Después de perder un trabajo, lo que no se debe hacer es ponerse a enviar currículums como un loco. Antes hay que conocerse a uno mismo y tener una buena estrategia para venderse en el mercado laboral. Esto es lo que aconsejan y ponen en práctica las empresas de outplacement, que ayudan a personas a recolocarse.

4.978.300 parados. Ésa es la realidad de miles de españoles que viven su día a día sin un trabajo y con dificultades de encontrar un puesto similar al que perdieron. Estar en paro es una vivencia individual, hasta el punto que algunos psicólogos asemejan la pérdida de empleo a la pérdida de un ser querido.

Para superar ese "duelo" y abrir los ojos hacia un futuro profesional, algunas de las empresas que llevan a cabo una reducción de plantilla contratan, como añadido a la indemnización marcada por la ley, los servicios de una empresa de outplacement, en inglés recolocación.

Desde esas empresas de acompañamiento y asesoramiento a las personas que se encuentran en búsqueda activa, forman a profesionales, a menudo altos cargos, a manejar y superar una situación a la que no están acostumbrados.

Carmen Sanmartín, anteriormente directora de Recursos Humanos en el sector financiero, fue la encargada de contratar este servicio cuando su empresa procedió a un ERE.

Actualmente experta en consultoría de transición de carreras, despeja a ELMUNDO.es las dudas que suelen surgir sobre el concepto de outplacement: "Piensan que lo que hacen es buscarles trabajo, y no es así: ellos entrenan a las personas a moverse exitosamente dentro del mercado laboral".



Acostumbrarse a una rutina

Fernando Notaro, de la empresa de outplacement DBM, que el año pasado obtuvo una media de recolocación de 4,2 meses frente a los 12 meses de media en España, lo explica. "Desde el colegio estamos acostumbrados a una rutina. El día que se pierde el trabajo se tiene un mundo de tiempo por delante. Acostumbramos a la gente a que tenga una rutina".

Las empresas que contratan para su personal este servicio son tanto nacionales como multinacionales, estas últimas mayoritarias, y son más comunes en los sectores bancario, farmacéutico, tecnológico y de consumo.

El motivo lo explica Lola Vallejo, responsable del área de transición de carreras profesionales de la empresa de outplacement Atesora: además de una cuestión de imagen, la empresa que recorta el personal ofrece este “plus” para minimizar el impacto causado y en agradecimiento al empleado.

Fernando Notaro añade que "además, los empleados que se quedan no lo hacen con un sabor tan amargo, saben que a los que se han ido se les ha echado un cable”.

"Vienen con un duelo muy fuerte", señala Fernando, "en esos casos, uno de los peores errores es empezar a enviar currículum como un loco, primero hay que respirar hondo, reflexionar y volver a conectar consigo mismo y con su autoestima”. “Buscar trabajo cuesta trabajo”, añade.

Lola Vallejo explica que se comienza trabajando con el estado de ánimo, se hace un balance profesional, un autoanálisis para saber cómo ha repercutido en él y en su familia, qué cargas tiene, cuánto tiempo puede dedicarle a la búsqueda o qué disponibilidad tiene para trabajar en el extranjero.

El coach trabaja con el candidato para vencer las creencias limitadoras, los miedos, el sentimiento de inferioridad de quien es muy mayor, de quien no tiene idiomas. Cada perfil es diferente, cada perfil tiene unos miedos.

"Lo pasas mal, piensas '¿todo esto he trabajado para nada?', y te abres en canal, depositas plena confianza", cuenta M.G, recordando los meses en los que estuvo en paro.

Con Lola, de Atesora, trabajó el mensaje que quería comunicar a su red de contactos, su impronta personal y su perfil laboral. "Ella me ayudó a sacar miles de funciones y responsabilidades que llevaba asumiendo todos estos años, que no habría sido capaz de ver yo sola". Ves el currículum impreso y te dices '¿todo esto he hecho yo?'".

Tras ese primer periodo de definición del perfil profesional, se adquieren compromisos de horas dedicadas a la búsqueda del proyecto, y se diseña un plan de márketing para saber "venderse dentro del mercado".

Se definen los caminos de búsqueda, en función del perfil del candidato: en el mercado abierto (aquellas ofertas de empleo publicadas), en el mercado oculto (aquel que se mueve por contactos), networking (moviendo a sus contactos en la búsqueda sin que se sientan comprometidos), intermediarios (consultores de la empresa que buscan y proponen al cliente ofertas de empleo) y candidatura espontánea (una empresa donde no hay necesariamente un puesto vacío pero que es objetivo del cliente).

El profesional y su consultor hacen un seguimiento semanal de los avances del candidato, de las entrevistas a las que acude, preparando o adecuando el currículum para cada una de ellas.



‘Te ayuda a no estar cohibida’

Además, dentro del servicio de outplacement, se realizan talleres de técnicas de búsqueda de empleo, en los que se orienta sobre cómo explotar la red de contactos, cómo contestar a un anuncio, cursos de grafología o pequeños tips.

M.G relata su experiencia: "En los talleres coincides con gente, no es que te alegres, pero te ayuda. Aprendes mucho de los demás, vas forjando relaciones y haciendo contactos también, que te pueden ayudar". De 12 siguen en contacto la mitad. Ella ha movido el currículum de uno de ellos. “Nunca pensé que yo fuera a ayudar a alguien”.

En definitiva, como explica M.G, “te ayuda a no estar cohibida, vi un anuncio de jefe de ventas. Antes, de haberlo visto, no lo hubiera echado. Lo mandé y dos meses después surgió”.

Para P. E, sin embargo, gran parte del servicio de su empresa de outplacement no suponía nada nuevo. Antes de estar en paro, ocupaba un puesto directivo en una gran multinacional en la que conceptos como la marca personal, la impronta personal y el perfil laboral eran muy conocidos.

Aún así afirma: "Es una inversión que haces en tí como persona. Me lo pagó la empresa pero si tuviera que pagarlo yo, lo pagaría, sin lugar a duda".



‘Hace un año tenía 50 contactos, ahora 451’

P.E como M.G son conscientes de que las empresas de outplacement "no tienen la varita mágica", pero valoran la confianza que ofrecen, sin la que no habrían podido llegar a su situación actual. A menudo, además, compaginan ese asesoramiento con otros cursos, másters, conferencias o fundaciones, para adquirir el mayor número de contactos y posibilidades de empleo.

"Hace un año tenía 50 contactos en Linkedin, ahora tengo 451. Puede haber 20 que no conozca. El resto me han costado cafés", bromea P.E.

Una de las coach de la empresa de outplacement Hecht Harrison resume la utilidad de este servicio de asesoramiento: “el cliente tiene muchos ojos que le abren puertas y le ayudan a definir lo que realmente puede aportar al mercado y dónde se puede mover”.

Y añade: "Les dices la realidad a la vez que les preparas. Eres un poco el Pepito Grillo".

Contratadas por las empresas que recortan personal, las empresas de outplacement mantienen el contacto con éstas para dar parte del seguimiento del antiguo empleado, y comunicarles en su caso el inicio de su nueva etapa profesional, siempre con los filtros que éste marque.

M.G recuerda cuando consiguió el empleo: "Sé que Atesora se lo comunicó, me llegaron mensajes de enhorabuena".

El cliente decide lo que quiere que trascienda, dónde se ha recolocado, si la persona despedida continúa en el sector. Carmen, ahora coach en Hecht Harrison concluye: "Normalmente la gente quiere, te dicen 'diles que lo he conseguido'".

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