El voluntariado corporativo permite al trabajador colaborar en causas sociales a través de su empresa. Es una práctica muy popular en el mundo anglosajón y que va extendiéndose en España, sobre todo en grandes empresas. El voluntariado repercute mucho en el clima de trabajo y la motivación y compromiso de las personas.

Teresa es abogada en un prestigioso bufete. Unas horas al mes, presta sus servicios de manera gratuita a una oenegé ayudándola en sus gestiones legales. Xavi es cocinero en una cadena de restauración y, de vez en cuando, enseña a discapacitados a defenderse con los fogones. Fran trabaja en una consultora y, junto a su equipo, lleva semanas recogiendo juguetes para niños enfermos. Teresa, Xavi y Fran van cada día a su empresa a trabajar. Y ahora, también a ser solidarios. Ejercen el denominado "voluntariado corporativo", una práctica que permite a los trabajadores colaborar en causas sociales o medioambientales a través de iniciativas organizadas por su propia compañía, junto a entidades sin ánimo de lucro.

El voluntariado corporativo, muy implantado en los países anglosajones, es aún incipiente en España y casi exclusivo de grandes empresas: casi el 70% de las compañías que lo desarrollan tiene más de 500 empleados, según el Informe 2010 del Observatorio de Voluntariado Corporativo.

Las modalidades son muy diversas. "Lo más habitual es que las empresas se inicien en esto organizando actividades puntuales, por ejemplo, un día del voluntariado, que suele celebrarse en fin de semana y donde participan también los familiares y amigos de los empleados", explica Diego Lejarazu, responsable de voluntariado corporativo en la fundación Hazlo Posible, que colabora con compañías como DKV, Accenture, BBVA, Banco Santander, Iberdrola o Grupo Vips. Durante este tipo de jornadas se organizan actividades que van desde la plantación de árboles o la recogida de escombros hasta olimpiadas con discapacitados o juegos infantiles con niños desfavorecidos. "Después las compañías suelen evolucionar hacia el voluntariado profesional, donde cada trabajador puede aportar sus propias habilidades profesionales", destaca Lejarazu. Un caso típico es el de bufetes, consultorías o entidades financieras que prestan asesoramiento gratuito a oenegés gracias a la colaboración de sus propios empleados.

Según Sandalio Gómez, profesor del Iese y miembro del Observatorio de Voluntariado Corporativo, estas prácticas tienen tres tipos de beneficiarios: "El más evidente son las personas a las que se ayuda con la acción social; pero también se beneficia la empresa, al mejorar la motivación de sus empleados, y los propios trabajadores, que tienen la oportunidad de hacer cosas diferentes a las de su vida cotidiana, y descubren nuevas habilidades y valores que después pueden aplicar en su trabajo habitual", subraya.

Este tipo de iniciativas, además, favorecen la implicación y la motivación de los trabajadores: de hecho, el 71% de los profesionales prefiere trabajar en empresas que estén comprometidas con su comunidad, según el estudio 2011 Volunteer Impact, de Deloitte. La participación en este tipo de proyectos siempre debe ser voluntaria pero, según Lejarazu, "la reacción de la plantilla ante estas propuestas suele ser muy positiva, siempre y cuando la empresa tenga cubiertos el resto de aspectos de gestión de personas". Es decir, tal y como advierte Silvia Vílchez, directora general de Personas de MRW, "si la empresa no cuida a sus propios empleados, no puede pedirles que cuiden a los de fuera". MRW es una de las pioneras de la responsabilidad social corporativa en España y lleva a cabo acciones sociales desde el 2003. Entre otras iniciativas, los empleados de la firma participan en campañas de recogida de alimentos o material ortopédico, y pueden destinar una parte de su nómina a proyectos sociales. "Estas iniciativas forman parte del salario emocional dan sentido al trabajo y hacen que el empleado sienta que está en su puesto no sólo para cobrar, sino también para poner su granito de arena", destaca Vílchez.

En Unilever España, más de la mitad de la plantilla participa en actividades de voluntariado corporativo. "Los empleados disponen de una jornada laboral que pueden dedicar a las actividades que les ofrece el programa, habitualmente realizadas en equipo, promoviendo así la interacción y el sentimiento de orgullo y pertenencia a una gran compañía", destaca Ana Palencia, directora de comunicación de la compañía. Junto a la oenegé BRAC, uno de sus objetivos en el 2011 ha sido recaudar 100.000 euros para ayudar a 250 mujeres que viven en la extrema pobreza en Bangladesh, e incluso algunos hijos de empleados se han sumado a la causa haciendo y vendiendo manualidades infantiles.

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