Eduard Punset fue ministro con Adolfo Suárez y ha sido eurodiputado, pero muchos españoles le conocen por acercar la ciencia a todos los hogares. Ahora aboga por educar a los más pequeños en la cultura del cambio, ya que estamos en una época de muchas transformaciones y nos cuesta asimilarlas. Plantea la necesidad de guiarse más por la intuición y las emociones más básicas que por la razón.

Eduard Punset, economista, abogado y comunicador científico. Esta podría ser su carta de presentación, pero si lo fuera, sería injusta por escasa. Este hijo de médico rural de 74 años es uno de los españoles más conocidos. Fue ministro de Relaciones para las Comunidades Europeas con Adolfo Suárez y ha sido eurodiputado, etapa en la que ejerció un papel muy importante en la transformación económica de los países del Este de Europa tras la caída del muro de Berlín. Pero quizá en España por lo que más le conoce la gente es porque ha acercado la ciencia a todos los hogares en un empeño personal porque los españoles conociéramos más de nosotros mismos y de nuestro entorno. Por eso, todas sus recomendaciones tienen una base científica.

"Al ser humano le cuesta asimilar los cambios. Ahora se producen demasiados, pero no nos damos cuenta de que el gran cambio se produjo hace 600 millones de años cuando pasamos de ser un organismo unicelular a una comunidad andante de células" y aconseja que para asumir todo lo que está pasando a nuestro alrededor "hay que volver a las emociones más básicas. Dejar que la intuición forme parte de nuestra toma de decisiones".

Punset cree que en estos años se han producido tres acontecimientos que deberían cambiar nuestra forma de ver la vida. "Por un lado se ha descubierto el escaso espacio que ocupa la conciencia en el cerebro. Nos han enseñado a ser racionales y a no hacer caso a la intuición y, sin embargo, el peso de ésta es mayor en el cerebro. Nunca se tienen todos los datos ni el tiempo suficiente para dar respuestas racionales a todo. La experiencia como grupo e individuo es esencial a la hora de tomar decisiones y debemos hacer más caso a lo que intuimos. Se han perdido cantidades ingentes de creatividad por no dejar que los hijos estudiaran lo que querían y obligarles a dedicarse a cosas que tenían más futuro o trabajo. La gente es feliz cuando se dedica a lo que le hace vibrar".

Se ha demostrado que estamos preparados para "ser únicos, que podemos cambiar lo que tenemos en nuestros genes, lo que hemos heredado, y que no hay nada escrito". Por eso, él insiste en que hay que empezar por educar a los más pequeños en la cultura del cambio. "Ahora sabemos que el momento más adecuado para enseñar a asumir los cambios es de los 4 a los 9 años. Hay que darles la suficiente autoestima para que tengan curiosidad y no miedo a hacer las cosas. La curiosidad ayuda a profundizar en el conocimiento. Para tener curiosidad te tienen que haber derrochado afecto y eso es lo que les falta a muchos niños".


Oportunidad o crisis

Punset habla de la crisis con una sonrisa porque "hay muy pocas razones para ser pesimista. La gente se olvida que cualquier tiempo pasado fue peor". Y matiza: "Lo primero que se hizo mal fue equivocarse en el diagnóstico. Esto no era una crisis planetaria porque si no habría crisis también en Urano o Plutón. A los economistas nos enseñaban antes que cuando un país tiene déficit, otro tiene superávit y que siempre se compensan. Por eso las crisis nunca afectan a todos los países por igual. Esto que ahora estamos viviendo es una crisis provocada por el sobreendeudamiento. Es una crisis de confianza en el sistema". Pero debemos plantearnos qué hacer en el futuro, "por ejemplo, cada década aumenta la esperanza de vida dos años y medio. Ese es otro motivo para ser optimista, pero nos va a generar un problema: ¿cómo distribuir el trabajo? Ya hay sistemas que plantean que trabajemos más años al final de la vida y dar años sabáticos para cuidar de los hijos o estudiar a la mitad de nuestra vida. Quizá así la gente sería más feliz".

Eduard Punset concluye con la crisis económica y cómo afecta a España: "Los países que vayan por lo tecnológico saldrán antes. Estamos anclados en el pasado. Hablamos de derechas e izquierdas y este es un sistema anticuado e inservible. Son argumentos de la revolución industrial".


¿Qué es la gestión emocional?

  1. Trabajar en equipo: "Trabajar en equipo y no defenestrar al contrincante. Trabajar con él codo con codo. Es esencial, los humanos llevamos en los genes ser una comunidad".

  2. Concentración: "Concentrarse en lo que cada uno hace mejor. Tenemos que detectar nuestras habilidades y concentrarnos en ellas para ser feliz sin renunciar a la diversidad".

  3. Emoción y comunicación: "Detectar nuestras emociones y dejar que salgan en el entorno laboral. Además, saber comunicarlas y aprovechar la era digital para hacerlo".

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