La capacidad de gestión, la flexibilidad y las dotes para dirigir equipos son las características que definen a los ejecutivos que demandan las empresas. A cambio, ellos piden proyecto, estabilidad y autonomía para mejorar los resultados de negocio.

Para ser un valor en alza desde el punto de vista laboral en el próximo curso no será necesario haber sido el primero de la clase, contar con un máster brillante o una dilatada experiencia. Aunque todo esto ayuda, lo que las empresas necesitan ahora son directivos capaces de conseguir resultados a corto plazo pero pensando en el futuro. Enrique Hierro, socio director de Persona, señala que "se quiere a aquellos que tienen recursos para salir de este atolladero con su creatividad, empuje y capacidad de decisión; los que no tienen miedo a equivocarse y los que aportan una capacidad de gestión enfocada al ahorro de costes y al incremento de oportunidades para seguir desarrollando negocio, aunque sea en nuevos nichos". Experto en selección, Hierro señala que los que mejor lo tienen para encontrar un empleo son quienes se enfocan más hacia la gestión comercial, controlan el mercado o saben manejar herramientas de márketing con solvencia; así como los directivos y mandos con competencias en el control financiero.

Entre los sectores con capacidad de contratación para estos perfiles están las telecomunicaciones, la electrónica, la biotecnología o las energías renovables. También destaca Hierro aquellas empresas a las que la crisis afecta menos porque tienen que ver con productos de primera necesidad, como alimentación, bebidas y gran consumo. Alejandro Gortari, socio de la firma de cazatalentos Zavala Gortari, suma a estos ámbitos la industria y el sector financiero. Por su parte, Óscar Perrau, socio director de EIM España –firma de interim management– identifica dos tipos de compañías en las que puede encajar el directivo: "Las que han comprado filiales en el extranjero y están creciendo fuera de España; y aquellas que se encuentran en proceso de cambio y rediseño y tienen que aligerar su estructura, concentrándose en el negocio".

El directivo que viene

Una gran mayoría de las empresas sufren ahora las consecuencias de una crisis que se anunció hace más de un año y que se ha saldado con 266.556 trabajadores afectados por un expediente de regulación de empleo (ERE) en los primeros cuatro meses de 2009, y una cifra de parados que supera los cuatro millones. En este escenario, Ignacio Bao, presidente de Bao & Partners, señala que las prioridades de las compañías son la reducción de costes y la tesorería y, en algunos casos, la mejora del posicionamiento internacional, porque el mercado interior está sufriendo más. Por estos motivos identifica al primer ejecutivo capaz de transformar la compañía optimizando procesos y costes como uno de los perfiles más demandado: "Este profesional suele generar la necesidad de reclutar dos perfiles adicionales: el director financiero con capacidad de mejorar la tesorería, y el director de recursos humanos para optimizar y fidelizar", explica Bao.

Paco Muro, presidente de Otto Walter, afirma que "se necesitan directivos que se remanguen y tiren del carro como uno más, con gran orientación comercial, con capacidad de ejercer cuantas tareas se les asignen en función de cómo evolucione la situación". La 'mega-estrella ' que venía a gestionar la abundancia y a arrancar grandes proyectos de expansión ya no es necesaria. También Gortari señala la caída de estos dioses que disponían de todos los medios a su alcance: "El ejecutivo que quiere cambiar de trabajo o está buscando un empleo no vive de cara a la galería, y en ocasiones puede aceptar un puesto inferior en beneficio de un proyecto interesante".

Adiós a la 'mega-estrella '

Los expertos coinciden en que estamos ante algo más que una crisis cíclica y que tendrá como consecuencia una nueva forma de entender la economía. "Para afrontar esta situación, los aspectos personales del directivo tienen más relevancia que los conocimientos técnicos. Se buscan valores como la confianza en sí mismo, la ética, la capacidad de comprometerse con un proyecto y, sobre todo, inteligencia y habilidad emocional. Hay que contratar personas completas que sean capaces de afrontrar un negocio", afirma Carlos de Benito, director de la Nebrija Business School. Se trata, pues, de negociación, creatividad y eficiencia: "El tema de fondo, desde el punto de vista de los valores, está entroncado con las habilidades emocionales y la gestión de personas de manera sostenible", añade De Benito.

La orientación hacia los resultados, una competencia que se supone en todas las categorías profesionales, es una prioridad en el caso de los directivos y también uno de los aspectos que destaca Gortari: "El mercado demanda ejecutivos orientados hacia los resultados a corto plazo; quiere personas que se dediquen a pensar y que resuelvan los problemas del día a día".

Coincidiendo con De Benito, Gortari asegura que se necesitan ejecutivos que, por encima de los conocimientos técnicos, transmitan energía y entusiasmo y estén más centrados en los clientes y las operaciones, buscando la eficiencia. Para el presidente de Otto Walter, ahora resulta esencial contar con personas que sepan comunicar, que saquen adelante el negocio y que, además, sean capaces de controlar el gasto: "Es el momento de los McGyver dispuestos a hacer maravillas con los medios disponibles, y crear soluciones asombrosas con lo que encuentran a su alcance, en vez de quejarse de lo que les falta".

Condiciones del candidato

Por su parte, muchos de estos directivos son conscientes de su valía y alguno se encuentra en situación de exigir ciertas condiciones. Perrau explica que el ejecutivo demanda información sobre las funciones que va a asumir y de qué manera lo hace: "No quiere ser un eslabón en el proceso y por eso exige capacidad de liderazgo y un entorno propicio para desarrollarlo y, sobre todo, contar con la delegación necesaria para ejercerlo. No importa tanto a quién reporta en sus funciones como que lo tenga claro y le dejen hacer". De Benito también señala la importancia del aspecto emocional: "La integración en el equipo de trabajo es fundamental". Muro añade que, "deben ser personas de equipo. Los individualistas no son el perfil adecuado para los próximos retos. Hacer equipo implica aunar, ceder, aceptar, aportar, sufrir y disfrutar juntos".


"Se necesita al ejecutivo que hace y 'hace hacer"

El ex presidente de GE España augura que cuando remita la actual crisis, en el nuevo perfil de directivo primarán la disciplina financiera y la óptima gestión de recursos.

Consejero delegado de Corporación Llorente y ex presidente de GE España, Mario Armero tiene claro que el directivo de hoy busca autonomía en la empresa. "Hay que saber crecer tanto en ciclos alcistas como a la baja. Ahora toca ser más emprendedor que nunca. La coyuntura ya no va a hacer el trabajo por nadie. Es hora de gestionar y hacerlo con oficio y calidad, muy volcado en las necesidades de los accionistas y de los clientes". En estas condiciones asegura que lo que se busca es capacidad de actuar sobre las cuatro íes: innovación en personas y tecnología; inspiración en el liderazgo y esperanza; inclusividad, entendida como vía para promover la participación y el compromiso de todos; y, por último, la integridad, la reputación corporativa, crucial para evitar los excesos del pasado. Por estos motivos cree que "ha pasado la fase en la que las grandes corporaciones determinaban quién eras. En adelante las personas van a ser más importantes. Hace falta iniciativa y aportar flexibilidad frente a los formalismos, la rutina o la burocracia".

Armero augura que cuando remita la actual crisis, en el nuevo perfil de directivo primarán la disciplina financiera y la óptima gestión de recursos: "Las entidades financieras van a ser también nuestros clientes. Supone pasar a una nueva fase de gestión. Primero fue la de la información, luego la del conocimiento y ahora será la del convencimiento". Añade que "se trata de convencer a clientes, accionistas y entidades financieras del proyecto empresarial, y llevarlo a la práctica con disciplina y optimizando recursos".

Cuando se trata de mantener el equilibrio entre lo que demanda el directivo y lo que quieren las empresas, Mario Armero afirma que el principal poder de ambos es el diálogo. "Los directivos españoles figuran por derecho propio entre los más eficaces del mundo. No nos hace falta cambiar de profesionales, sino de relato y escenario. Nuestro país no puede mantener una penetración tan alta del sector financiero en la composición de su PIB. Necesitamos más y mejores servicios e industrias, no las del pasado, sino aquellas que proporcionen valor; las que diseñen sus productos y se gestionen en función de sus clientes". Por eso apuesta por "el directivo clásico, con oficio, el que hace y hace hacer, porque resulta clave aportar gestión y eficiencia operativa, lo que implica la vuelta a los orígenes, a recuperar la vieja mentalidad del arte y oficio basada en el trabajo bien hecho, el precio eficiente y la diferencias cualitativas".

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