Son muchos los expertos que confirman una inminente revolución de la gestión y el liderazgo, así como en los usos y costumbres del management ante la avalancha de la tecnología, la innovación, las redes sociales y una cada vez mayor especialización de los trabajadores.

"Ninguno de los que aparecen en la fotografía que ha dado la vuelta al mundo con la enigmática expresión de Hillary Clinton lideró la operación contra Bin Laden. El verdadero líder fue el soldado que entró en aquella casa, al frente de la misión, y tomó decisiones sin bloquearse ante el curso de los acontecimientos", sostiene Juan José Silva, jefe de organización y liderazgo de la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas del Centro de Estudios Superiores de la Defensa Nacional. Esta vuelta de tuerca en el liderazgo actual traspasa las fronteras civiles y lo traslada hasta los puestos más bajos del Ejército. "Necesitamos líderes en las escalas más bajas. En el Ejército hemos pasado de líderes carismáticos como Rommel o Patton, que concebían y dirigían operaciones, a misiones mucho más complicadas, con efecto mediático y un alto grado de incertidumbre que han de ser resueltas muchas veces in situ por los propios soldados, dado que se ha pasado de un enemigo conocido como el soviético a ese gran desconocido que es el árabe", explicaba Silva en una jornada organizada por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD).

"Por ello" continúa Saturnino Suanzes, profesor de la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas, "hemos adoptado el modelo de enseñanza por competencias y habilidades que además de afirmar los valores que ya posee el soldado desde su ingreso en el Ejército, implanta una mayor flexibilidad, mentalidad y personalidad abierta, capacidad de anticipación, comunicación y negociación para conseguir líderes que combinen lo mejor de la tradición con la innovación y la modernidad".

"Cualquiera puede ser un líder si le dan la posibilidad de ser escuchado. Las redes sociales han dado un paso de gigante en este sentido", sostiene el doctor y consultor Mario Alonso Puig. Y es que son muchos los expertos que confirman una inminente revolución de la gestión y el liderazgo, así como en los usos y costumbres del management ante la avalancha de la tecnología, la innovación, las redes sociales y una cada vez mayor especialización de los trabajadores. Lynda Gratton, profesora y analista de tendencias del mercado laboral de la London Business School, indica que en uno de sus estudios se establece que, para salir de la crisis, las compañías buscan un tipo de empleado polivalente e innovador, que sepa trabajar en equipo y posea dotes de liderazgo. Las redes sociales son el caldo de cultivo para que la voz del empleado pueda ser escuchada y su talento, valorado. Por cada trabajador existe un potencial líder.

"Para fomentar un liderazgo inspirador que despierte entre los empleados su parte creativa hemos creado Innobanesto", señala José García Cantera, consejero delegado de Banesto, "una red social en la que el empleado es una pieza clave en la búsqueda de respuestas y en la gestión de la inteligencia colectiva. El trabajador dedica el 10% de su tiempo a pensar en cosas nuevas porque solo desde la innovación se pueden generar cambios en la empresa. Se evalúa la viabilidad de sus aportaciones, así como su posterior implantación en el banco. Las redes sociales y las 2.0 han traído un liderazgo transformador en el que cada empleado puede diseñar estrategias y ser un líder".

Entre las empresas que más invierten en I+D figuran las españolas Telefónica, Abengoa, Almirall, Acciona y Zeltia. Aunque hay estudios que establecen que cuando el número de empleados de una compañía excede de doscientos es difícil que estos se sientan parte del proyecto y, según los expertos, es complicado apostar por la innovación si el empleado no piensa que innovar es parte de su trabajo.

Para Fernando Negueruela, de L&A Asociados, "las redes están sirviendo de ariete a la pirámide de mando empresarial, posibilitando a cualquier trabajador ser escuchado. La estructura transversal en las organizaciones permite el aprovechamiento de los inputs de todos los trabajadores. Por primera vez un becario puede aportar más valor que el director general en aspectos como la gestión de redes. Los empleados tienen su ventana de liderazgo abierta a la organización".

Un estudio realizado por Be Up sobre 182 empresas, indica que un 42% de las organizaciones permite a sus profesionales la posibilidad de que pongan en marcha un nuevo negocio dentro de la compañía. La situación deseada por el 79% de los trabajadores es que se fomente el intraemprendizaje en la empresa.

La innovación es absolutamente necesaria para crear valor y conocimiento, manifiesta Emiliano Moreno, portavoz de 3M. "En la compañía seguimos las cinco disciplinas del gurú del management Peter Senge: dominio personal, supresión de barreras mentales, visión compartida, trabajo en equipo y pensamiento sistémico dado que todos los miembros de una organización somos elementos valiosos, capaces de aportar mucho más de lo que comúnmente se cree. Para ello es necesario fomentar en el empleado el talento y crear huecos para sus propuestas de innovación. Un empleado como Art Fry se convirtió en líder tras su invento del post-it".

 


Cómo lograr una idea innovadora

  • - Tener una corazonada. Las ideas llevan años de incubación, pero siempre empiezan con una intuición.
  • - Abyacente posible. Estudiar las herramientas tecnológicas disponibles para posibilitar la innovación. En los años cincuenta era imposible inventar un microondas.
  • - La red líquida. Rodearnos de un entorno rico y diverso para intercambiar opiniones. La aseguradora Lloyds nació en el London Coffee House, fruto de conversaciones entre marineros y comerciantes.
  • - Cómo adaptar la idea al entorno en que vivimos. Gutemberg controlaba la tecnología metalúrgica, pero no sabía cómo dar con las mejores tintas. Estaba bloqueado hasta que un día, tomando un vino, observó la prensa milenaria de la uva. Inventó la imprenta.
  • - El azar. Existen personas más innovadoras que otras. Hay que salir y rodearse de otras culturas, otros mundos.
  • - El error. Permitirse el fracaso para dar con el acierto sin desfallecer.
  • - Contar con plataformas innovadoras para desarrollar las ideas. Las redes sociales son capaces de movilizar personas de forma impensable hace años (movimiento 15-M), pero adolecen de organización.

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