Entrevista de "La Contra" de La Vanguardia a Gary Hamel, gurú de estrategia empresarial: "Hoy al empleado lo tenemos muy controlado, pero poco accountable (no le pedimos que rinda cuentas). Y debe ser al revés. Que haga lo que quiera para lograr crear valor –que él decida cómo– pero que rinda. Las jerarquías eficaces son menos intensas y verticales y más difusas y horizontales"

Tengo 56 años: los cambios económicos se aceleran y la experiencia se valora menos, pero es aún más valiosa. Nací en Michigan. Lo esencial no es qué productos fabrica su empresa, sino qué es capaz de hacer. Soy liberal en lo moral y conservador en lo fiscal. Colaboro con HSM

Por qué hay emprendedores de éxito y otros son empleados?

¿Qué tienen en común los emprendedores? ¿Qué les distingue del resto?

Esa pregunta es mejor.

¿Por qué hay personas que ven oportunidades donde otros ven riesgos? Como estratega empresarial, llevo años investigándolo...

Y...

... Y no es que los emprendedores adivinen el futuro ni que sean más afortunados. Hemos comprobado que comparten ciertos hábitos a la hora de interpretar la realidad.

¿Y se pueden adquirir?

¡Pues claro! Igual que se puede aprender a jugar a golf. Practique. La primera virtud del emprendedor es que cuestiona lo que los demás consideran incuestionable. Un caso español: Zara se preguntó por qué la moda sólo podía renovarse dos o tres veces al año en primavera y otoño. Y hoy la renueva casi cada semana, incluso a diario.

Pero ya sabían muchísimo de moda.

Emprender es una actitud, no una especialización. Mire las low cost, como Ryanair.

Innovadora, pero controvertida.

O Southwest en EE. UU. Las aerolíneas clásicas creían que debían contar con un megaaeropuerto base: Iberia en Barajas; BA en Eathrow... Y varios tipos de avión para vuelos largos y cortos. Ryanair decidió repartir sus bases por varios aeropuertos y operar sólo con un modelo de avión más rentable, limitándose a las rutas con más demanda.

Se les tacha de parásitos de la aviación comercial, a la que han proletarizado.

La segunda característica del emprendedor es que sirve ante todo al consumidor: ¿acaso esas low cost no han democratizado los aeropuertos? Hoy Zara viste a todos como quieren y no sólo como pueden. Pero los mejores emprendedores no se quedan ahí...

¿Cuál es el siguiente paso?

Saben cuál es su punto fuerte y ensayan cómo aplicarlo a otros campos. Ya no piensan sólo en lograr el gran producto ni conciben su empresa como un catálogo de productos, sino como un catálogo de capacidades.

¡Qué difícil hacer bien lo que no sabes!

Se trata de saber qué sabes. Tras democratizar la informática, Apple podía haber dicho que la música no era su negocio, pero aplicó su capacidad de innovar en revolucionarla. Igual hizo Amazon, consciente de que sabía vender en la red: empezó sólo con libros y hoy es la gran galería comercial on line.

¿O metamorfosis o fosilización?

El emprendedor no puede enclaustrarse en la idea que tiene de sí mismo. Si ha sido capaz de especializarse en algo, tiene que saber cómo utilizar esa habilidad suya para triunfar también al hacer otras cosas.

¿Y los demás, empleados y a obedecer?

Todos a innovar. El ser humano es creativo. Su creatividad es irrenunciable. Lo que pasa es que la mayoría de las personas desarrollan su creatividad fuera de su empresa: redactan un blog, tocan rock o hacen bricolage, pero en su propio trabajo son rutinarios.

No siempre te dejan ser creativo.

Porque las empresas llevan en su genética la desconfianza hacia el empleado: ese tipo que no vendría si no lo obligáramos a fichar; que robaría si no le vigiláramos; que se duerme en la mesa si no le observamos...

Por eso hay tantos capataces.

En muchos idiomas, gestionar es sinónimo de controlar. El problema hoy es que ese control destruye valor. Ser eficiente exigen tal nivel de implicación que sólo los motivados logran innovar y ser productivos. Necesitamos la creatividad de todos y, sin embargo, en vez de liderar, motivar y aprovechar las energías del equipo en horizontal, seguimos desconfiando de los de abajo. La empresa policía se fosiliza y muere.

¿Qué ha cambiado?

¡Todo! Fíjese en el sector prensa: llevaban dos siglos haciendo lo mismo y, de repente, si se limitan a repetirlo, desaparecerán. Hoy ya no sirve tener una sola idea de éxito en un momento dado. Bill Gates fue creativo en su día, pero, enamorado de su propio éxito, impidió que Microsoft llegara a tiempo a internet (dijo que era irrelevante)

Creía que era paradigma del triunfo.

Se enamoró tanto de su éxito que no permitió a otros creativos de Microsoft transformarla para lograr otro. Apple sí supo ganar y además cambiar. Sólo así superaremos nuestro drama: no podemos competir por bajos costes con Asia o África:siempre trabajarán por menos. Así que sólo nos queda un camino: competir con innovación.

¿Cómo?

Revolucionando la organización empresarial: dando poder, confianza y libertad al equipo y despertando su creatividad reprimida: sabrán estar a la altura.

¿Puede ser más específico?

Hoy al empleado lo tenemos muy controlado, pero poco accountable (no le pedimos que rinda cuentas). Y debe ser al revés. Que haga lo que quiera para lograr crear valor –que él decida cómo– pero que rinda. Las jerarquías eficaces son menos intensas y verticales y más difusas y horizontales: yo no respondo de la calidad de mi investigación ante el decano, sino ante mis colegas.

¡Qué difícil de cambiar una jerarquía!

Fíjese en la red. Allí se experimentan wikieconomías, creación colectiva como el software abierto ola wikipedia; jeraquías de valor - quien no lo crea pierde estatus - y, aunque no tiene soluciones para todo, está experimentando formas de cooperación que tendríamos que investigar.

 


Un hombre de fe

"Soy un hombre de fe - proclama Hamel - y creo que las religiones necesitan un nuevo modelo de negocio. Las iglesias están centralizadas y dependen de los estados: buscan el poder y se alejan de las personas, y por ello eso se fosilizan y pierden mercados. Sin embargo, la demanda espiritual aumenta, porque necesitamos trascendencia; una narrativa que dé sentido a nuestra vida más allá de nosotros mismos. Por eso, debemos renovar el capital espiritual de las sociedades. Porque, si no lo logramos, si cada generación no revive las verdades humanas de amor, justicia y verdad, todos nos volvemos materialistas y cínicos. Sin esas verdades nuestra vida acaba siendo un trámite aburrido y banal".

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