La Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Laborales lleva años pidiendo que nuestros relojes se ajusten a los del resto de Europa, aunque con escaso éxito. Desde esta plataforma defienden la implantación de la jornada intensiva durante todo el año porque esta fórmula reduce el estrés en el empleado, aumenta su motivación y productividad, se optimizan las horas de trabajo, y mejora su descanso, algo que incide en su rendimiento diario.

Lamentan, además, que con las jornadas laborales actuales es imposible atender bien a los niños, a los mayores, seguir formándose o tener una vida activa como ciudadanos. Mantienen que, muchos de los conflictos que se generan en los hogares, tienen su raíz en la falta de tiempo para conciliar. Las mujeres suelen llevarse la peor parte porque se han incorporado a unas empresas que mantienen los horarios diseñados en esos tiempos remotos en que ellas eran sólo amas de casa. Las féminas continúan asumiendo la mayoría de las tares del hogar y del cuidado de los niños a la par que se ganan el sustento; encajar ambas actividades se convierte, en muchos de los casos, en una pesadilla.

La solución, según los expertos, pasaría por flexibilizar los horarios, no se trabaja mejor por estar más en el puesto de trabajo, hay que acabar con el “presentismo” y permitir el teletrabajo en la medida de lo posible. Los defensores de estos cambios aseguran que, con una buena planificación de la agenda profesional se conseguiría una mayor productividad.

Los españoles son los trabajadores que permanecen más tiempo en su lugar de trabajo, sin embargo son los menos productivos. Los currantes patrios trabajamos una media de 40,4 horas a la semana en 2010, algo menos que los trabajadores alemanes (40,6 horas) pero igual que la media de la Unión Europea y más que franceses (39,4 horas) o italianos (39 horas), según un informe de Eurostat, la Oficina Europea de Estadística. Sin embargo, nos situamos en los vagones de cola si medimos nuestro rendimiento. Se apuntan, como causas de esta mala evaluación, la mala planificación de los horarios y el excesivo tiempo empleado para la comida.

Los ciudadanos protestan y reclaman su derecho a disponer de un tiempo para su familia y ocio. Un grupo de familias con hijos pequeños se reunieron el 24 de agosto con Alfredo Pérez Rubalcaba, candidato socialista a la Presidencia del Gobierno, para demandar que incluyera estas demandas en su programa electoral. Rubalcaba calificó la propuesta de “complicada”, quizá sea porque él mismo tiende a alargar sus jornadas en el Congreso indefinidamente, al menos esa fama le persigue entre sus compañeros de escaño.

Racionalizar los horarios se ha convertido en una demanda social pero, ¿quién se atreve a poner el cascabel al gato?. ¿Aceptarán las empresas que sus empleados vean el atardecer jugando en el parque con sus hijos?

 

Acceso a Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Laborales: http://www.horariosenespana.es

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