Desigual ofrece a sus empleados un programa de promoción del talento, el proyecto Shackleton, por el que 10 elegidos reciben durante dos años formación personalizada para potenciar su desarrollo profesional y personal.

"El talento no crece solo; hay buscarlo donde esté y potenciarlo", defiende Maria Obiols, responsable de recursos humanos de Desigual, que en pocos años ha pasado de gestionar una plantilla de 170 personas en el 2004 - cuando se puso en marcha el departamento - a las cerca de 3.000 con que cuenta actualmente la compañía. Con este objetivo, la firma de moda catalana, impulsora de conceptos como el fun&profit (diversión y beneficio) o el product&people (producto y personas) como filosofía empresarial, desarrolla un programa interno para detectar el talento entre sus propios empleados.

El denominado proyecto Shackleton selecciona a diez personas entre los trabajadores de Desigual para formarlos con un programa individual durante dos años. "Son los propios trabajadores quienes se presentan para optar a una de las diez plazas", explica Obiols, que detalla las condiciones para promocionarse como Shackleton: "Un año de permanencia en la empresa, dominar un idioma y tener una titulación de estudios reglados".

A mediados de junio del 2008, todos los empleados de Desigual en España recibieron un sobre negro con una sugerente propuesta.

"Tenemos una buena noticia para ti", rezaba la carta, ilustrada con un navío antiguo surcando aguas heladas. Es el Endurance, el barco que Ernest Shackleton comandó en una gran expedición a la Antártida en 1914. Al explorador irlandés se le atribuye un anuncio en el The Times en el que buscaba tripulación para una expedición anterior: "Se buscan hombres para peligroso viaje. Salario reducido. Frío penetrante. Largos meses de completa oscuridad. Constante peligro. Dudoso regreso sano y salvo. En caso de éxito, honor y reconocimiento". Una filosofía que, tamizada por la cultura Desigual, fue adoptada para promocionar el plan de talento entre los empleados. Los propietarios de la empresa, Thomas Meyer y Manel Adell son grandes aficionados a la navegación.

Y "en medio de la tormenta perfecta" como resume Adell la situación general en plena crisis, Desigual puso en marcha el programa. En la primera edición se presentaron 80 personas, tanto de la sede central como de las tiendas de la red nacional. "En este programa cuenta más la actitud que la preparación o el puesto que se ocupa", destaca la responsable de recursos humanos.

Para Desigual, incide, el personal de las tiendas (el 60% del total) es tan importante como el que trabaja en la sede, donde se concentran los equipos de gestión, diseño y administración, además de los principales ejecutivos incluido Thomas Meyer, fundador y socio principal de la compañía. De hecho, cita el ejemplo de una de las actuales shackleton,"que trabajaba como dependienta en la tienda de Vigo y, tras superar la criba, ahora está trabajando el Londres".

Una vez seleccionados entre los 80 candidatos, los shackleton entran en un programa personalizado "que le acompaña en su crecimiento profesional para aprovechar todo su potencial". El programa incluye un plan de carrera personalizado cuyo objetivo es definir su potencial y proporcionar herramientas. Cada shackleton cuenta con un miembro del equipo directivo como mentor y pasa por diversas áreas diferentes para conocer todos los recovecos de la empresa.

Paralelamente al desarrollo profesional, el programa contempla un plan de desarrollo personal tanto a nivel de conocimientos teórico necesarios para su crecimiento como de habilidades especificas. "Este plan puede implicar la subvención total de programas externos como MBA, Másters especializados, PDD… realizados en el país en el que se encuentren en ese momento", asegura Maria Obiols. Además, los diez shackleton comparten sesiones de trabajo en grupo durante las que se conocen y comparten experiencias. Finalmente, los diez seleccionados participan en proyectos estratégicos diferentes y complementarias a las desarrolladas habitualmente.

"Pero ser seleccionado como shackleton no implica un ascenso ni un incremento del sueldo más allá de sus funciones; no queremos formar una élite, al contrario, para los seleccionados supone un esfuerzo extra", aclara Obiols. Los primeros diez shackleton están a punto de terminar su periodo de formación y la compañía que dirige Manel Adell ya prepara la próxima convocatoria, cuyo plazo de presentación se abrirá en verano. "La ambición es que esta segunda edición se abra a la participación de nuestra red de colaboradores internacionales, porque la realidad de la empresa ha cambiado y estamos en todo el mundo", resume Obiols.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.