Una de cada cinco mujeres de la Unión Europea está en situación de pobreza, según la Comisión Europea. Tienen peores sueldos y menos años de cotización, ya que suelen ser ellas las que toman excedencias y reducciones de jornada, con lo que sus pensiones de jubilación son más bajas. La crisis ha implicado un retroceso en las políticas de igualdad.

Oficialmente. Si el cálculo se realizara por ingresos individuales en lugar de familiares, la proporción se elevaría hasta el 36%, frente al 11% de los hombres, según datos de la Comisión Europea.

Una 'brecha' de género que refleja las desigualdades acumuladas a lo largo de toda la vida, y que se agrava conforme se cumplen años, convirtiéndose en una amenaza real para las mujeres de mayor edad. A menudo sus pensiones son bajas y se derivan de su estado civil. En los casos en que perciben prestación por sus años de trabajo, ésta suele ser inferior a la de los hombres, por varios factores: la diferencia salarial, la interrupción o cese de la carrera laboral para cuidar de los hijos (o familiares enfermos o mayores) y una mayor tendencia a desempeñar trabajos de media jornada para poder conciliar.

"La desigualdad en las retribuciones tiene otro problema añadido, y es que se perpetúa. Es una bomba de relojería que no se desactiva, y puede ser cada vez peor, porque tener un salario más bajo implica tener una prestación por desempleo y una pensión de jubilación más baja", según explica la eurodiputada holandesa Ria Oomen-Ruijtenj.

Además, las mujeres viven solas con más frecuencia al ser mayor su esperanza de vida. Cuanto más largo es el periodo durante el que se vive en situación de pobreza, mayor es el riesgo de desembocar en un "estado de privación económica y exclusión social permanente", alerta la Comisión Europea.

"Estamos ante una situación inaceptable", considera Roberta Angelilli, vicepresidenta del Parlamento Europeo. "Las mujeres son más del 60% de los titulados universitarios en Europa, están más preparadas y mejor formadas, pero sufren más dificultades para acceder al mundo laboral, y a esto se le añade después que, cuando se jubilan, perciben una retribución menor. Es una discriminación constante".


La brecha perpetua

Esa brecha salarial no viene dada únicamente por las diferencias de sueldo entre mujeres y hombres que realizan un mismo trabajo. También porque las mujeres son más proclives a realizar trabajos a tiempo parcial -en Alemania, los tan mentados 'minijobs' son mayoritariamente ocupados por mujeres- y a solicitar excedencias para cuidar de los hijos. Y por otro factor: los sectores o empleos 'feminizados' tienden a estar peor pagados y a tener menor proyección. Trabajos considerados de mujeres, como cuidadora de niños o ancianos, están peor remunerados que los típicamente masculinos, como albañil o mecánico de coches. Y los sectores 'masculinizados' -ingeniería o finanzas, por ejemplo- tienen más proyección y prestigio.

Una situación que se ha visto agravada por la crisis económica, que ha hecho desaparecer parte de las políticas de inserción laboral de la mujer y en favor de la igualdad. Por ejemplo, en España, la reforma laboral ha eliminado la bonificación que percibían las empresas que reincorporaban a mujeres en los cuatro años posteriores a la maternidad, al derogar el artículo 4.2 de la Ley 43/2006, de 29 de diciembre.

Si bien las instituciones son conscientes del problema, y, periódicamente -especialmente cada 8 de marzo- hacen llamamientos para cambiar la situación, lo cierto es que la crisis y el debate en torno a la viabilidad del Estado de Bienestar "las han hecho pasar a segundo término", como reconoce la eurodiputada griega Rodi Kratsa-Tsagaropoulou.

Además, las medidas promovidas por los gobiernos para combatir la crisis se han dirigido "a sectores económicos que emplean mayoritariamente a hombres (construcción, industria del automóvil...), mientras que los demás sectores de la economía, que emplean más bien a mujeres, son ignorados (pequeño comercio, servicios)", según informes del Parlamento Europeo.

Esto, sumado a los recortes presupuestarios en el sector público, que presenta una elevada proporción de mujeres empleadas en los sectores educativo, sanitario y de servicios sociales, incrementarán las cifras de desempleo femenino, lo que agravará aún más la situación de la mujer mayor.

A lo que se une el problema del envejecimiento de la población, más importante aún en el caso de España. La eurodiputada Ria Oomen-Ruijten recuerda que actualmente en la UE por cada pensionista hay cuatro trabajadores en activo. Pronto serán dos. En España esto ya es así. "Necesitamos que las mujeres entren en el mercado laboral, si no, el sistema de pensiones se hundirá", afirma. "De lo contrario, habrá más tensiones en nuestros sistemas de Bienestar".


Soluciones

Según Claudia Menne, responsable de igualdad de género de la Confederación Europea de Sindicatos, las pensiones de las mujeres son hasta un 50% más bajas que las de los hombres en la UE. "Las mujeres ganan un 17% menos que los hombres, trabajan más a tiempo parcial y cogen más permisos sin sueldo". Por eso, propone que el tiempo dedicado a la familia compute para el cálculo de las pensiones.

En ese dirección va la propuesta de la Comisión de Igualdad de Oportunidades a la Comisión Europea, que ha pedido que se contemple la posibilidad de que las interrupciones para el cuidado de hijos o personas dependientes coticen de cara a las pensiones futuras. En España actualmente se computan 112 días de cotización por cada hijo.

Loes Van Embden Andres, líder de la confederación empresarial Businesseurope, apuesta por que las mujeres "trabajen más", y se incentive que sean los hombres los que se tomen esas bajas sin sueldo. Algo que Menne considera difícil, "dado que no hay trabajo" y que "sólo entre el 25 y el 30% de las empresas están dispuestas a contratar a mujeres mayores de 55 años".

La solución al problema podría pasar también por modificar el horario escolar, de modo que favorezca la conciliación y no condene a la mujer a las medias jornadas. Según la socióloga británica Catherine Hakim, "debería cubrir los 12 meses del año, y ofrecer horarios más largos, lo que ayudaría a los padres y tendría un impacto concreto en trabajos a tiempo parcial".

La eurodiputada de Los Verdes, Marije Cornelissen lanzó en el Parlamento Europeo una propuesta tan audaz como utópica: que los hombres paguen la diferencia salarial y revierta en las mujeres, a través de una especie de "impuesto solidario".



Casos prácticos

Caso paradigmático es el de MARÍA ARRIBAS, a punto de jubilarse. Empezó a trabajar en 1967 en una fábrica. Dos años después se incorporó como maestra a un colegio privado de Madrid, donde no le dieron de alta en la Seguridad Social hasta pasados unos años. En total, tenía cinco cotizados cuando decidió dejar de trabajar para dedicarse al cuidado de sus hijos, en 1976.

Cumplidos los 40, decidió reincorporarse al mercado laboral, "porque quería, y de cara a tener una jubilación". Así que se presentó a las oposiciones de Educación Primaria, y trabajó de forma intermitente durante varios años, alternando la actividad con periodos en paro. En 2000 consiguió hacerlo con continuidad, aunque siempre como interina, hasta que cumplió los 62.

"Tenía que examinarme de nuevo para que me mantuvieran la nota, y pensé que no podía estar así toda la vida, y menos con 62 años, así que no me presenté. Y claro, no me han vuelto a llamar". Una vez agotados 22 meses de paro que le correspondían, le concedieron un subsidio de 426 euros, con el que no podría vivir si no fuera por sus ahorros y, sobre todo, la pensión que percibe su marido.

En julio cumplirá 65 y será entonces cuando sepa cuánto cobrará de pensión por sus 19 años cotizados (trabajados son más) más los siete meses que le corresponden por sus dos hijos. "Calculo que se me quedará en unos mil euros, espero que no cambie nada de aquí a julio". Una pensión 'decente' comparada con muchos salarios percibidos por población activa. Pero una pensión asimismo muy alejada de los 2.500 euros que cobra su marido, quien continuó trabajando mientras ella se ocupaba de criar a los niños, y que ha acumulado 40 años de cotización.


INMACULADA MARTÍNEZ
también decidió dejar de trabajar y dedicarse al cuidado de sus hijos. Lo hizo tras prestar servicio durante 13 años en una constructora y en una empresa de máquinas tragaperras. Con 51 años, decidió buscar trabajo, con idea de acumular años de cotización suficientes para percibir una pensión que complete la de su marido.

Tardó tres años en conseguir un empleo, haciendo sustituciones como limpiadora en un hospital. Cubrió durante tres años una baja, hasta que la plaza desapareció. A partir de ahí, ha estado alternando sustituciones en periodos vacacionales con el desempleo. A punto de cumplir los 60, acaba de presentarse a un examen para obtener plaza, puesto que "desde la aprobación de la reforma laboral se ha aumentado el horario de los trabajadores fijos, de modo que se contrata a menos gente". De hecho, no la han vuelto a llamar.


(*) Los datos del reportaje están basados en las Jornada 'Equal Pay for Equal Work' organizadas por el Parlamento Europeo, en informes de la Comisión Europea y datos de Eurostat y de la Seguridad Social.

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