CCOO calcula que un 30% de los contratos temporales son fraudulentos. Empresas públicas y privadas los utilizan para cubrir puestos estructurales. En muchos casos, los empleados son despedidos y contratados de nuevo, burlando así el límite de los contratos temporales que ahora suprime el Gobierno.

Contratos temporales que se encadenan sin límite, empresas que envían a sus trabajadores seis meses al paro o los 'invitan' a pedir la baja voluntaria para después reintegrarlos en el mismo puesto, contratos por obra o por picos de actividad que no son tal, cesión ilegal de trabajadores, falsos autónomos... Son prácticas habituales en el mercado laboral español, que salpican a empresas privadas, públicas, ONG y hasta sindicatos.

El Gobierno aprobará este viernes la suspensión del límite que impide encadenar contratos temporales durante dos años en un periodo de 30 meses, medida con la que se pretende reducir el desempleo juvenil.

Este límite, recogido en el artículo 15.5 del Estatuto de los Trabajadores, fue aprobado en 2006 para evitar que puestos de carácter estructural se cubrieran de forma eventual y rotatoria. Es decir, evitar que un trabajo exista de forma permanente, pero no sea desempeñado por la misma persona, o no lo haga de forma continuada, si no contratada por ejemplo de seis en seis meses.

No obstante, esta medida supone un giro de 180 grados respecto a las intenciones de la reforma laboral del Gobierno aprobada hace casi un año, en septiembre de 2010. El Ejecutivo pretendió desincentivar la contratación temporal elevando la indemnización a cobrar por los despidos de ocho a 15 días por año trabajado a partir de 2015.

El coste seguirá siendo inferior a los 45 días de indemnización de los contratos indefinidos ordinarios, y los 33 de los de fomento para la contratación indefinida, extendidos para toda la población en la pasada reforma laboral.

Aunque el espíritu de la nueva norma es el fomento de la contratación indefinida, son numerosas las ocasiones en las que provoca el efecto perverso: el trabajador no sólo no es convertido en fijo, sino que es enviado al paro, bien para ser sustituido por otro, bien para ser contratado nuevamente una vez transcurrido el tiempo que obliga a hacerlo indefinido, perdiendo la antigüedad.

También puede verse obligado a firmar un contrato con otra empresa o ETT, o en el que figuren otras funciones o diferente categoría, pero realizando el mismo trabajo.

 

Fraude en un tercio de los temporales

Estos fraudes de ley la mayoría de las veces no son denunciados, según los sindicatos. ¿Ayudará la supresión del límite a dar más seguridad laboral a los trabajadores eventuales, evitando que las empresas recurran a falsos despidos o contratos irregulares?

Según datos del Ministerio de Trabajo, en lo que va de 2011 se ha firmado un 0,93% más contratos que el año anterior, pero menos de carácter indefinido. Así, de los 8.300.105 contratos firmados hasta julio, sólo 692.467 fueron indefinidos (-3,76% respecto a 2010), y 7.607.638 temporales (un 1,38% más que en 2010).

De esos contratos temporales, hasta un 30% es fraudulento, según datos de CCOO, basados en las inspecciones realizadas en empresas de más de 20 empleados. Puestos de trabajo que existen siempre, actividades que son connaturales al desarrollo de la compañía, pero que las empresas cubren de forma temporal.
Contrato ¿por obra?

Una de las modalidades más utilizadas es la de contrato por obra o servicio. "Tiene por objeto la realización de obras o servicios con autonomía y sustantividad propias dentro de la actividad de la empresa y cuya ejecución, aunque limitada en el tiempo, es en principio de duración incierta", según recoge el Ministerio de Trabajo. "Las posiblidades de fraude son infinitas", explica Mari Cruz Elvira, secretaria general de empleo de CCOO. "En la mayoría de los casos, no figura la obra o servicio, o es muy general".

Es el caso de Nadia, quien trabaja como educadora en un museo madrileño. Tras dos contratos de un año por "picos de productividad", se fue a la calle. Un mes después, y con la consiguiente pérdida de antigüedad, volvió a ser contratada, esta vez por tres años y por obra y servicio.
Acumulación de tareas permanente

Otra de las modalidades 'estrella' es el contrato por circunstancias de la producción, que "se concierta para atender exigencias circunstanciales del mercado, acumulación de tareas o exceso de pedidos, aun tratándose de la actividad normal de la empresa". Es lo que figura en los contratos que Carlos lleva seis años firmando para trabajar en unas instalaciones deportivas asturianas. Firma, trabaja un año, y se va seis meses al paro. Durante ese tiempo, cubre el puesto otro compañero. El 30% de la plantilla está en las mismas circunstancias.

También Rocío firmó un contrato de un año como auxiliar administrativo para "despachar documentos" en un sindicato andaluz, cuando en realidad realizaba labores de comunicación. Un mes antes de que el contrato expirara, fue 'invitada' a darse de baja voluntariamente y apuntarse en el paro, para después ser contratada nuevamente, perdiendo la antigüedad. Cuando iba a cumplir tres años en la empresa, fue despedida y el puesto ocupado por otra persona. Acudió a los tribunales, que le reconocieron el despido improcedente, pero sólo en el caso del último contrato.
Interinos... ¿para siempre?

Creados para "sustituir a trabajadores con derecho a reserva del puesto de trabajo" "o para cubrir temporalmente un puesto de trabajo durante el proceso de selección o promoción para su cobertura definitiva", los contratos por interinidad también suponen un porcentaje importante de los eventuales. El problema viene cuando ese "proceso de selección" al que aluden (una oposición la mayor parte de las veces), no se convoca en años. O no se convocan suficientes plazas.

Como le sucede a Juan. Médico especialista, lleva 14 años trabajando para la administración pública con contratos anuales renovables, y 12 esperando que se convoquen oposiciones. "Trabajo mañanas, tardes, noches, fines de semana y festivos. Pero no cobro nocturnidad, ni festivos". Cada diciembre, renueva contrato, "pero si tienes la mala suerte de sufrir una baja ese mes, no te contratan".
Contratos de relevo

No se libran del fraude los contratos de relevo por anticipación de la edad de jubilación. Se da en casos en que empleados de una empresa se acogen a una jubilación anticipada reduciéndose parcialmente la jornada. La persona es contratada por un tiempo parcial "igual a la reducción de jornada acordada por el sustituido".

Sin embargo, sucede a menudo que el prejubilado deja de prestar sus servicios (aunque sigue cotizando a la Seguridad Social), y el sustituto realiza la jornada completa, a pesar de ser parcial su contrato. Además, si es contratado al jubilarse la persona a la que reemplaza, no computará la antigüedad.
Cesión de trabajadores

La cesión de trabajadores es una figura empleda con frecuencia en la Administración pública y en grandes empresas. Se trata de una forma de subcontratación, en virtud de la cual un porcentaje de empleados realiza una labor en un organismo público o compañía, pero perciben el salario y se rigen por el convenio colectivo de otra empresa.

Esta figura es legal cuando el trabajador realiza labores impropias de la empresa matriz, por ejemplo, un servicio de comedor en una empresa de telefonía. Se incurre en la ilegalidad cuando se utiliza como forma de abaratamiento de la mano de obra, es decir, se subcontrata a esas personas de forma temporal para trabajos propios de la empresa matriz. Se dan casos de trabajadores que llevan 25 años prestando sus servicios en la administración público como personal laboral, con contratos por obra.

Investigadores y precarios

El caso de los investigadores es harto conocido. Abocados a ser eternos becarios o a marchar al extranjero, llevan tiempo organizándose para eliminar "toda clase de becas que encubren puestos laborales". En 2000, eran los científicos del INTA quienes se levantaban 'en armas' para denunciar su situación.

El último intento del Gobierno por reducir la temporalidad ha dado pocos frutos. Hace un año, el Ejecutivo aprobó la reforma del contrato de fomento de la contratación indefinida, ampliándolo a toda la población activa (antes sólo era aplicable a colectivos especialmente protegidos). Pero no sólo ha aumentado la estabilidad del empleo (los indefinidos han caído un 3,39% hasta julio), sino que se utiliza menos que antes de la reforma (en torno al -22%) y que el indefinido ordinario.

Ahora el Ejecutivo da un paso en sentido contrario. Un guiño a la temporalidad que no contenta ni a sindicatos ni a empresarios. Los primeros temen que aumente el fraude de ley y profundice la precarización laboral. Los segundos piden más flexibilidad e insisten en la necesidad de reformar el contrato a tiempo parcial.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.