El banco suizo ha editado una guía de 44 páginas en la que indica a sus trabajadores cara al público el atuendo que deben llevar, el tipo de peinado a lucir, la longitud de la falda o la cantidad de joyas a exhibir. Incluida la lencería.

El negro y los tonos grises lucen esta temporada de invierno en las oficinas de UBS AG. El banco suizo ha entregado a sus empleados que tratan con el público un código de etiqueta que parece seguir la máxima del literato francés Honoré de Balzac: “El bruto se cubre, el rico se adorna, el fatuo se disfraza y el elegante se viste”.

La entidad financiera ha diseñado, en un manual de 44 páginas, una pasarela de uniformes poco coloridos para restablecer la confianza de sus clientes con una imagen de mesura y austeridad en unos tiempos poco luminosos para el sector.

El código de UBS no sólo aconseja una indumentaria sobria basada en trajes neutros como el gris oscuro, negro o azul marino para ellos (que simbolizan la competencia, el formalismo y la sobriedad), y las faldas hasta la rodilla para sus empleadas, sino que se atreve con elementos tan personales como la higiene bucal y el cuidado del cabello.

Maquillajes atrevidos
También se acabaron los maquillajes atrevidos y de colores para las empleadas de UBS. El manual de estilo define el maquillaje femenino como “luminoso, combinado con una máscara de pestañas y un lápiz de labios discreto”. Con el estilo de las revistas de moda, el código asegura que este toque “mejorará su personalidad”.

El banco rechaza, por el contrario, que sus empleadas luzcan esmalte de uñas, mientras que recuerda que el cuidado del cabello representa “la popularidad del individuo”.

La prescripción de la entidad, que no trata de borrar la percepción del gris entorno laboral de las finanzas, se adentra también en la ropa interior. Estas prendas deben ser de buena calidad y fácilmente lavables, de color carne para ellas y calcetines negros para ellos.

UBS quiere que sus empleados desprendan un aroma suave y, por el bien de los clientes, desaconseja los perfumes fuertes, así como el aliento a ajo o a tabaco. “Un perfume debe ser perceptible en un primer momento a una distancia determinada –la longitud de un brazo–, pero debe ser discreto”.

Los complementos masculinos son rechazados, mientras que el reloj se convierte en un elemento indispensable que representa “la fiabilidad y el gran cuidado por la puntualidad” del estilo suizo. Ellas no podrán llevar más de siete joyas (discretas, por supuesto) y deben ser del mismo color que la montura de las gafas, para mantener el estilo y no desentonar.

Sin embargo, las gafas son más adecuadas en un rango de color reservado. Las demasiado llamativas, así como las monturas de colores estridentes, no están admitidas para administrar las cuentas de los clientes de UBS. Todos los empleados llevarán prenda corporativa.

Una etiqueta un poco gris

  • La chaqueta. Los botones deben estar cerrados, salvo cuando se esté sentado. Sólo si hace calor, y tras el visto bueno de un jefe, se puede quitar.
  • La corbata. La punta nunca debe superar la cintura del pantalón. Esta es la clave para saber la distancia adecuada a la hora de anudarla.
  • La camisa. No se deben lavar a máquina, ni planchar en casa. Para llevar las camisas perfectas, es mejor recurrir a la tintorería.
  • Los zapatos. Para prolongar la vida de los zapatos de piel es bueno reemplazar los talones antes de que se estropeen las tapas y ponérselos con calzador.

La pasarela de las empresas
La apariencia es cada vez más importante y tiene su reflejo en los negocios, donde en las reuniones de trabajo se puede ver cómo ellos se han vuelto más coquetos y ellas compiten por las alabanzas sobre el vestido del día. Sin embargo, UBS ha decidido poner coto a la imagen de sus empleados y uniformarles, porque “la adopción de un comportamiento impecable se extiende a la presentación impecable”.

Hasta ahora, los códigos de vestido eran habituales en compañías de origen estadounidense y aire puritano, pero parece que la moda se ha extendido a otras firmas europeas. Algunas compañías han optado por editar folletos, con fotografías incluidas, en los que sus empleados pueden ver listas con las prendas recomendables y las que no lo son, para ir a trabajar. En muchas ocasiones, lo que quieren las empresas es mejorar su imagen, aunque también hay algunas que deciden imponer normas para evitar quejas de clientes que no se sienten cómodos.

 

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