Los colegios y universidades de Francia impulsan el uso de Twitter en las aulas. Si hasta ahora muchos perdían el tiempo de estudio en las redes sociales, ahora las aprovechan para aprender.

"¿Cómo se conjuga el verbo appeler?". La lección de gramática en esta ocasión no se desarrolla sobre el tapiz negro de la pizarra. La respuesta, como en un concurso de televisión, tiene que ser rápida y concisa. En concreto, en 140 caracteres.

Si el alumno no sabe la solución, esta vez no tendrá que sufrir la reprimenda del profesor ni la burla de sus compañeros. Al menos no de manera presencial porque esta clase de lengua no tiene lugar en un aula, sino en el universo virtual de Twitter.

Este foro tiene cada vez más followers dentro de las ya populares twittclasses. Los centros de enseñanza franceses han decidido incorporar esta red social a sus técnicas didácticas para transmitir el conocimiento. La filosofía de estas escuelas es clara: enseñar a los alumnos a utilizar el foro como herramienta de comunicación. «No damos una clase con Twitter sin saber nada sobre este foro igual que no les decimos a los alumnos que lean un libro que nosotros no hemos reído antes », escribe Laurence Juin, una profesora con dos años de experiencia en estas .

Nacimiento de la ‘twittclasse’
La primera tuvo lugar hace dos años en un instituto profesional de La Rochelle, y hoy ya son medio centenar las escuelas francesas que se han sumado a esta nueva forma de enseñanza interactiva. La red ha traspasado las fronteras francesas y otros países Bélgica, Corea del Sur, India y Canadá se han unido a la iniciativa. Todos comparten la original experiencia a través del portal twittclasses.posterus.com.

Buenos días desde la escuela de Mika. Presentación de Mika a los padres de la clase». El twit llega desde el colegio H. Auzon, en la ciudad de Lourdes. En otro punto del país los niños de la clase de primaria de Duilhac Sous Peyrepertuse, en este municipio, se acaban de estrenar con el programa. «Los alumnos descubrirán este útil cuando el técnico active el servidor de la escuela», informa el mensaje lanzado por el tutor.

En las aulas, Twitter permite a los menores escribir o mejorar el vocabulario de una forma más divertida. Para realizar textos cortos (no más de 140 caracteres) o comentar salidas o excursiones, cada vez más docentes usan esta red. «No es la pedagogía que se adapta a Twitter, sino nosotros los que adaptamos Twitter y lo convertimos un útil pedagógico», explica Juin.

Otra de las utilidades consiste en proponer un problema matemático a resolver o un texto literario para que los alumnos lo lean. Una vez hechos los deberes, los jóvenes volcarán sus respuestas en la Red para luego visionar todos los comentarios en clase a través de un proyector.

Compartir la solución
Un problema, varias soluciones. Los alumnos están sorprendidos en el momento de la puesta en común», dice el twitt del colegio Saint Esprit, de París. Y es que estas ciberclases permiten además el intercambio de información entre los alumnos de los distintos centros que han incorporado el foro social en sus aulas.

Pero no sólo los menores se han unido a Twitter. Ya hay seis en universidades francófonas que trabajan colectivamente vía esta red social. En Lille, varios alumnos del máster de Sistemas de Información Digital desarrollan su atípica exposición mientras, al otro lado del universo virtual, el resto de compañeros les escucha. Pero, ¿cómo exponer tu tema en 140 caracteres? Se trata, sin duda, de un ejercicio de síntesis. «Los alumnos aprenden a resumir, a ir a lo importante del texto y a organizar su discurso», narra su experiencia Eric Delcroix, un profesor encargado de impartir la clase. Twitter también permite tomar notas e intercambiar comentarios durante y tras la exposición. «Hay más oportunidades de que las personas emitan su opinión o aporten su parecer a las informaciones volcadas en la red», explica.

El foro es muy útil para que los estudiantes que trabajan y los ausentes sigan los cursos a distancia. Esta red no sólo hace el debate más dinámico y divertido, sino que además alarga su vida más allá de las aulas. Las discusiones no mueren cuando suena la alarma del descanso sino que se prolongan hasta el último post. Además, la iniciativa esconde un objetivo: el de reconducir la utilización que los jóvenes hacen de las redes sociales hacia fines más lectivos y menos lúdicos. Si hasta ahora muchos empleaban el tiempo de estudio posteando mensajes a través de las redes sociales, ahora lo seguirán haciendo pero el objeto del mensaje, al menos, les servirá para aprender.

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