El déficit demográfico español ya tiene cifras. Este año, la población descenderá un 0,07%, lo que supone la primera tasa negativa en 30 años, según las previsiones del Instituto Nacional de Estadística. En los próximos diez años el descenso será del 1,2%. Los motivos: menos inmigrantes, menos nacimientos y más defunciones por el envejecimiento poblacional.

De acuerdo con los datos de la 'Proyección de la Población de España a Corto Plazo 2011–2021', España perderá medio millón de habitantes en los próximos 10 años (hasta 45,6 millones en 2021), desde los 46,1 millones de personas que se registraron a principios de 2011. Es la primera caída desde 1900. Entre 2010 y 2011, el descenso es de 34.193 personas, lo que supone el primer retroceso desde 1980, cuando el organismo comenzó a realizar esta serie.

Estas previsiones contrastan bruscamente con el con el comportamiento de la última década, cuando la población ha crecido en más de 6 millones de persona fruto del 'boom' migratorio que atrajo la bonanza económica y que impulsó la economía.

Pero ahora las tornas han cambiado y el elevado nivel de paro y la recesión han quitado atractivo a España como destino laboral.

Así, este año entrarán en torno a 450.000 inmigrantes (frente a los 465.169 de 2010). Por el contrario, 580.850 emigrantes abandonarán España. Con ello, el saldo migratorio con el extranjero en 2011 será negativo (de 130.850 personas). Este déficit se mantendrá la próxima década, aunque con un nivel más bajo del actual (hasta las 62.618 personas en 2020).

Además, la natalidad sigue menguando, una tendencia que se inició en 2009. "Entre 2011 y 2020 nacerían en torno a 4,4 millones de niños, cifra que sería un 4,7% inferior a la de la década pasada. En 2020 se registrarían 396.417 nacimientos, un 18,1% menos que en 2010", explica el INE, que asegura que a partir de 2019 el número de defunciones superaría al de nacimientos.

Y esto sucederá a pesar del ligero incremento de la fecundidad (hijos por mujer), que pasará desde 1,38 en 2010 a 1,5 en 2020. El motivo: hay menos mujeres en edad fértil por la crisis de natalidad en la década de los 80 y principios de los 90.

Menos y, también, más viejos
Y aunque seamos cada vez menos y las mejoras médicas sean evidentes, habrá más defunciones en la próxima década por el envejecimiento poblacional. "En el periodo 2011-2020 se llegarían a registrar casi 4,1 millones de defunciones, un 7,8% más que a las observadas entre 2001 y 2010. En el año 2020 se producirían 415.386 fallecimientos, 9,7% más que en 2010", asegura el informe.

Problemas de efectivos para trabajar
Las perspectivas sobre el mercado laboral no son muy halagüeñas. Además de la llegada de menos inmigrantes, determinados grupos de población en disposición de trabajar (por edad) van a disminuir considerablemente. Algo que puede comprometer aún más el sistema público de pensiones (que se sostiene con las cotizaciones de los empleados). El impacto sobre la tasa de dependencia (pesonas inactivas respecto a las que están en disposición de trabajar) será muy fuerte: desde el 49,4 actual al 57,3% en 2021.

Es muy llamativa la intensa caída de la población entre 20 y 44 años, "edades en las que están entrando aquellas generaciones de españoles nacidos en las crisis de natalidad iniciada a mediados de los años 80 y en las que, a su vez, incide más la reciente caída de la migración exterior neta". En conjunto, sufriría una reducción de 3,7 millones de efectivos (un 21,3%) entre 2011 y 2021, si se mantienen las tendencias demográficas actuales.

La crisis demográfica requiere reformas
Según el informe 'La población española: perspectivas y problemas', de Miguel Requena y David Reher', que ha hecho público hoy la Fundación de Cajas de Ahorros, estas tendencias demográficas requerirán ciertos cambios. "Los esfuerzos habrán de concentrarse de manera señalada en la organización del sistema de bienestar, que se verá sometido a tensiones crecientes a medida que vayan aumentando sus potenciales beneficiarios y disminuyendo de forma relativa, si es que no absoluta, los activos en situación de contribuir a sostener a los primeros", asegura.

El sistema público de pensiones y el sanitario, desde su punto de vista, serán los principales focos de tensión. "Si se desea mantener el nivel de vida del que ahora disfrutamos en el nuevo escenario demográfico no habrá más remedio que redefinir los mecanismos de intercambio intergeneracional de recursos", asegura el documento.

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