Expertos y compañías de facility management, una tendencia al alza, se reúnen en Barcelona por primera vez. La idea principal es que todo lo que en realidad no forma parte del core business de una empresa, es decir, de su negocio principal, no tiene por qué hacerlo ella.

Si escucha las palabras facility management es probable que no le suenen de nada. No se engañe: aunque no sepa que esta especialidad mueve miles de millones de euros en el mundo, usted convive con ella. Si trabaja en una empresa, seguramente se cruzará con recepcionistas, guardias de seguridad, jardineros e incluso cocineros de la cantina. Todos trabajan bajo su mismo techo, pero muchos pertenecen en realidad a otra compañía, a la que la suya le subcontrata esas labores. Este paquete de servicios, que puede abarcar desde el mantenimiento de las cañerías a los coches de renting son facility management.

Por primera vez se reunirán en Barcelona los distintos actores implicados en este negocio, en la feria Facility Management and Business Services World Summit, entre el 28 y el 30 de junio en el Palacio de Congresos de Fira de Barcelona, en Montjuïc. Aunque el nombre del evento es largo y el negocio desconocido, no es nuevo, sino más bien una evolución. "En realidad parte de lo que antes se conocía en las empresas como servicios generales. Es la gestión integrada de todos los servicios para que un edifico sea operativo", explica José Luis Redondo, responsable de eventos y relaciones con los socios en IFMA España, que forma parte de la asociación internacional de este sector.

La idea es que todo lo que en realidad no forma parte del core business de una empresa, es decir, de su negocio principal, no tiene por qué hacerlo ella. Una empresa de informática necesita un mensajero en la puerta y un hotel un servicio de lavandería, pero según las empresas de facility management no tiene por qué buscarlos ni meterlos en su plantilla, ya que si externaliza ese servicio a otra compañía que se dedique en exclusiva a ello, le resultará más rentable. Y si lo externaliza a otra que se dedica a todos los servicios de mantenimiento, todavía más, porque así solo se entenderá con un interlocutor.

"La gestión y el mantenimiento de edificios suponen una parte enorme de la factura de una compañía, a pesar de que son necesidades que no tienen que ver con lo que produce. Hay algunas áreas que en España hace mucho que se externalizan, como la limpieza o la seguridad. El facility management, sin embargo, significa ir más allá y subcontratar a una compañía especializada todo el mantenimiento en bloque", explica Redondo. La principal ventaja, asegura la patronal del sector, es el ahorro de costes. "Pero además, al tener un único proveedor de todos los servicios, obtendrás un servicio más profesional y un único interlocutor", promete.

Según Juan Urruticoechea, consejero delegado de Sodexo en España y Portugal, una de las empresas más fuertes de este negocio, se trata de un sector con mucha competencia, que se pueden dividir en tres grandes grupos. Uno con los grandes jugadores, con presencia internacional y capaces de ofrecer prácticamente la externalización de todo. "Solo cinco o seis empresas somos capaces", dice. En un segundo peldaño estarían "empresas regionales potentes" que están especializadas en un solo país. Aquí hay varias docenas de compañías. En tercer lugar, un enorme bloque de empresas locales de limpieza, de refrigeración o de seguridad, que ofrecen un único servicio.

"En este sector la tendencia en Estados Unidos, Canadá o Japón es a la concentración. Cada vez hay menos jugadores y son más fuertes. España está a medio camino. Todos en el sector estamos de acuerdo es que irá hacia la concentración también, pero no sabemos en cuánto tiempo", dice el directivo de Sodexo.

El negocio ha cambiado mucho desde que la compañía de Urruticoechea empezó a trabajar en España, en 1976. Hoy está en más de 80 países y tiene 420.000 empleados. La llegada de la tecnología aceleró los cambios del sector. Y la crisis de 2008 ha influido mucho. Redondo coincide en el diagnóstico y reconoce que, por ejemplo, se ha agudizado mucho la guerra de precios y los contratos a la baja.

"El sector público", dice Urruticoechea, "es otro mundo". Las empresas, señala, y especialmente las multinacionales, hace mucho que utilizan el facility management. Las más grandes buscan una empresa con presencia en todos los continentes, como Sodexo, y a veces le dan la gestión de sus servicios en todos los países del mundo. Una sola factura, un solo interlocutor, miles de empleados menos que gestionar porque de ellos, se hace cargo otro. "Pero el sector público en España está lejos". Para empezar, dice, porque la Administración es mala pagadora, y es la primera que incumple las leyes que exigen abonar a los proveedores a corto plazo. Se queja además de que la ley de contratación pública impide que se publiquen concursos de muchos servicios a la vez. "Si contratas cada servicio por separado, la factura es mucho mayor", apunta. Del mismo modo, cree que si se comprara el material de manera centralizada para todo un sector, por ejemplo, el sanitario, el volumen permitiría ahorros.

"Se podrían ahorrar muchos millones de euros sin necesidad de congelar las pensiones", afirma tajante. En una empresa privada como una farmacéutica, dice, que ya suele tener una gestión de los recursos muy pulida, con el facility management se puede ahorrar entre un 15% y un 25%, asegura esta empresa. En la pública, podría ser incluso más.

¿Pero subcontratar no es sinónimo de precarizar el empleo en la empresa? "No. Es cierto que nadie es perfecto, pero no tiene por qué ser así. Si un cocinero que trabaja en una compañía pasa a la plantilla de una compañía especializada, debería ser positivo para él. Tendrá posibilidades de mayor movilidad laboral entre compañías, ciudades e incluso países", plantea. Lo que nunca debería subcontratar una compañía, apunta, es su core business. Una empresa que fabrique microchips, por ejemplo, puede encargar a otra compañía que sirva la comida de los empleados o incluso la prevención de riesgos laborales, pero no debería dejar en manos ajenas la fabricación de microchips, a no ser, apunta, que decida que ese ya no es su core business. Redondo, de IFMA, reconoce que la cuestión laboral es una de las grandes barreras del sector en España. "Para algunos servicios como la limpieza está más extendido que se busque un proveedor. Hay otros elementos de los servicios generales más complejos, porque las empresas tienen una plantilla que se encarga de ellos, y no siempre es fácil reubicarla", dice.

El evento que se celebrará la semana próxima en Barcelona está a medio camino entre el congreso y la feria. Tendrá una zona al estilo más tradicional, con estands de las compañías del sector y un ciclo de conferencias, donde se presentarán casos de éxito y se hablará de los retos del sector.

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