En Alemania los ejecutivos se muestran optimistas y confían en su capacidad de innovación, lo que es una excepción en el entorno empresarial de las grandes economías de países desarrollados. La creación empresarial del futuro se apoya más en las pymes, la colaboración, el talento individual y el factor local.

Alemania es una excepción en el entorno empresarial actual de las grandes economías de países desarrollados, pues cuenta con los ejecutivos más optimistas y que más confían en su propia capacidad de innovación, según la segunda edición del barómetro sobre innovación global de GE. Y ello contribuye a que el país afronte con mejores resultados la adversidad económica, se afirma en este estudio, presentado por este grupo global el pasado martes. Otros países pequeños que se declaran también satisfechos sobre su propia capacidad y entorno de innovación son Israel, Suecia y los Emiratos Árabes Unidos.

El informe, realizado a partir de 2.800 encuestas telefónicas a ejecutivos de 22 países, confirma que estos valoran la innovación como el principal motor de crecimiento, de competitividad y creación de empleo, y que la crisis y la incertidumbre económica y política contribuyen a un aumento de la aversión al riesgo, y afectan negativamente la capacidad de innovación.

También deja constancia de cómo el concepto de innovación escapa cada vez más de los parámetros tradicionales. “Las empresas están más abiertas a colaborar con socios, el talento es más valorado que la capacidad técnica, y el pensamiento individual creativo y poco convencional es el factor humano más buscado”, afirma Hugh Gillanders, director de Public Affairs de GE Europa.

Otras ideas consiguen menos unanimidad. “En los mercados emergentes se expresa de forma clara y firme que la innovación debe partir de las necesidades de los mercados locales, mientras que los países desarrollados dan menos valor a esta opinión”, añade Gillanders. Sin embargo, la creciente capacidad de las pymes para contribuir a la innovación es una afirmación en la que hay acuerdo global.

“También se detecta una correlación muy clara entre los países seguros de sí mismos y los resultados en innovación, y la influencia que supone que los gobiernos asignen con acierto sus prioridades”, afirma Antoine Harary, responsable de la consultora EVP StrategyOne, a la que GE ha encargado las encuestas.

En el estudio se afirma que los mercados donde las empresas declaran mayor satisfacción con el entorno político y social para la innovación tienen de media un crecimiento del PIB del 5,19%, frente al 2,32% de los países donde predomina la incertidumbre con respecto al entorno.

“Alemania confía en su propia capacidad de innovación, y su imagen exterior es también positiva, tiene una buena percepción de sus universidades, y los países que confían en su educación tienden a obtener mejores resultados en su nivel de optimismo”, afirma Gillanders. Algunos puntos en que sus ejecutivos se muestran más críticos sobre sí mismos son el tiempo que transcurre hasta que la innovación se traslada al mercado, y el freno que supone su aversión al riesgo.

“El análisis también destapa la paradoja de que si bien los acuerdos de colaboración reciben globalmente una puntuación muy alta en su grado de importancia para la innovación (el 86% de los encuestados muestra su acuerdo con ello), cuando se pregunta sobre las prioridades para innovar sólo es mencionado en el 20% de las respuestas”, explica director de Public Affairs de GE Europa.

“La diferencia es especialmente notable en Europa, y los gobiernos tienen aquí campo para incentivar políticas de innovación, para animar a las empresas a que trabajen junto con otras empresas, con universidades, o incluso en determinados casos con organizaciones sin ánimo de lucro”, añade Gillanders.

“España no está entre los países seleccionados para la encuesta, y si bien sería necesaria más información para obtener conclusiones específicas, en este ámbito probablemente no diferiría mucho de los resultados obtenidos en Francia o el Reino Unido, que están entre los más bajos”, afirma el experto.

 

 


El principal motor para crear empleo

El 90 por ciento de los ejecutivos encuestados para el barómetro de GE considera que la innovación es el principal motor para crear empleo y avanzar hacia una economía más competitiva. Coinciden también en la importancia que tiene para todos los sectores industriales.

“Los buenos resultados en innovación están muy directamente relacionados con elevados niveles de renta per cápita, y esta correlación es especialmente firme en países que no son ricos en recursos naturales”, destaca en una nota el economista jefe de GE, Marco Annuziata.

“Estudios académicos recientes en Estados Unidos sugieren que la innovación tecnológica, junto con la correspondiente acumulación de capital intangible, han aportado más de la mitad del crecimiento de la producción por hora de las últimas décadas”, escribe este economista.

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