Un empresario de la ciudad australiana de Melbourne ha repartido entre sus empleados 15 millones de dólares australianos (12,2 millones de euros) obtenidos de la venta de su compañía de autobuses, un gesto que responde a su idea de que "una empresa es tan buena como lo sea su gente".

Los trabajadores de Grenda no salían de su asombro cuando recibieron grandes cantidades de dinero en sus cuentas bancarias (una media de 8.500 dólares australianos o 6.900 euros). A algunos --lo que llevaban más tiempo en la compañía u ocupaban puestos de responsabilidad-- les ingresaron hasta 30.000 dólares (unos 24.400 euros).

Después de 66 años funcionando, esta empresa familiar decidió vender sus operaciones de tránsito y repartir parte del dinero entre 1.800 empleados, desde conductores hasta directivos, según han informado este miércoles los medios australianos. Ken Grenda, de 79 años, y sus hijos Geoff y Scott querían agradecerles de esta manera su dedicación.

Según Ken Grenda, "una empresa es tan buena como lo sea su gente". "Y lo reconocemos de esta forma. Hemos tenido a trabajadores que son la segunda generación de una misma familia, y uno de ellos ha estado 52 años", ha indicado.

La familia ha recibido unos cien mensajes de correo electrónico y un sinfín de llamadas telefónicas de empleados que han querido darle las gracias. Todos ellos mantendrán su empleo aunque ahora la empresa tenga otros dueños.

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