A muchos directivos les cuesta desenchufarse del trabajo en época de vacaciones. Los iPad, iPhone, BlackBerry y portátiles les mantienen en contacto con la oficina. Sin embargo, un periodo de asueto es necesario para retomar el trabajo con fuerzas renovadas.

El arte del descanso forma parte del arte de trabajar". Esta cita que popularizó el escritor estadounidense John Steinbeck a veces es difícil de cumplir. Los profesionales de hoy disponen de multitud de herramientas que facilitan su trabajo pero que, en época de vacaciones, pueden convertirse en un yugo que les ata a la oficina.

Más de la mitad de los españoles piensa en sus obligaciones laborales durante su descanso veraniego. Y es que resulta complicado sacudirse las responsabilidades de encima cuando se cuenta con instrumentos –iPad, iPhone, portátiles, BlackBerry– que acercan el despacho a la playa.

Por eso mismo, un buen profesional "no debe irse de vacaciones con el sentimiento de dejar temas en suspenso", aconseja Claude Viala, consejero delegado de BPI Group en España. Según el CEO, "se deben aprovechar los últimos días de trabajo para resolver temas en curso u organizar la manera con la que se gestionarán las tareas durante su ausencia". Para poder desconectar es necesario estar sereno y no tener mala conciencia por haber dejado algún asunto sin resolver.



Los deberes hechos

Antes de colocar el cartel de cerrado por descanso hay que dejar los deberes hechos. Pilar Jericó, socia directora de Be-Up, señala que "si un directivo es molestado durante sus vacaciones para que tome alguna decisión relativa al trabajo es porque no ha desarrollado bien a su equipo y, por tanto, ha fallado como responsable". Una opinión que Jan Carlzon, empresario de éxito en la década de 1990, menciona en su libro Momento de la verdad, de la editorial Diaz de Santos, en el que concluye que "si somos tan imprescindibles en nuestro negocio, incluso en vacaciones, algo hemos hecho mal".

Las gestiones previas a la partida suelen provocar bastante estrés. No es para menos. Cada vez con mayor frecuencia la vida laboral y la profesional se confunden. Muchos profesionales viven pendientes de sus correos, mensajes y temas laborales inacabados. José Manuel Casado, presidente de 2C Consulting, cree que la clave en esta nueva era reside en la autocrítica. "Los profesionales deberían comenzar a conocerse para ser capaces de autogestionarse, pues la mayor complejidad de los trabajos y los avances tecnológicos nos llevan a una sobreactividad caracterizada por el uso de ordenadores, iPhone, iPad, BlackBerry y correo electrónico las 24 horas del día los siete días de la semana".

Esta invasión del trabajo en la vida privada de los directivos debe ser regulada por ellos mismos. Casado considera que "cada uno es responsable de poner los límites". Desconectar, según todos los expertos consultados, facilita una higiene mental que todo profesional necesita para evitar perder creatividad y capacidad para prestar atención.

No saber desconectar también es un error. Jericó asegura que "para ser más innovadores se requiere un poco de espacio, alejarse durante un tiempo de los temas laborales. Las vacaciones son un mecanismo extraordinario para tomar distancia, para estar más en contacto con otros asuntos distintos al trabajo que, en última instancia, nos ayudan a ser más eficaces a la vuelta".

Juan Carlos Cubeiro, presidente de Eurotalent, subraya la necesidad que tienen los profesionales de "diferenciar proceso (continuo, sin fin) de proyecto (con principio y final). Una temporada (de septiembre a julio, por ejemplo) debe tratarse como proyecto y hemos de 'ritualizar' su finalización. Si los proyectos son infinitos, los rendimientos son decrecientes". Cubeiro asevera que "sin reflexión o temporada de descanso no puede haber nuevos propósitos ni actividades por parte de ningún profesional para la nueva temporada. Como mínimo se necesitan dos semanas de desconexión".

Además de preparar el terreno laboral para que todo funcione durante su ausencia, un buen directivo debe organizar la vuelta. Viala aconseja que, antes de hacer las maletas y poner rumbo a destinos más tranquilos, todo profesional debe "saber qué asuntos tendrá que tratar con prioridad cuando regrese".


En línea

Sin embargo, no todos pueden cerrar su correo electrónico durante sus vacaciones. Hay quien le resulta indispensable disponer de un cordón umbilical que le mantenga en contacto con la oficina.

Como el descanso es fundamental para recargar pilas, los adictos al trabajo deben aprender a diversificar sus encuentros virtuales con el despacho. El consejero delegado de BPI Group en España aconseja "definir los temas en los que deba estar bien informado el directivo, es decir, asuntos urgentes en los que tenga que intervenir obligatoriamente. Éstos deben estar definidos antes de su marcha. También hay que organizar los momentos en los que se informará sobre los asuntos de trabajo, para lo que tendrá que fijar unos horarios que le permitan hacer un balance laboral exhaustivo, por ejemplo, una vez al día, y le permita dedicar el resto del tiempo al ocio. Es bueno apagar el móvil profesional y conectar el contestador, que constituye un filtro eficaz para seleccionar los temas más urgentes".

Tras meses involucrado en proyectos e inmerso en el trabajo es difícil desconectar. "Los primeros días cuesta", comenta Pilar Jericó, "pero, después de un tiempo y de haber disfrutado de verdad de un descanso, lo que cuesta es regresar. Siempre es más sano para nuestra mente haber sabido descansar".

José Manuel Casado concluye que "en ocasiones, en un mundo de alta velocidad, en el que elogiamos a quienes van con prisa, los artilugios que facilitan una mayor flexibilidad laboral también nos pueden volver prisioneros del trabajo". No siempre lo urgente es lo importante.

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