Entrevista de La Vanguardia a Eugènia Bieto, directora general de Esade. Asegura que la economía no es un mundo frío y la intuición cuenta al tomar decisiones: "Hay que cuidar más que nunca los recursos humanos. La crisis genera una inseguridad que hace que la gente pueda perder energía, motivación, y el directivo debe saber abordarlo."

Eugènia Bieto (Barcelona, 1950) dice que ahora ya se permite alguna "locura". Horas y horas de trabajo acompañan el brillante currículum de la única mujer en Europa directora de una de las 25 mejores escuelas de negocios del mundo. Este mes cumple un año al frente de Esade, y habla con sinceridad del mundo de la empresa y de su experiencia como mujer. Receta más emoción e intuición mientras explica los malabarismos que ha hecho para criar ella sola a su hijo. Logrado, cualquier fin de semana es bueno para escaparse a la ópera a París.

¿Cómo se vive la crisis en Esade?

Los directivos nos preguntan: ¿qué tenemos que hacer?, ¿cómo hemos de gestionar las empresas en esta crisis? Este es el gran interrogante que crece y la sociedad demanda una respuesta. ¿Cómo deben ser los líderes de futuro? ¿Cómo hemos de formarlos?

¿El modelo ya no sirve?

Los directivos deben saber que el mundo no es algo cerrado, que lo que pasa al otro lado afecta aquí y la formación en geopolítica va a ser básica.También es necesario que asuman rasgos de los emprendedores, que saben buscar dónde están las oportunidades. Y son esenciales los temas de ética empresarial y responsabilidad social. Hay que cuidar más que nunca los recursos humanos. La crisis genera una inseguridad que hace que la gente pueda perder energía, motivación, y el directivo debe saber abordarlo.

Parece que ahora todo el mundo redescubre los valores.

Hablamos de tener en cuenta cuestiones como la diversidad (género, raza, cultura), plantear a fondo los temas de conciliación, medioambientales. Con los clientes también hay que ser responsable: no se puede engañarlos. No se trata sólo de asignaturas sino de plantear cómo se introducen estos conceptos en los estudios. Así lo estamos haciendo.

Al margen de las teorías, lo que usted recomienda a las mujeres para hacer carrera como directivas es "sé tu misma".

Cuando yo estudié en Esade era la única chica de mi promoción y al acceder al mundo de la empresa las mujeres intentamos imitar el modelo masculino. Olvidamos las cosas que nos dictaba el corazón, el sentido común, la intuición, porque creíamos que debíamos actuar en función de un determinado modelo. "Sé tu misma" quiere decir que no nos debemos esconder, ni de nuestras intuiciones ni de la toma de decisiones basadas algo más en las emociones. No tenemos que vender lo que no somos, ni avergonzarnos de lo que pensamos.

¿Lo ha puesto en práctica?

He estado ante situaciones que las hubiese enfocado de otra manera, siguiendo más la intuición, pero al principio me dejaba llevar por los grandes análisis establecidos, y después he visto que me había equivocado. Se ha demostrado que la racionalidad económica tiene sus limitaciones. No es un mundo frío, por lo que hay que hacer jugar las emociones. Uno ha de ser capaz de ponerse en el lugar de la persona con la que está trabajando en ese momento, y entender sus enfoques... y esto hay que trabajarlo con el corazón.

Debe de ser más fácil teorizarlo que llevarlo a la práctica.

Es importante crear un clima de colaboración, de bienestar. Pasamos muchas horas en el trabajo, más que en casa. Si eres capaz de crear un ambiente en el que las emociones estén presentes, sin caer en el buenismo, las cosas van mejor.

Hablaba de la necesidad de apostar por la conciliación, ¿cuál ha sido su experiencia?

Siempre he trabajado muchas horas y este ha sido, así, un tema complicado. Soy madre monoparental desde que mi hijo tenía siete años, por lo que lo he criado sola y viajando mucho. Me tuve que espabilar a base de canguros y sufriendo mucho, con la contradicción de estar en el trabajo y pensar en casa y viceversa. ¿Cómo lo he hecho? Hasta que llevé a mi hijo a la universidad he dedicado mi vida sólo a dos cosas: a él y al trabajo. Todo mi ocio era con mi hijo. Le enseñé a ser autónomo, a saber, por ejemplo, calentarse la comida en el microondas porque yo no estaba, pero sin forzarlo más de la cuenta. He hablado mucho con él y es bueno porque así los niños saben que no todo es jajajá. He podido ser madre monoparental gracias al microondas y el móvil. Pero sufriendo, claro.

¿No tuvo tentación de tirar la toalla profesional?

El mensaje que quiero transmitir es que las mujeres no podemos abandonar, la tentación a veces es decir "me quedo en casa, renuncio a esta carrera profesional". Es comprensible, pero abandonar una carrera profesional porque una no puede con el estrés es una lástima. Hemos luchado mucho por nuestra carrera.

¿Cambiaría algo?

Intentaría estresarme menos, porque he sufrido. Si me preguntan qué es lo mejor que me ha pasado en la vida, sin duda digo que tener un hijo, muy por encima de todo lo demás. Pero he sufrido cada vez que tenía que ir a un sitio, a otro, y el niño con 12 años, 13 años...


La realidad de la pirámide

El mundo de la economía, de las grandes empresas, no se caracteriza, precisamente por la presencia femenina, su caso, realmente, es una excepción.
Queda mucho camino por recorrer y sólo hay que mirar los consejos de administración de las empresas del Ibex. En Esade, en el programa de grado, más del 50% del alumnado son mujeres. Cuando pasamos al máster, que ya es para personas que han hecho este primer ciclo educativo y han tenido tres años de experiencia, la presencia femenina ya es sólo del 30%. Y en el nivel de formación de directivos, la participación se queda en el 10%. El problema es que hace diez años este porcentaje era prácticamente el mismo.

Se vuelve así al eterno e irresuelto debate de la conciliación.
La conciliación no ha de ser un tema femenino. Pasa porque tanto el hombre como la mujer tengan tiempo para que se puedan desarrollar no sólo como profesionales sino también como personas. El debate sobre el tiempo se ha de abordar. No creo que sea bueno ser una persona unidimensional, por lo que no ha de ser sólo la mujer la que luche por unos horarios mejores. Se ha de tener tiempo también para leer, ir al cine, ver a los amigos..., más horas no quiere decir mayor productividad. Es importante que las personas dentro de la empresa tengan un equilibrio personal, por su bien y por el de todos.

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