Un estudio de la Cámara de Comercio de la Unión Europea revela que el 25% de las compañías encuestadas sopesa abandonar el gigante asiático. El aumento de los costes laborales y las barreras regulatorias son las principales causas.

La crisis ha provocado que muchas empresas fijen sus ojos en China: un gigantesco mercado de 1.200 millones de potenciales consumidores con un crecimiento que, aunque rebajado, superará este año el 7%.

Pero, no es oro todo lo que reluce. Una de las conclusiones a las que llega el informe que ha elaborado la Cámara de Comercio de la Unión Europea (UE) en colaboración con la consultora Roland Berger muestra que una compañía europea de cada cuatro asentadas en China piensa en abandonar el país en busca de mejores lares. Entre las principales causas que aducen se encuentra el incremento de los costes y las barreras regulatorias existentes. El documento recoge las opiniones de 557 compañías, de las 1.600 que forman parte de la organización.

El aumento de las retribuciones a los empleados está dilapidando a marchas forzadas una de las principales e históricas ventajas de China: sus bajos costes laborales. El 63% de las compañías consultadas afirma que es un riesgo que tienen en la agenda.

El Gobierno, en su intento por virar hacia un modelo de consumo interno y no depender tanto del sector exportador, lleva meses fomentando el incremento de las retribuciones. Según la Oficina Nacional de Estadísticas, el sueldo medio de un empleado urbano de una pequeña empresa se incrementó un 18.3% en 2011 hasta llegar a los 24.556 yuanes anuales (3.045 euros). En el sector público y en las grandes compañías, los ingresos aumentaron un 14,3% hasta llegar a los 42.452 yuanes al año.

El sector industrial, uno de los principales beneficiados de los bajos salarios, empieza a acusar el golpe. A pesar de que la crisis económica no ha hecho tanta mella como en otras zonas del planeta, el 24% de las empresas preguntadas ha visto bajar su rentabilidad en China. Por ello, muchas de ellas empiezan a mirar hacia países del Sudeste Asiático o Latinoamérica, donde los requisitos para hacer negocios no son tan complejos como en China. “Esta situación podría minar la intención del Gobierno de desarrollar el oeste del país [menos desarrollado y más pobre]”, se lee en el documento.


Riesgo regulatorio

Si el incremento de los salarios abre la vía a nuevas formas de hacer negocios y muestra la vitalidad del gigante, otro aspecto desvela la naturaleza de la dictadura que rige Pekín: el riesgo regulatorio. Es un secreto a voces la diligencia y la arbitrariedad con la que las administraciones chinas regulan la actividad de las firmas extranjeras. El informe recoge la queja con profusión y calcula el impacto económico. Según el documento, más de la mitad de las compañías se han visto afectadas por algún tipo de barrera, lo que ha provocado que muchas pierdan oportunidades de negocio: el 75% de las compañías afectadas calculan que sus ingresos potenciales se habrían incrementado entre un 10% y un 50%. Entre las barreras más citadas se encuentran la discrecionalidad de las autoridades, la falta de coordinación entre los entes locales o la dificultad para adaptarse a los estándares chinos.

El informe denuncia la tendencia creciente a una cierta inquina local contra la actividad foránea. El 40% de los encuestados percibe que la legislación nacional es más injusta que la de hace dos años. “A pesar de las declaraciones de los altos dirigentes sobre la importancia de la inversión extranjera y la necesidad de dar un igual trato a todas las compañías, el ambiente regulatorio para las firmas foráneas ha tomado un camino inverso hacia peor”, reza el informe.


El lado optimista

A pesar de las críticas y de las malas noticias, muchas compañías siguen con su apuesta por el gigante asiático. Para la mitad de las empresas consultadas, China ha pasado a representar el 10% de sus ventas mundiales, con un crecimiento medio del 50% respecto a 2009. Por sectores, el que mejor ha salido parado es el de bienes de consumo y servicios, que ha incrementado sus ventas en un 45%, frente al 26% de los servicios profesionales y el 20% de los bienes industriales.

Este aumento ha derivado en dos tendencias: una previsión de mayores inversiones junto a un incremento de la contratación. El 63% de las consultadas tiene en mente destinar más partidas a China, frente al 39% de 2009. Por el lado del empleo, cerca de dos tercios contratarán más personal. En 2011, el 61% de ellas aumentó el personal dedicado.

El futuro, para muchas, se presenta brillante: el 78% afirma ser optimista sobre el crecimiento de China en los dos próximos años, frente al 19% que se mantiene neutral y sólo un 3% que es pesimista.

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