Las entrevistas de selección tradicionales suelen celebrarse en las oficinas de la empresa. Sin embargo, a veces el entrevistador prefiere ver cómo se desenvuelve el candidato en otros contextos: por ejemplo, tomando un café, comiendo con su futuro jefe o conociendo a los que podrían ser sus futuros compañeros.

Jaime está haciendo su última entrevista para cubrir un puesto de responsable comercial. En su opinión, la entrevista va sobre ruedas. De repente, el entrevistador le propone seguir la charla en la cafetería de abajo. Jaime se relaja. “Lo tengo en el bote, el puesto es mío”, piensa. Dos días después, le dicen que ha sido descartado. Jaime no entiende nada. No se imagina los detalles que su entrevistador ha captado en un simple café.

Las entrevistas de selección suelen celebrarse en las oficinas de la empresa, un espacio estrictamente profesional donde el candidato se limita a responder a preguntas previsibles sobre su formación, trayectoria, etcétera. Sin embargo, a veces el entrevistador prefiere ver cómo se desenvuelve el candidato en otros contextos: por ejemplo, tomando un café, comiendo con su futuro jefe o conociendo a los que podrían ser sus futuros compañeros. “Es mejor ver cómo se comporta el candidato en la vida real: en un ambiente distendido puedes hablar de cualquier cosa y eso te permite conocer no sólo al profesional que viene a explicarte su currículum sino también a la persona que hay detrás”, dice Maite Piera, experta en recursos humanos y autora del libro Buscar trabajo para dummies.

Las entrevistas en espacios poco habituales suelen hacerse para puestos estratégicos para la empresa, sobre todo mandos intermedios y directivos, y siempre como complemento a otras entrevistas más convencionales. Tal y como recuerda Josep Ollonarte Rovira, director de Randstad Professionals en Catalunya, “siempre se debe respetar la confidencialidad del candidato”, quien puede rechazar participar en este tipo de situaciones donde no siempre se sabe reaccionar. “Nos interesa ver cómo se comporta el candidato en un espacio neutral, donde tiende a relajarse y podemos observar desde su comunicación no verbal hasta cómo pide el café o si se quita la corbata”, explica Ollonarte. Así, lo que parece un simple café acaba convirtiéndose casi en un examen. “Los seleccionadores nos fijamos en si el candidato toma notas, cómo se organiza, cómo reacciona si le llaman al móvil”, revela Maite Piera.

Otra estrategia es convocar al candidato a un segundo encuentro destinado a visitar la que sería su futura área de trabajo, por ejemplo el área de producción. “Nos fijamos en cómo viene vestido, cómo saluda a la gente, qué pregunta, así vemos si encaja en su futuro ambiente”, explica Maite Piera. A veces el entrevistador propone esta visita de forma aparentemente espontánea durante la entrevista. “Después de que le enseñen el que se supone que será su puesto de trabajo y sus compañeros, el candidato siente que el puesto ya es suyo y se suelta mucho más durante el resto de la entrevista, e incluso se atreve a preguntar por temas como el sueldo o las vacaciones”, explica Elena García Pont, consultora de Desarrollo Profesional de Evoluciona_t. El candidato no debe relajarse en exceso: el análisis continúa en todo momento.




Consejos para situaciones desconcertantes

1. PRECAUCIÓN. No dar en ningún momento por hecho que ya se ha conseguido el puesto hasta que haya un contrato firmado. Mientras no llegue ese momento, evitar la tentación de plantear preguntas comprometidas que sólo preguntaríamos una vez contratados, como las relativas al horario o las fechas de vacaciones.

2. EL MENÚ TAMBIÉN CUENTA. Si la entrevista transcurre durante una comida, ser precavido a la hora de decidir el menú. El entrevistador puede fijarse incluso en esto. “No debería pedir algo como macarrones, que es un plato que puede comer en casa, y tampoco aprovechar que le invitan para pedir lo más caro de la carta”, advierte Elena García Pont, consultora de Desarrollo Profesional de Evoluciona_t. Mejor optar por platos ligeros, fáciles de comer y que no ensucien demasiado.

3. SIEMPRE PROFESIONALES. Mantener la compostura en todo momento mientras se esté con el seleccionador y recordar que estamos en una entrevista de trabajo, independientemente del lugar donde se desarrolle. “Cuando se encuentra en un escenario neutral para candidato y empresa, como un bar, los entrevistados tienden a relajarse y es ahí donde se pueden observar determinados comportamientos”, señala Josep Ollonarte Rovira, director de Randstad Professionals en Catalunya.

4. COHERENCIA. Actuar de forma coherente con lo que se ha explicado en la entrevista, aunque el encuentro continúe fuera de las instalaciones de la empresa. "Si un candidato a comercial explica que es muy activo y resolutivo y te lo llevas a un bar o incluso una cafetería donde tardan en atenderte, esperas que se comporte de forma resolutiva como se supone que haría en su trabajo, por ejemplo levantándose a hablar con el camarero”, explica Elena García Pont.

5. PACIENCIA. Vigilar en todo momento los buenos modales. Para determinados puestos, especialmente aquellos en los que el profesional va a tener que representar a la compañía ante clientes o en comidas de negocios, el entrevistador puede valorar muy especialmente el saber estar del candidato en un espacio público. Eso incluye, por ejemplo, no hablar con la boca llena, aunque las preguntas prosigan durante el almuerzo, o no coger comida con las manos.

6. VISITANTE A EXAMEN. El entrevistador puede proponer durante la charla desplazarse hasta el futuro espacio de trabajo para que el candidato conozca a los que serían sus futuros compañeros. En este caso, mostrar interés y ser amable con el equipo, ya que el seleccionador quiere comprobar si el candidato va a encajar en el puesto.

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