Las medidas para la contratación de jóvenes previstas en la reforma laboral no son comparables al modelo alemán de los miniempleos. Según los expertos, los miniempleos no se abrirán paso en el mercado laboral español, entre otros motivos porque aquí la figura del salario mínimo sigue en pie, mientras que en Alemania se suprimió en 2003.

Lo llaman milagro laboral alemán, aunque el sistema lleva implícita una trampa. Desde el 2003, cerca de siete millones de trabajadores alemanes se encuentran sujetos a los miniempleos, contratos indefinidos de salarios minúsculos (en algunos casos, de apenas 55 céntimos la hora; algo así como cuatro euros al día en una jornada de ocho horas) y que se amparan en una excepcionalidad: en Alemania no existe el salario mínimo interprofesional.

Partiendo de esa premisa, el debate parece cerrado: nada indica que los miniempleos vayan a abrirse paso en esta reforma laboral española. Entre otros motivos, porque aquí la figura del salario mínimo sigue en pie, por mucho que permanezca anclado en los valores del año pasado (641,40 euros mensuales; alrededor de 21 al día). “Es cierto, no veo debate”, dice el profesor Salvador del Rey, catedrático de Derecho del Trabajo en Esade y socio y presidente del Instituto Internacional Cuatrecasas. “No lo veo porque el eje de esta reforma orbita en torno a otras medidas, como el recorte de los convenios colectivos, la desaparición de la ultraactividad y el abaratamiento de los despidos... En este escenario, no puede hablarse de que se vayan a instaurar los miniempleos”.

Al contrario, todos los expertos opinan que las nuevas medidas sólo pueden potenciar, y de ninguna manera perjudicar, la contratación de los jóvenes, un colectivo particularmente damnificado por la desaforada tasa de desempleo española (en la actualidad, se encuentra en paro uno de cada dos personas de entre 18 y 30 años, alrededor de 1.600.000 españoles).

“Aunque hay que esperar a la letra pequeña, el impulso y las medidas que facilitan la contratación de jóvenes es razonable”, dijo José Ramón Pin, profesor del Iese. “Será una reforma muy positiva, una gran reforma, sin parches, algo que ayudará claramente a crear empleo. A medio plazo, favorecerá la contratación porque permitirá que se pierda el temor a la contratación indefinida”, dice Íñigo Sagardoy, presidente de Sagardoy Abogados.

Lejos de tocar el salario mínimo (“el Gobierno no se ha atrevido a rebajarlo, por mucho que el BCE esté reclamando su desaparición”, apuntan fuentes consultadas por este diario), la reforma desenmaraña otros nudos gordianos, como la subvención a las empresas de menos de 50 trabajadores que contraten a menores de 30 años o el diseño de un contrato para la formación y el aprendizaje: en este último caso, los jóvenes van a tener derecho a veinte horas anuales de formación pagadas por su empresa, y no a cuenta de su propio bolsillo, fórmula que –esta sí, a diferencia del caso de los miniempleos– se inspira en el modelo laboral alemán y que pretende evitar que “un cambio tecnológico o de cualquier otro tipo suponga un despido”.

“El nuevo escenario es enormemente positivo para el joven –opina Del Rey-. No sólo le beneficia en cuanto a las medidas directas, sino también  desde cualquier otro aspecto. Se va a flexibilizar el contrato indefinido y se va a reducir el coste deld epsido. Desde estos puntos de vista, a partir del próximo lunes, ningún empresario podrá decir que esta reforma no ha sido capaz de cambiar nada de nada".



La formación del joven, en una segunda fase

Un ejemplo: Mcdonald’s acostumbra a ofrecer a los jóvenes un contrato a media jornada, algo que les permite conciliar la vida laboral y los estudios. Se trata de un ejemplo, se ha dicho ya, pero también de un hecho excepcional (sólo un 11%). En líneas generales, hasta ahora las empresas españolas o ubicadas en España brindan contratos a tiempo completo, de manera que el joven no puede invertir horas del día en formarse y evolucionar. “Esta nueva reforma sienta las bases para el futuro –dice Del Rey–. Fomenta la flexibilidad laboral y concilia la vida del joven”. La concreción de este apartado, el de la formación de los jóvenes trabajadores, forma parte de un segundo bloque de la reforma, una realidad que podría cobrar cuerpo en el segundo trimestre del año, y que debe elaborarse en colaboración con el Ministerio de Educación. “La contratación indefinida parcial es un asunto pendiente –dice Del Rey–. En este primer bloque no se ha abordado de una manera decidida. Pero por encima de todo, es importante que la reforma convenza al empresario de que le será más productivo contratar que no hacerlo. Hay que superar algunas tendencias patológicas que no se han resuelto en reformas anteriores”.

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