La unión hace la fuerza... e incluso ayuda a encontrar empleo. Eso intenta, al menos, el creciente número de asociaciones y plataformas de todo tipo que unen a profesionales muy diversos pero con una característica común: están en paro.

La cifra récord de desempleo y las nuevas tecnologías han favorecido la proliferación de iniciativas de este tipo, pero lo cierto es que algunas de estas asociaciones nacieron mucho antes que la presente crisis. Es el caso de Parados sin Fronteras, fundada hace 32 años por un desempleado llamado Gabriel Colomer. Actualmente Colomer ya está jubilado pero, a sus 69 años, mantiene muy viva la llama reivindicativa de la asociación. "Queremos que se tenga en cuenta a los parados, porque en España no hay ningún tipo de apoyo para ellos", denuncia Colomer. La actividad de Parados sin Fronteras se basa en ofrecer los servicios de sus miembros desempleados a administraciones y particulares, así como trueques: por ejemplo que un parado pueda ofrecer sus servicios de pintor a cambio de clases de repaso para sus hijos. Entre las personas que participan habitualmente en las actividades de esta asociación figuran desde albañiles hasta médicos y abogados. "Aquí cabemos todos", destaca Colomer. De hecho, a esta asociación ya le han salido incluso sucursales con el mismo nombre en diversas ciudades españolas.

Un carácter más social tiene Acció Solidària contra l'Atur, fundada en 1981. "Llevamos más de 30 años en marcha y siempre hemos tenido trabajo porque personas en paro siempre ha habido, pero ahora los recursos resultan insuficientes para ayudar a todas las personas que se nos acercan", reconoce Oriol Romances, vicepresidente de esta oenegé desbordada por las solicitudes de ayuda. "Nosotros solos no podemos solucionar el problema del paro - apunta Romances -, pero al menos sí podemos ayudar a crear puestos de trabajo".

Para ello, una de las líneas de trabajo de Acció Solidària contra l'Atur son las ayudas a procesos de inserción laboral, destinados a financiar formación, compra de mercancías o alquiler de locales, entre otros aspectos. Aquí entran casos de lo más variopinto, desde mujeres que acuden en busca de financiación para comprarse una máquina de coser y ganarse la vida haciendo arreglos hasta parados que necesitan dinero para pagarse el carnet de camionero. Además, la oenegé concede préstamos sin interés para fomentar la autoocupación y las cooperativas: en el 2010 se financiaron 78 proyectos con 300 trabajadores implicados, cifra similar a años anteriores. Donde notaron un incremento de hasta el 30% es en otra de sus líneas de actuación: las ayudas puntuales para desempleados en situación límite. Así, el año pasado más de 1.000 parados derivados por ayuntamientos de toda Catalunya acudieron a esta oenegé para poder hacer frente a desahucios o cortes de suministro, entre otros casos habituales. "La partida más importante fueron las ayudas para conservar la vivienda, de las que se beneficiaron más de 250 personas", explica Romances.

Frente a estas asociaciones de solera, las nuevas tecnologías han dado lugar a nuevas redes que permiten a los parados intercambiar experiencias aunque sea virtualmente. Es el caso de Portalparados. es, una web con todo tipo de información sobre el desempleo, que cuenta con un foro donde los usuarios comparten opiniones y reivindicaciones. Otro caso muy reciente es la singular Parobook.es, una red social creada hace pocos meses por varios amigos en paro a imagen y semejanza de Facebook, aunque con un público muy diferente: cibernautas en paro. Aunque aún está muy lejos de la popular red social de Zuckerberg, Parobook ya cuenta con miles de usuarios, que encuentran en la red un punto de encuentro más ameno que las colas del Inem.


ENTREVISTA a Pablo de la Nuez, impulsor de una cadena de favores laborales por e-mail

"Todo es más fácil si la gente se echa una mano"

A finales del 2008, Pablo de la Nuez recibió un e-mail de un amigo pidiéndole un favor. "Pensé que si sólo se lo reenviaba a mis conocidos nos sería difícil ayudarle, pero si ellos lo reenviaban a su vez a sus amigos, y esos a los suyos, sería más fácil", recuerda. Había nacido la "cadena de favores", una iniciativa que desde entonces no ha dejado de crecer. La idea es sencilla: todo aquel que necesite u ofrezca un favor contacta con Pablo, y él incorpora la petición a un e-mail que envía a unas 300 personas que lo reenvían a otras 700, y así sucesivamente. "La gracia es que ni siquiera sabemos a cuántas personas les llega, aunque nos consta que como mínimo lo están recibiendo personas de Madrid, Barcelona, Zaragoza, Sevilla y Cádiz". Al principio el contenido de la cadena era de lo más variopinto, desde búsquedas de pisos de alquiler hasta descuentos en comercios. En aquel momento los únicos favores relacionados con el empleo quedaban ceñidos a algunas peticiones de servicio doméstico, pero el recrudecimiento de la crisis ha hecho que el e-mail de Pablo se llene de ofertas y demandas laborales. "Conscientes de cómo está el mercado, las personas que sabían de alguna vacante me avisaban para que la pusiera en la cadena, y al ver el potencial que suponía, muchas personas empezaron tambiéna enviarnos sus currículum: de hecho, cada día me llega al menos uno", explica. El volumen de peticiones y ofertas ha obligado a Pablo, director de una empresa de videojuegos y padre de familia, a reducir el número de e-mails a dos por semana, e incluso a plantearse crear una web o algún otro sistema que permita sistematizar la cadena. "Pero siempre es preferible que haya alguien humano detrás", reconoce. Su mayor recompensa: ya hay casos reales de éxito de personas que han conseguido trabajo a través de la cadena. "Cuando las personas se echan una mano unas a otras, todo resulta más sencillo", destaca.

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