El coaching enseña a mejorar la convivencia en cualquier ámbito con técnicas que obligan a reflexionar y a actuar. No saber escuchar o no reconocer al otro son a menudo los puntos débiles que malogran relaciones, ya sean personales o profesionales.

Una buena parte de los atascos en las relaciones, en todo tipo de relaciones, se produce por dos grandes ausencias: la del hábito de escuchar y, sobre todo, la del reconocimiento del otro. Esa es una de las conclusiones a la que llegan expertos en coaching psicológico, una faceta de ese acompañamiento profesional que unos llaman crecimiento personal, otros sacarse partido, otros herramientas de resolución de conflictos...

El coaching ha extendido sus ramas durante los pasados tiempos de bonanza. Tanto que raro era el equipo directivo, por pequeño que fuera, que no recibía el beneficio de ese entrenamiento. Ahora la crisis lo ha convertido en un posible oficio cargado de oportunidad. Se ha desarrollado sobre todo en el interior de las empresas, a través de directivos que se han formado en ello, pero cada vez son más los que quieren ese saber que utiliza la conversación y la reflexión para sumarlo a su experiencia y convertirla en una nueva salida profesional en plena crisis económica y social.

Se dedican al coaching profesionales de los más diversos campos, desde la ingeniería al derecho pasando por la gestión empresarial, porque su principal difusión se ha dado a través de las empresas. Pero tiene mucho en común con el trabajo del psicólogo y desde los colegios profesionales reivindican que sea una especialidad del psicólogo, aunque no de forma exclusiva.

"Respondemos a una petición de auxilio, ya sea de una persona o de una empresa, pero en ningún caso tratamos una patología, ni damos soluciones", aclara Joan Quintana, experto en coaching relacional y uno de los principales ponentes en el primer congreso internacional de Coaching Psychology celebrado en Barcelona recientemente. Los clientes (no pacientes) van desde equipos de un hospital que viven de espaldas unos a otros y que tienen grandes dificultades para hacer algo juntos, hasta dos departamentos de una misma empresa cuyos jefes no se pueden tragar pero están obligados a entenderse, en algún momento al menos.

"Lo que proporcionamos es un método basado en la conversación que permite al cliente averiguar por sí mismo qué puede hacer y, a partir de ahí, establecer un plan para llevarlo a cabo" .

La conversación es el vehículo básico y, a diferencia del clásico consejo, hay siempre un plan de acción. Para el grupo de Quintana, que tiene su propio método, todas las relaciones (de pareja, entre médico y enfermo, entre cliente y proveedor) tienen un esquema común: se trata de pedir, ofrecer y acordar, acciones que discurren bajo dos condicionantes: escuchar y reconocer al otro. "Cuando la relación no va bien es porque falla uno de los elementos", sostiene Quintana. El coaching trata de que los clientes detecten qué falla en su caso y encontrar soluciones propias.

A los hombres, en general, se les da bien pedir. A las mujeres, ofrecer. "Aunque no siempre ofrecen algo, sino que a menudo se ponen a disposición de los otros, sin más", explica el coach. El análisis permite así a algunos hombres descubrir que nunca han sabido un determinado detalle de su mujer, porque ella no se lo había pedido; o a una ejecutiva que se encuentra bloqueada y con un rendimiento muy bajo, detectar que el problema es que siempre tiene la puerta abierta, siempre disponible para los otros.

"Las conversaciones siguen esa pauta, de preguntarse acerca de esos cinco factores y se logra así que el otro vaya ordenando sus pensamientos, entienda su situación y tome sus decisiones", resume Quintana. "Además, siempre se ha de tener un plan de acción". Un análisis de uno mismo, pero con deberes.

Poco a poco, "uno consigue verse con distancia, desde arriba, y descubrir su propio estilo, su modo de relacionarse con los demás", explica este coach.



¿Oficio de psicólogos?

Los colegios de psicólogos de Barcelona, Madrid y Valencia tienen muy a punto los requisitos para acreditar a sus profesionales como coach psychologist."En enero, probablemente", asegura Josep Vilajoana, decano del Col · legi Oficial de Psicòlegs de Catalunya. Quieren establecer el mínimo conocimiento que puede acreditar a uno de los suyos como coach para romper con un enorme intrusismo de cursillos de fin de semana y expertos en preparación de animales de compañía. "Es una profesión en desarrollo y con mucha práctica, pero nos falta cierta regulación y mucha más investigación para avanzar", apunta Vilajoana.

"Acabará siendo una profesión reglada. Sólo tiene diez años", asegura Ceferí Soler, profesor de Recursos Humanos de Esade y experto en formar coachs."Pero independientemente de la carrera de la que se venga, para ejercer se necesita una buena preparación previa".

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