se les ha acabado la prestación por desempleo y buscan trabajo de lo que sea hasta inmigrantes que quieren agotar todas las vías posibles antes de tener que regresar a su país".

Uno de los colectivos novedosos que este año competirá por los empleos de verano es el de las amas de casa. "Tendrán un papel importante ya que muchas de ellas decidirán incorporarse al mercado laboral con el fin de aportar unos ingresos extras a la unidad familiar, afectada generalmente por la situación de desempleo de algunos de sus miembros", explica Rius.

Los mayores de 45 años, uno de los grupos más afectados por los despidos masivos, también competirán por estos puestos, en un momento en el que muchos no tienen ya derecho a la prestación por desempleo.

Por otro lado, las vacantes se han reducido drásticamente respecto a veranos anteriores: de hecho Adecco prevé una caída del 50% de la contratación temporal en Catalunya para esta temporada estival. Mientras las ETT llevan ya varios meses recibiendo más currículums que nunca para esta campaña de verano, las ofertas se están haciendo esperar. "Este año las empresas no sólo están ajustando en mayor medida sus peticiones de personal, sino que las están retrasando hasta el último momento para adaptarlas al máximo a su volumen de pedidos", explica Maite Capdevila, directora de oficina de Randstad en Barcelona.

Además, muchas empresas están buscando este año fórmulas que les permitan ahorrar costes laborales durante la campaña estival. Es el caso de algunos hoteles de la Costa Brava y Dorada que, a diferencia de otros años, cerraron durante la temporada baja para dar vacaciones a su personal y así tenerlo disponible durante el verano y ahorrarse la contratación temporal por sustitución de vacaciones.

Otras empresas aprovechan el verano para intensificar el número de horas extras y así ofrecer a su plantilla un salario extra, a la vez que evitan la contratación de personal temporal de apoyo.

En todo caso, los sectores que más vacantes seguirán teniendo este verano son los mismos que en anteriores campañas estivales: turismo, servicios e industria. En su mayoría se trata de puestos escasamente cualificados, lo que favorece que opten a ellos candidatos muy diversos.

Así, en el sector turístico los puestos más demandados son cocineros, limpiadores de hoteles y trabajadores auxiliares para aeropuertos, mientras que en hostelería se buscan camareras de pisos, camareros de banquetes, limpiadores de platos y botones: puestos asequibles no sólo para jóvenes estudiantes, sino también para parados de todo tipo sin experiencia en el sector. En la industria, durante los meses de junio y julio las fábricas demandan soldadores, operarios de máquina y mozos de almacén para adelantar trabajo antes de cerrar en agosto. Las empresas de logística y transporte y la banca, típicos generadores de empleo en anteriores campañas estivales, verán este año paralizadas las contrataciones por la difícil coyuntura que viven ambos sectores.

"En todos los puestos que se ofertan en verano existe una posibilidad de incorporación tras la campaña estival pero no es lo más habitual porque suele tratarse de una demanda muy coyuntural", reconoce Maite Capdevila, de Randstad. Por eso, las empresas buscan candidatos que tengan claro que se trata de un empleo estacional y sin aspiraciones de permanencia, lo que en algunos procesos de selección puede beneficiar a los jóvenes estudiantes en detrimento de parados de mayor edad que buscan un puesto más estable.

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