Desde la patronal del automóvil se denuncia que el retraso de la edad de jubilación aumentará los costes de producir en España y mermará la competitividad de las fábricas nacionales. Por ello, pide al Gobierno que reconsidere la reforma de pensiones, ahora en trámite de anteproyecto de ley.

Los fabricantes de automóviles en España analizan con preocupación la reforma de las pensiones aprobada por el Gobierno. Anfac, su patronal, alerta del efecto que tendrán dos medidas: el atraso de la edad de jubilación y la de jubilación anticipada, y el endurecimiento de los contratos de relevo. Ambos suponen un cambio radical en los hábitos de las automovilísticas en España.

El sector acude frecuentemente al uso de la jubilación anticipada. Según un documento realizado por Anfac, y remitido a la CEOE como observaciones al anteproyecto de Ley sobre la Actualización, Adecuación y Modernización del sistema de la Seguridad Social al que ha tenido acceso CincoDías, sus trabajadores tienen necesidades permanentes de actualización de conocimientos, por lo que "el retraso general de la edad de jubilación en dos años es especialmente gravoso para los trabajadores de nuestras factorías". Además, Anfac considera que las características de turnos y trabajo nocturno requieren, según su opinión, que los trabajadores de sus plantas sean tenidos en cuenta cuando el Gobierno determine qué profesiones pueden acceder a la jubilación a una edad más temprana que la ordinaria por las especiales condiciones de penosidad, peligrosidad y siniestralidad.

Mantener la jubilación a los 65 años

Por este motivo son usuales las jubilaciones anticipadas en el sector como planes voluntarios para rejuvenecer las plantillas. Un instrumento que queda cercenado con la actual redacción del anteproyecto. Anfac solicita a la CEOE, en las alegaciones al anteproyecto que tiene que ser aprobado por Consejo de Ministros antes de ser remitido al Congreso, que pida al Gobierno que "mantenga los 65 años" como edad de jubilación. Y en el caso de las anticipadas, requiere que se amplíen las condiciones para su aprobación, pues el texto actual solo contempla que se puedan producir si existen condiciones de crisis. Su pretensión es que también contemplen causas técnicas, organizativas o de producción.

Si no se facilita la renovación de sus plantillas, Anfac denuncia que se encarece el proceso y, por tanto, las empresas perderán competitividad frente a las factorías de otros países.

Igualmente, denuncian que la exigencia de que el trabajador sustituido por otro más joven mantenga la cotización por el 100%, frente al 25% actual; así como la obligación de que el salario del nuevo sea al menos el 65% del que se jubila parcialmente, hace inviable el contrato de relevo, habitual en el sector.


Preocupación ante un convenio estatal del metal

Las alarmas han saltado también entre los fabricantes por la reforma de la actual estructura de negociación colectiva. El sector se regula actualmente por convenios de empresa y siempre se ha mostrado celoso a la hora de preservar la independencia que esto supone.

Por este motivo, contemplan con preocupación la posibilidad de que la reforma imponga un convenio marco estatal para todos los sectores económicos. Algo que cobra cuerpo, según explica Vicent Rocosa, el responsable de negociación colectiva en el Metal de Comisiones Obreras.

Esta preocupación de Anfac se ha agudizado por la apertura de negociaciones en el seno de Confemetal, la patronal del metal, de un convenio nacional que incluiría al sector del automóvil. El metal es una de las pocas actividades que carece de un marco estatal, organizándose por convenios provinciales. Lo que ha permitido que los convenios de empresas hayan prevalecido para las fábricas de automóviles.

Sin embargo, si se impone el de ámbito estatal todas las materias amparadas en el artículo 84 del Estatuto de los Trabajadores quedarían reguladas por el estatal, restando competencias a los de empresa. Algo que no gusta en el sector.

Rocosa ve poco probable la inclusión de una cláusula que permitiese a las grandes empresas -incluidas las del motor- quedar al margen del convenio estatal, tal y como pretenden en el sector. Algo que verían con buenos ojos en Confemetal.

De todas formas, el futuro convenio del metal quedará a expensas de la reforma de la negociación colectiva que establecerá qué materias quedarán reguladas por el convenio estatal y cuáles por los de empresas.

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