Las solicitudes a los programas de MBA caen en la mayoría de escuelas de negocios europeas, entre un 5% y un 11% el curso pasado respecto al anterior. A las escuelas no les preocupan las cifras, sino que se esté dando un cambio de tendencia estructural: ¿ha dejado el MBA de ser una herramienta fundamental para dar un salto laboral? ¿Se han quedado sus metodologías y contenidos desfasados en la nueva realidad económica?

Cursar un MBA atrae a cada vez menos personas, sobre todo en Europa. Al menos eso dicen los datos facilitados a este diario por algunas de las principales escuelas de negocio europeas. Las solicitudes a sus programas cayeron entre un 5% y un 11% en 2011 respecto al año anterior y este año, advierten, van por el mismo camino.

Las cifras recabadas por el Graduate Management Admission Council (GMAC), que realiza las pruebas de admisión, corroboran la situación: casi un 70% de las escuelas en Europa ha experimentado una caída de solicitudes a sus MBA, continuando una tendencia que comenzó en 2009. En Estados Unidos hay un menor porcentaje de centros afectados, un 61%, pero los datos son igual de serios.

Las escuelas de negocio no parecen tan preocupadas por las cifras como por algunas de las razones de las mismas. Más allá de la crisis económica coyuntural, inquieta un posible cambio de tendencia estructural: ¿ha dejado el MBA de ser una herramienta fundamental para dar un salto laboral? ¿Se han quedado sus metodologías y contenidos desfasados en la nueva realidad económica?

Nuria Guilera, directora de admisiones al MBA de Esade, cuyas solicitudes cayeron un 5% en 2011, cree que estos programas siguen siendo imprescindibles para acceder a ciertos puestos directivos y, aunque achaca gran parte de la situación a la crisis, reconoce que la presión por aparecer bien en los rankings les encorseta demasiado.

“Los rankings obligan a estandarizar mucho los programas, es como si fuera una industria presa de su propio motor, te condicionan a la hora de innovar y, si dejas de hacer ciertas cosas que ellos evalúan, te perjudica”, explica. Guilera cree que la caída de solicitudes podría afectar a la calidad de los candidatos a escoger pero, de momento, “no hemos tenido problemas en ese sentido”.

Esade filtra cada año a 180 alumnos para su MBA. En 2011 recibió 657 solicitudes, un 5% menos, y este año calcula que podrían ver un descenso similar. Oliver Ashby, responsable de admisiones al programa MBA de la London Business School, rechaza dar cifras, pero confirma que la tendencia es la misma que en el resto de escuelas europeas: a la baja.

“Es cierto, no atravesamos el mejor momento, pero no nos preocupa, la calidad de los candidatos se mantiene. Los que han dejado de enviar solicitudes son los que íbamos a rechazar de todas formas”, señala. Esta escuela británica selecciona cada año a 400 alumnos para su MBA entre miles de solicitudes. “A las escuelas de negocio nos va muy bien en recesión, la gente aprovecha para formarse, pero en época de estancamiento e incertidumbre, de impasse, como la actual, tenemos dificultades”, dice Ashby.

Para diferenciar su MBA la London Business School ha recurrido a varias técnicas, como atraer a estudiantes de nuevas industrias (tecnología, sanidad, energías verdes), o enseñar sobre el terreno en Sudáfrica, Turquía… También se acerca a sectores no tradicionales, con conferencias de responsables de clubes de fútbol como el Chelsea o el Manchester United.

Las caídas en otros centros han sido mayores, como en la suiza IMD o la española IESE. En Francia, Insead se niega a ofrecer cifras de solicitudes pero sí de alumnos finales, que aumentaron solo un 1% en 2011. Las de IE Business School crecieron los dos últimos años, pero se estancaron en 2012. Pedro Videla, director del MBA de IESE, cuyas peticiones de acceso descendieron un 10% el año pasado, cree que el reto lo tienen los programas más largos. “La tentación es recortar nuestro MBA de 19 meses y hacer cursos como churros cada ocho. Pero no es el camino, apostamos por diferenciarnos en calidad”, explica.

Frente al resto de escuelas europeas, a las españolas les surge otro obstáculo: ¿les está afectando el deterioro de la “marca España” por la profunda crisis económica? “Es un gran debate interno que tenemos, nos preocupa. Creo que no, en 2007 España era el octavo destino preferido por los estudiantes, según el GMAC, y el año pasado seguimos los octavos. Tengo curiosidad por ver qué ocurrirá el año que viene”, dice Guilera. Videla coincide: “Creo que no, IESE está en España por razones históricas, pero somos una escuela internacional”.




"Nuestro truco: ofrecer "calidad suiza"

Dominique Turpin, presidente de la escuela de negocios suiza IMD, considerada la quinta mejor en Europa por el ranking del Financial Times, cree haber dado con la tecla para capear la crisis y la posible pérdida de confianza en los MBA: centrarse en otra cosa. “El 90% de lo que hacemos son programas para directivos, tanto personalizados como estándar. Es una decisión estratégica que hemos tomado, si optáramos por triplicar nuestro número de estudiantes de MBA, seríamos como el resto”, explica.

La decisión parece haber funcionado. Las solicitudes a su programa MBA cayeron un 11% en 2011, pero son clases reducidísimas, de solo 90 participantes al año. “Encontrar 90 buenos estudiantes entre 600 o 700 solicitudes no es complicado”, asegura Turpin. Su Executive MBA tiene menos, 60 cada temporada, de un total de 8.000 participantes al año entre todos los programas.

“General Electric, por ejemplo, nos pidió rediseñar por completo su gestión del liderazgo. Para nosotros eso es mejor que aparecer arriba en los rankings. Es cierto que los programas de directivos son lo primero que recortan las compañías en época de crisis, y lo hemos notado, pero la solución está clara: diversificar geográficamente”.

El 30% de los ingresos de IMD proviene de programas personalizados con empresas fuera de Europa. La actividad económica en China, Brasil o el sureste asiático se dispara y con ella, la demanda de educación para directivos. ¿Por qué mantener entonces un MBA si su peso es tan reducido? “Nos da una idea de lo que buscan las nuevas generaciones de mánagers, que luego en las compañías se convertirán en nuestros mejores clientes”.

Sobre la marca España y su impacto a las escuelas de nuestro país, Turpin cree que el futuro pasa por abrirse más al exterior. “IESE es quizás la que mejor lo está haciendo en este sentido. Si tu economía sufre, tienes que mirar hacia fuera. Pero son escuelas más centradas en la academia, en IMD preferimos ofrecer un producto especializado para compañías”. Y resume con una sonrisa: “El truco está en ofrecer eso que yo llamo ‘calidad suiza”.

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