Vagas noticias de Klamm Sanchis Sinisterra ironiza sobre los efectos de la crisis en las empresas en Vagas noticias de Klamm. La Sala Beckett ofrece esta obra que a través del humor e invitando a la reflexión refleja de alguna manera el actual ambiente laboral.

Vagas noticias de Klamm es una oportuna tragicomedia sobre el mundo laboral y también retrato de una sociedad en decadencia. Sanchis Sinisterra, dramaturgo de referencia e impulsor de la Sala Beckett que ahora cumple 20 años, deja caer su incisiva e irónica mirada sobre las relaciones entre empresas y trabajadores presididas por la deshumanización y el engaño más absolutos. Pero lo hace con un humor que invita a la reflexión y que, con notables dosis de surrealismo, pone el dedo en la llaga en la actitud de los agentes que, aprovechándose de la crisis, maniobran en este mar de abusos. Un buen texto del autor de ¡Ay, Carmela! que se hace algo repetitivo hacia la mitad del montaje, pero que crece cuando se encamina hacia el inesperado desenlace. Sinisterra utiliza una entrevista de trabajo para componer este retrato de un problema que viven los millones de parados que buscan empleo.

La acción se desarrolla en el despacho de Oligopolium SMQA (Sociedad Más que Anónima). Una aspirante a una plaza no demasiado definida (una Marta Poveda dominadora del escenario y pletórica de recursos cómicos) se enfrenta al interrogatorio al que la somete un especialista en selección de personal (un aparentemente severo Marc García Coté) en presencia de la extravagante secretaria Gelmírez (encarnada por un versátil Ferran Audí), que aporta un punto de desconcierto con sus invasivas intervenciones durante la alucinante entrevista. Nada es lo que parece en este encuentro, empezando por el falsificado currículo de la joven Carolina.

Los tres actores visibles en escena dibujan un perfil cada vez más confuso en la identidad de sus personajes a medida que avanza la función y su humor se vuelve más agresivo. La pieza profundiza en un sistema que simula ofrecer empleo. «Tenemos que contratar a alguien, porque si no, ¿a quién íbamos a despedir después?», afirma el entrevistador Valverde, al que la aspirante le cambia continuamente el apellido en un ingenioso juego cómico.

«Los despidos, no lo olvide, son los que más alegra a los accionistas», advierte Valverde. En el fondo siempre está Klamm –personaje inspirado en El castillo de Kafka que no aparece en escena–. Desde las anónimas alturas maneja los hilos del futuro de unos empleados que viven en permanente estado de amenaza. Son simples números para la empresa y, tal como ocurre hoy, nadie se siente seguro en su puesto de trabajo.

Acceso a Sala Beckett: http://www.salabeckett.com/

Representaciones hasta el 25 de julio.

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