La mano derecha de Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, se ha reincorporado al trabajo apenas diez días después de dar a luz. De este modo, ha sacrificado el 90% de sus 16 semanas de baja por maternidad, y ha desatado críticas.

Sacrificio y rapidez. Así ha sintetizado Mariano Rajoy cómo serán sus primeros movimientos al asumir el reto de sacar a la economía española del ojo del huracán. Sacrificio, por las medidas impopulares y los recortes que desde Bruselas no dejan de recordar. Rapidez, por la necesidad de acometer estas medidas de calado con la mayor inmediatez posible para evitar el deterioro de la situación.

Pero el líder popular y presidente electo no es el único que tiene tan claras las prioridades. Su mano derecha, Soraya Sáenz de Santamaría, ha predicado con el ejemplo y se ha reincorporado a su puesto de trabajo cuando apenas se cumplían diez días desde que diera a luz a Iván, su primer hijo. No solo eso. Ella es la encargada de la ardua tarea de pilotar, junto al ministro de la presidencia, Ramón Jáuregui, el traspaso de poderes en el Ejecutivo español.

Sáenz de Santamaría sacrifica así el 90% de las 16 semanas que la ley contempla en concepto de baja por maternidad y, de esta forma, la experiencia única de disfrutar de su hijo a tiempo completo durante sus primeros meses de vida. La dirigente popular ha priorizado su carrera política y no ha dudado en retomar sus obligaciones laborales con una rapidez difícilmente superable.

La decisión, no obstante, ha desatado críticas en el seno de la sociedad. Hay quien, más allá de valorar el gesto profesional de la dirigente, lo considera una pésima referencia en la lucha por mejorar la conciliación de la vida laboral y la personal.



Los casos de Dati, Dahl y Chacón

Pero no es el primer caso de maternidad que traslada el debate a la actividad política de primer nivel. Pulverizando los registros de Sáenz de Santamaría, la ministra francesa de Justicia, Rachida Dati, se reincorporó al trabajo apenas cinco días después de dar a luz --por cesárea, por si fuera poco--, en una decisión que convulsionó la opinión pública del país.

Y en una escena que dio la vuelta al mundo, la eurodiputada danesa, Hanne Dahl, acudió a votar al Parlamento Europeo con su hija porque su marido no se podía quedar con la niña. De algún modo, la escena que protagonizó Dahl fue una protesta a favor de la conciliación en las altas esferas de la UE y en el mundo laboral en general.

Y, de otra manera, también sucedió con Carme Chacón, que dio a luz a su primer hijo el 17 de mayo del 2008 y fue sustituida al frente del Ministerio de Defensa por el entonces ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, hasta el 30 de junio. La ministra respetó las seis semanas obligatorias de descanso para la madre, pero antes del parto se la pudo ver en avanzado estado de gestación con las tropas españolas en Afganistán.

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