La subida salarial prevista por las empresas españolas el próximo año será del 2,4%, según el estudio anual sobre retribuciones de Mercer. Con ello, se mantiene la moderación salarial iniciada hace tres años con el comienzo de la crisis.

Los sueldos subirán en 2012 un 2,4%, un incremento ligeramente más bajo al registrado en el presente ejercicio, que fue del 2,5%. Si a esto se añade que la inflación, según la previsión de los expertos, cerrará este año en un 3%, hay un claro cambio de tendencia en la remuneración de los empleados en España, que se sitúa por debajo del coste de la vida.

"Las subidas salariales, al contrario de lo que sucede en otros países, están siendo moderadas, con incrementos por debajo de la inflación, eso es un buen síntoma de cara a recuperar competitividad", sostiene Rafael Barrilero, socio de la consultora Mercer, autora del Estudio General de Compensación Total 2011, en el que han participado 283 compañías. Los sectores farmacéutico (3,1%) y gran consumo (2,8%) son los que más incrementarán los salarios, mientras que seguros (2,1%) es el que más se contendrá.

Empresas de países, como Alemania (0,2%), Francia (0,2%), Holanda (0,5%), Irlanda (0,7), Italia (0,6%), Reino Unido (1,6%), Suecia, (0,1%) y Suiza (1,8%), compensaron a sus empleados por encima del coste de la vida. Otra conclusión que se extrae, en opinión de este experto, es el foco que están poniendo las empresas españolas en el futuro. "Hay una voluntad de consenso por parte de las fuerzas sociales para ser más competitivos". El 11% de las empresas consultadas dijo haber congelado este año el salario de sus trabajadores. Ya en 2010, las compañías españolas se apretaron el cinturón y acordaron, de acuerdo con los datos de Mercer, una subida de los salarios de un 1,3% por debajo de la inflación. "Es una buena tarjeta de visita para este país que viene a contrarrestar los excesos de los años 2008 y 2009, cuando fuimos el país con las subidas salariales más altas de Europa", concluye Barrilero.

 


Ahora no le puedo pagar...

"Ahora no le puedo pagar, pero sí dentro de tres años, cuando la situación mejore". La frase se puede atribuir a cualquier director de recursos humanos o directivo que quiera retener a sus profesionales pero no puede remunerarles como desearía. En el último año ha habido un ligero incremento en los beneficiarios de la retribución variable a corto plazo y de los incentivos a largo plazo. Este último fue implantado por el 35% de las empresas en 2010 y este año lo ha aplicado el 43% de las organizaciones, volviendo casi al mismo porcentaje (42%) que en 2009. Este vaivén se debe, según el socio de Mercer, Rafael Barrilero, "a la salida de un alto número de directivos de las posiciones altas, que son quienes disfrutan de estos elementos de compensación". El 26% de las empresas tiene un plan de retribución flexible, mientras que en 2006 solo el 12% tenía implantado una política retributiva de este tipo. "Es una fórmula para que el empleado no pierda capacidad adquisitiva aprovechando los beneficios fiscales, sin coste alguno para la empresa". Los beneficios más demandados son el seguro de vida, médico y los vales de comida.

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