La discriminación de la mujer sigue siendo un hecho, a pesar de que ya se cumplen 100 años del primer Día Internacional de la Mujer. En España, por ejemplo, ellas trabajan más horas que los hombres, contando también el trabajo no remunerado, pero la renta media femenina es un 15% menor que la masculina.

Han pasado 100 años y parece que fue ayer. Este 8 de marzo se conmemora el centenario del Día Internacional de la Mujer -aunque oficialmente la ONU estableció la fecha en 1977-, jornada para ensalzar los avances en materia de igualdad y recordar el camino que aún queda por delante. Se han dado pasos de gigante en este tiempo, pero aún hay una gran brecha entre ellos y ellas.

Desde sus inicios, los movimientos feministas denunciaron que las trabajadoras cobraban menos que los varones por realizar una misma labor, que además solían desempeñar en peores condiciones y durante más horas. Incluso, ellas tenían vetado el acceso a determinados empleos. Aún hoy muchas -por no decir todas- de estas batallas siguen abiertas.

En España, a pesar de que la igualdad está garantizada por ley, la tasa de ocupación femenina alcanza el 41,7%, frente al 54,2% de los hombres, según el Instituto de la Mujer.

Por su parte, los datos del INE reflejan que cada año 380.000 mujeres abandonan su puesto de trabajo, frente a 14.000 hombres, y que ellas trabajan cada semana seis horas y media más que ellos, si se unen las obligaciones remuneradas y las no remuneradas.

La discriminación se agrava si se atiende a la distribución de los puestos directivos en los centros laborales. En las empresas del Ibex 35 hay sólo 54 mujeres, de un total de 504 consejeros (seis de ellas no tienen ninguna).

Respecto a los salarios, en nuestro país la renta media femenina es un 15% menor que la masculina, y hasta un 25% menor en el sector privado. Las mujeres españolas ganan 5.300 euros menos al año que los hombres.

La situación ha mejorado, es indudable, pero las estadísticas siguen hablando de marginación. Según el Banco Mundial, siete de cada 10 mujeres viven bajo el umbral de la pobreza. En los países empobrecidos, el 80% de los alimentos básicos son producidos por mujeres que, sin embargo, sólo poseen el 10% de las tierras cultivables.

Estos países se llevan también la peor parte en cuanto a educación femenina. En todo el mundo existen 774 millones de personas analfabetas, de las que el 64% son mujeres.


La paridad, un reto para la UE

En la Unión Europea, sólo un 3% de las empresas están dirigidas por una mujer y de los 63 millones de parados registrados de 25 a 64 años, dos tercios son mujeres.

Los organismos de gobiernos europeos tampoco se salvan: aunque la cuota de mujeres en el Parlamento Europeo es diez puntos porcentuales más alta que en los parlamentos nacionales de los 27, únicamente el 35% de los eurodiputados son mujeres. En el Consejo de la UE sólo hay un 16% de mujeres y en la Comisión, un 33%, la mejor cifra de este organismo hasta el momento.

Fuera del entorno económico, hay datos que revelan la situación de inferioridad de las féminas: durante la edad adulta, entre el 20 y el 25% de las mujeres de la UE sufre violencia física, y más del 10% son víctimas de violencia sexual.

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